viernes, abril 18, 2014

En clave electoral

Sigo sin aprender, por más que me esfuerzo. Siempre hay situaciones que me descolocan, que me ponen en la tesitura de nuevas enseñanzas, quizá, o, al menos de nuevas sorpresas. Y en el aspecto “electoral”, uno no colmará nunca su asombro.
En “El Mundo” del día 12 del presente mes de abril, aparece la siguiente noticia, comentario u observación: “Ciudadanos busca el salto nacional de la mano de los partidos locales”. Y ahora, pásmense, si es que sienten alguna sensibilidad por la desazón leonesista; el partido elegido para representar a esta Comunidad Autónoma, ni deseada ni aceptada, para este, en suma, “engendro” castellano-leonés es el “Partido Regionalista de castilla y León” que, a no dudar, es muy conocido, como se suele decir en nuestros pueblos, en su casa y a la hora de comer. ¡Ojo clínico demuestran estos “ciudadanos” a la hora de lanzarse al encuentro del voto por este León de nuestros sufrimientos diarios…! Por este Oeste, al paso que llevan, no van a cazar ni un solo búfalo; ni saben, ni quieren, ni, al parecer, quieren conocer a “los indios”.

Claro que, cuando el, hasta no hace mucho, tercer partido, al menos, de la provincia de León, y, en un momento determinado, de todo el País Leonés, deserta de sus obligaciones de estar presente en toda contienda electoral, el rebaño se dispersa y hasta el propio partido languidece perdiendo oportunidades. ¿Será que no interesa ni una revitalización ni la búsqueda de metas más importantes ni tan siquiera un número mayor de representantes en puestos importantes? Por los mentideros políticos de esta antigua corte de reyes, corre el rumor, y no parece ser ya una leyenda urbana, que apunta al simple hecho de que los actuales rectores, temiendo perder su poltronina, siguen apoltronados, acostados cual largos son para no dejar que se siente nadie, que nadie más quepa no vaya a ser que, si lo contrario sucediera, un simple empujoncillo haría que se deslizaran cuesta abajo, faltos de fuerza, empuje y hasta de ilusión. No falta quien afirma haberles escuchado que esto de “León solo” ya no tiene sentido… ¿Deberemos algún día no lejano añadir sus nombres a la ya larga lista de los traidores? El tiempo lo da Dios de balde y, más pronto que tarde, seguramente, saldremos de la duda.

lunes, abril 07, 2014

¿Haciendo el ganso o imitando al citado palmípedo?

Para evitar malentendidos, nos remitiremos al diccionario de la RAE. Cualquiera puede hacer lo mismo, simplemente con entrar en él a través de internet, aunque a decir verdad hemos suprimido algunas acepciones para no alargar en exceso la definición.

Ganso:
1. m. Ave palmípeda del orden de las Anseriformes, de hasta 90 cm de longitud, con plumaje básicamente gris y pico y patas de color naranja, rosa o amarillo según la especie. Es migratoria y vive en herbazales cercanos al agua en Europa, Asia y Norteamérica. Existen razas domésticas, como la oca, que se crían por su carne y por su hígado.
2. m. Hombre tardo, perezoso, descuidado. U. t. c. adj.
3. m. Hombre malcriado, torpe, incapaz. U. t. c. adj.
4. m. Hombre patoso, que presume de chistoso y agudo, sin serlo. U. t. c. adj.
5. m. Entre los antiguos, ayo o pedagogo de los niños.
hacer el ~. : loc. verb. coloq. Hacer o decir tonterías para causar risa.

Se malicia el Húsar que eso es, probablemente, lo que algunos hicieron (hicimos) esta mañana a cuenta de la manifestación a favor de las infraestructuras y las integraciones ferroviarias de la ciudad de León. Cada uno en su papel o acepción probablemente buscada: unos por lo de “tardos y perezosos” (según se desprende de lo no hecho o no conseguido hasta ahora), otros por lo de “torpes e incapaces” (en consonancia con sus actuaciones, su falta de combatividad y hasta sus ocurrencias, como la de trasladar la estación de RENFE a las cercanías de Onzonilla o la de FEVE, en una clara operación de eutanasia activa, hasta los entornos del Campus universitario). Hasta los habría, con toda seguridad, que se apuntarían a la acepción número 4 ya que, por lo hecho, dicho, conseguido y padecido, maldita gracia nos hace esta historia.

Para cualquier observador, medianamente informado de lo acontecido a lo largo de estos últimos años, la puesta en escena debió parecerle una comedia de enredo (pero que muy enredada), una obra dignísima representante del teatro del absurdo, un vodevil, una pantomima, una burla, una tomadura de pelo o, en la más pura tradición de don Ramón María del Valle-Inclán, un esperpento.

La convocatoria de la denominada “cumbre social” ha propiciado que, durante una hora, hayan caminado (juntos, pero no revueltos, que siempre los habrá que mean colonia), los que comenzaron las obras y los que las vienen deteniendo, los que mentían como bellacos y cambiaban proyectos o admitían los cambios de los mismos al capricho de ministras y/o consejeros bien pagados, con algunos vecinos que, al menos desde hace más de dos años, erre que erre, han intentado tener, cuando menos, una explicación medianamente coherente de lo que se pretendía hacer con unas obras que parecían avanzar a toque de trompeta y al ritmo de los meses de 31 días. Según nos han dicho, casi 4.000 firmas les avalan, pero eso no ha sido suficiente... hasta que dejó de llover y se pudo salir en alegre compañía a manifestarse por León, aunque seguimos pensando que algunos no conocían ni la causa. ¡Pero y si colaba!

Una vergüenza; si algún día, alguien, desocupado quizá, por la cantidad de tiempo que tiene que echarle a la idea, escribiera la historia, por ejemplo, de los dimes, diretes, desmentidos y mentiras varias contadas en los periódicos de esta que fue urbe regia y capital imperial, algunos se sorprenderían de nuestra mucha paciencia y nuestra falta de coraje. En otra ciudad, se habría preparado la marimorena.

Y, si eso fuera poco, los desplantes de los responsables, los intentos de manipulación, los abusos de poder y la falta de actitudes democráticas han retratado a más de uno/a, que de todo hay. Incluso ello se ha constatado en las respuestas aportadas en los plenos del propio Ayuntamiento

En resumen que, con el permiso de la autoridad, seguiremos haciendo el ganso, en la última de las acepciones; así, por lo menos, conseguiremos divertir a los mandamases que eso, parece ser, es lo que mola, da lustre y posibilita el puestín en las próximas elecciones. Y hablando de ello, mucho nos tememos que, pasada esta fiebre preelectoral, cada mochuelo se refugiará en su olivo y seguirá cantando su monótono y repetitivo “tu – tu”, mirando con ojos de pánfilo ilustrado a los miembros del partido de enfrente o al que tiene al lado si estos grupos o personajes dañinos son más de dos. Ahí se acabará el “lucharemos hasta el final”; ¿hasta el final de las estaciones, del tren (que es un invento antiguo y hace ruido) o de las cacicadas que venimos padeciendo por estas tierras abandonadas, como se suele decir, de la mano de Dios o, cuando menos de los políticos que cobran de nuestros impuestos?

Postdata: Y mientras dependamos de los señores de Valla-dolor, otros les hagan, por aquí, la ola o incluso pretendan ganar puntos siendo más papistas que el Papa, en León no cambiará nada; sí, claro, sin ninguna duda, podemos ir a peor, ya conocen ustedes las leyes de Murphy.

martes, marzo 18, 2014

Ni un paso más...

Bien sabe el Húsar que estas reflexiones no dejarán de ser un nuevo brindis al sol (o un añadido más a aquella vieja sección que titulábamos "ladrando a la luna") y que no tendrán ninguna consecuencia positiva; seguro serán, en cierta manera, un intento más de justificar actitudes muy leonesas, cual es la de quejarse en la barra del bar y, con ello, considerarse liberado de llevar a cabo cualquier tipo de actuación posterior. No nos excluímos, naturalmente, pero uno ya puede tan poco... ¡y le requieren aún para menos, voto a Bríos!

No está de más señalar, asimismo, que este tipo de especulaciones pueden servir ¿por qué no? (uno intenta, al menos, que así sea), para crear un cierto estado de opinión, reafirmar en determinadas ideas a los que piensan como nosotros, sentirse integrado en el grupo y hasta limpiar esas telarañas que se vienen pegando al alma de los leoneses, producto de tanta propaganda alienante de parte de los que, teniendo el poder y el dinero, siguen bombardeando a nuestra pobre gente y aledaños, con sus manipulaciones de la historia, su tierra de sabor... y de (mal)olor, sus quesos castellanos, sus fiestas de villalar y sus continuadas mentiras que intentan hacer tabla rasa de León y lo leonés. Es cosa sabida, la “cosa suya” claro, que no la “nostra”...

Pues bien, a lo que íbamos; el encabezamiento de este escrito viene provocado por dos noticias recientes y que han causado un innegable revuelo en la opinión pública y hasta publicada, algo no siempre paralelo que para eso amenazan con cortar el grifo de la subvención: de un lado la “venta”, por parte de la Diputación (no queremos entrar en el chiste fácil), de la marca Tierra de León, asociada a determinados productos de la Tierrina, al monstruo que todo lo devora y lo uniformiza (“¡en guardia, ar...!”), a mayor gloria de la junta juntera y de la castellanía más castellana de la tierra de... lo que ustedes saben y yo no me creo. Hasta en las coplas a la muerte de la sardina de este año se hizo alusión; lo copiamos para conocimiento de algunos más, al menos de los que lean este blog, con permiso del autor.

Decía así el pregonero:

“¡Qué débil el ser humano
cuando hablamos de yantar.
de engullir, llenar la andorga,
de embuchar o de tragar!
Sobre todo si las viandas
son de buena calidad,
y no “tierra de sabor”,
que a saber a qué sabrá;
pues la tierra sabe a tierra,
no me lo podrán negar”

Y otro malhadado acontecimiento, este más reciente y que ha sido el detonante de terminar con nuestro mutismo y de urgir a quien siga creyendo en lo que creemos nosotros hacia esa actitud de resistencia pasiva y activa a la que invitamos sin reserva alguna: la negación de cualquier tipo de apoyo dinerario a la “Casa de León en Madrid”, por el simple hecho de no querer cambiar sus estatutos y pasar a denominarse “castellana”; sí, como han hecho otros, que para sí tienen, y viven en actitud genuflexa y esperando otras actuaciones menos dignas por parte de los mandamases que, con nuestros impuestos, compran voluntades y cambian hasta el cauce de los ríos o el giro del universo, si falta hiciere. Pero ya, puestos al caso y como bien sabemos, no se recatan, en modo alguno, en abusar de este sumiso rebaño de borreguines (¿qué más da, si aquí no va a protestar ni el más indignado?). Así, nos roban el agua de los embalses, por ejemplo, o nos condenan a un aislamiento por tierra, aire y por mar si lo tuviéramos. No hay más que ver la tontuna del AVE de una sola vía, la desintegración de FEVE en la ciudad (una auténtica tomadura de pelo que debería llevar aparejado el cese inmediato del alcalde y la concejala de urbanismo, por lo menos, por mentirosos y serviles), la condena del aeropuerto a una vida miserable y a una muerte latente, la burla con el tema de las minas o de antibióticos o tantas cosas más que no cabrían en las obras completas del aquel que escribiera tanto (para vivir de ello) que fue apodado por algunos enemigos “el garbancero”; sí Don Pío Baroja, para los no iniciados.

Por todo eso y por muchísimo más que recogen hasta con sonrojo las hemerotecas, la sociedad leonesa debería levantar la voz y plantarse, juramentándose, de manera definitiva y, recordando aquello de que “vale más vivir de pie que morir de rodillas”, echarle bemoles a la reivindicación y mandar a toda esta tropa, claramente, “a la mierda”, como diría el casi vecino nuestro Don Camilo José Cela. O, para enlazar con el título de esta, una vez más, amarga decepción sobre nosotros mismos, “ni un paso atrás; ni para tomar impulso”.

No podemos seguir fingiendo, haciéndonos los suecos, actuando como don Tancredo y vivir como si el "monstruo" (el "engendro") no existiera, pues ya invade, como cáncer dañino, todos los órdenes de la existencia leonesa: el económico, el político, el convivencial... Ha entrado, sin pudor, hasta en las conciencias de los obedientes leoneses y nos encontramos sumidos en la desolación, gobernados por el pensamiento único y obedeciendo actitudes tan disparatadas como el hecho de tener que "acercarse a la capital" para recibir un simple certificado de penales o llevar a cabo una reunión entre las universidades de la "región", por el simple y definitivo hecho de que "a todos nos queda mejor". Otra vez el razonamiento del centro una vez creado el centro y centrados en la centraduría más central. La tontuna repetida, vamos.

Propugnamos, sin embargo, una vez más, la recuperación de nuestro orgullo, la dignidad, la autoestima que ahora se encuentran en mínimos históricos puesto que han sido capaces de conseguir, a base de insultos, propaganda alienante y chantajes subvencionadores, hábilmente manejados por ellos y por los que les hacen la ola, que sentirse leonés, reivindicar la leonesidad y seguir luchando por la Tierrina sea considerado cutre, pasado de moda, insolidario, paleto, cavernícola y toda la retahíla de insultos ya de sobra conocida.

Y, en esta decisión, vendría aparejado el hecho de que, si somos capaces de llegar a un acuerdo entre los que seguimos creyendo que León bien merece, al menos, el respeto ("memoria, dignidad y justicia"), la consecuencia sería que ni la sociedad leonesa debe dar un nuevo paso atrás (el siguiente es el abismo) ni debemos consentir que la junta que nos coloniza pueda dar un solo paso más hacia adelante en esta política de tierra quemada. Pero casi damos por seguro (nos jugaríamos el bigote..., si lo tuviéramos) que aquí no va a moverse nadie ni pasará nada; la anestesia sigue funcionando, para nuestra desgracia y su hilaridad diaria.

miércoles, marzo 05, 2014

¡AY PEÑA, PEÑITA, PEÑA!

Nuestra colaboradora Lláncara, después de un largo descanso, nos envía sus Coplas para el Entierro de la Sardina. Aquí os las dejamos:

Por calles de La Bañeza la procesión da comienzo
Capas negras, picos pardos, barbas blancas... ¿Un entierro?
Hay lloronas enlutadas que lloran con sentimiento
Consentimiento pactado de lutos cabareteros
Un ataúd de cristales, sin tintar, va protegiendo
Un cuerpo, escamas de plata, de chicharos o salmones
Carpas, tencas o esturiones,
¿De quién es tamaño entierro?
Dicen que de una sardina, pero yo no me lo creo
Tal vez llevarán “merluza”, buena merluza de anzuelo.
Estos tipos tan capados son listos como conejos
Camelan con escabeche y un minúsculo libreto.

Al empezar la Cuaresma, tiempo de recogimiento
Doña Censura se pone hasta los lentes de aumento
Para recortar las coplas de crítica y desaciertos
Lee sus propias coplillas, las imprime en el libreto
que cada vez es más flaco. ¡Páginas... cada vez menos!
Doña Censura, cubierta de velos largos y negros
Mete y mete las tijeras sin piedad y sin esmero.
¿Dónde la crítica irónica? ¿Dónde el Corvillo pionero?
¡Ay Peña de la Sardina! Bien sabes cuanto te quiero

Como no cambies de estilo
¡Se te está viendo el Plumero!

"Caperucita Feroz"
 La Bañeza, Carnaval 2014

viernes, enero 31, 2014

XXXV Encuentro Gastronómico en Pajares de los Oteros

A través de ComunidadLeonesa.ES, Coordinadora de Organizaciones, Asociaciones y Colectivos de la que somos socios fundadores, hemos recibido información sobre la celebración, el próximo 16 de febrero, domingo, en Pajares de los Oteros, del XXXV Encuentro Gastronómico organizado por nuestros amigos y compañeros de la Asociación Gastronómica Región Leonesa para el buen yantar.

En el siguiente enlace podréis encontrar todos los detalles del interesante encuentro, así como la información precisa por si queréis participar en el mismo: XXXV Encuentro Gastronómico

miércoles, diciembre 18, 2013

Medalla de Oro a la Imperial Cofradía

Discurso del Abad de la Real e Imperial Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro con motivo de la entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad de León.

León, 14 de diciembre de 2013

Excelentísimas autoridades, Señores Alcaldes de la Imperial ciudad de León, cuna del Parlamentarismo, y de la Muy Noble y Leal Ciudad de Baeza, a quien agradecemos especialmente su presencia, como importante testigo de este reconocimiento; Ilustrísimo Sr. Abad de la Real Colegiata de San Isidoro, señores concejales del Excelentísimo Ayuntamiento, Ilustres Caballeros y Damas de nuestra querida Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro, señoras y señores.

La palabra puede incluso resultar reiterativa, en actos como el que aquí nos congrega. El problema es que no encontramos otra más atinada; y, necesariamente, este abad, que recoge, en nombre de los miembros de nuestra imperial institución, la alta distinción que hoy se nos otorga, no puede sino repetirla; les aseguro que brota desde lo más profundo de los sentimientos: gracias. Sinceras y sentidas gracias por el gran honor de poder lucir, en lo alto de nuestro Milagroso Pendón, y acompañando a la de Baeza, que le fue impuesta en junio del pasado año, la medalla de oro de la urbe regia, de nuestro León querido y por el que alguno, o incluso muchos de nuestros predecesores, sin duda, llegaron a jugarse honor, hacienda y hasta su propia vida.

Desde aquel 17 de febrero de 1148, día en el que nuestro glorioso emperador Alfonso entrara en la capital imperial y reuniera en San Isidoro a los primeros caballeros, lo que nos convierte en la institución más antigua de la ciudad, han pasado muchos años, han cambiado muchas cosas y el tiempo se ha llevado muchos de nuestros viejos laureles y hasta quizá muchas de nuestras fundadas esperanzas. La propia fisonomía de la ciudad ha cambiado, pero de aquel periodo no tan lejano, especialmente en el recuerdo y en los afectos, aún nos quedan vestigios, y no de escaso valor: entre otros, el recuerdo hecho piedra de la Real Basílica del Santo Isidoro, el aula regia; y, acogida a su amparo, la Imperial Cofradía del Pendón de Baeza, la primera de las órdenes de caballeros nacidas en España y la única fundada por un emperador. Un florón más en la corona que ciñe, con merecido orgullo, esta urbe regia, y una institución que nos reconcilia a todos con el pasado y nos vincula con el presente.

Celebramos con júbilo los 950 años de la Traslación del Santo Isidoro, desde su Híspalis natal hasta León, y la Real Cofradía no ha querido ahorrar esfuerzos para difundir su legado, incluso en la propia Sevilla, dando a conocer lo que aquí se quiere y se respeta al santo Doctor de las Españas, hasta qué punto reconocemos sus favores y cuán grande ha sido su influencia, como protector del Reino, incluso para la propia configuración de la Península Ibérica. Eso que, con verdad, cantamos orgullosos en nuestro himno; pues bien sabido es que “sin León no hubiera España”, mas, ¿sería León lo que fue, lo que es, sin el Santo Isidoro?

Nos congratulamos, claro está, del reconocimiento de esta ciudad como Cuna del Parlamentarismo, algo que la Imperial Cofradía no ha cesado nunca de pregonar ya hasta apoyar, alto y claro, puesto que lo entendía como un deber de justicia; no solo para el Reino que vio nacer las primeras libertades de los ciudadanos, sino porque, en pura lógica, los caballeros que nos precedieron, en la custodia del Milagroso Pendón, debieron ser testigos de aquellos hechos y, sin duda, actores principales de los mismos en la Real Basílica. En aquella primavera del glorioso año de 1188, la Imperial Cofradía contaba ya 41 años y había sido testigo de acontecimientos tan relevantes como el milagro de la lluvia que recordamos cada año, el último domingo del mes de abril, en la fiesta de las Cabezadas. Celebración que, así hay que decirlo, nuestros antecesores rescataron, en los años de la II República, cuando este Excelentísimo Ayuntamiento había hecho dejación de sus supuestas o reales obligaciones. A aquellos caballeros se debe incluso la renovación del protocolo del acto que ahora, con tanta solemnidad y acierto, celebramos y que merece ser elevado a la categoría de fiesta de interés internacional, como la fiesta de la palabra, de la discrepancia en el respeto y de la complicidad en la interpretación de la historia.

Mas no es esta la única relación histórica que con la gran casa de los leoneses mantiene la Real Cofradía; en varias actas de los capítulos del siglo XVIII, consta que los mismos se celebraban en el propio edificio de este Ayuntamiento.

No cumpliría tampoco con mi obligación, si olvidara recordar a todos ustedes que, a la Imperial Cofradía pertenecieron muchas personalidades del pasado de esta ciudad, entre las que figuran incluso varios alcaldes. Así citando únicamente las actas de los siglos XVIII y XIX, cabe señalar, por ejemplo, a D. Diego de Villafañe y Tapia, D. Manuel Flórez Osorio, D. Juan de Valbuena, D. José Francisco de Rivadeneira, D. José Quiñones, el Coronel D. Luis de Sosa, D. José de Villafañe, D. Tomás de Lorenzana, D. Jerónimo Fernández Cabeza de Vaca, Marqués de Fonteoyuelo, el Marqués de Villasinda, el Marqués de San Isidro, el Marqués de Campo Fértil, el Marqués de Inicio, el Marqués de Montevirgen, el Conde de Rebolledo, el Vizconde de Quintanilla, D. Tomás José de Medina, Tesorero de la Real Hacienda, D. Gregorio León Santos Bernaldo de Quirós, D. Ignacio García-Lorenzana y Cienfuegos, etc., etc., etc.

Esta larga relación de hechos y de personas podría sonar a inmodestia, mas no debería interpretarse de ese modo. Se trata, únicamente, de recordar ante todos ustedes que entre los pliegues del Milagroso Pendón de Baeza, Capitán General de los ejércitos de España, en los legajos de esta casi nueve veces centenaria institución y en el corazón de sus miembros, pasados, actuales y, con toda seguridad, futuros se arrebujan, guardados con verdadero mimo, trozos de nuestra historia, muchos de nuestros afanes y, sin duda, gran parte de nuestro ser colectivo como leoneses.

Por eso, en un gesto de agradecimiento infinito y en humilde compensación, hoy queremos poner, de manera solemne, todo este legado, único en España, al servicio de León y de los leoneses. Bueno es contar con un referente seguro, con alguien que custodie el viejo libro de nuestro devenir como pueblo que, en algún momento, nos permitirá incluso resurgir y florecer de nuevo. Por eso, aunque la cita sea un poco larga, permítanme recordarles el conocido consejo de Ambrosino a Rómulo en la novela de Massimo Manfredi, La Última Legión, cuando el joven emperador quiere deshacerse del libro de historia que guarda celosamente su mentor. Aquí, en el solar de la Legio VII, adquiere, sin duda, una sonoridad especial: "Cuando se huye y uno deja todo a sus espaldas, el único tesoro que podemos llevarnos con nosotros es la memoria. Memoria de nuestros orígenes, de nuestras raíces, de nuestra historia ancestral. Solo la memoria puede permitirnos renacer de la nada. No importa dónde, no importa cuándo, pero si conservamos el recuerdo de nuestra pasada grandeza y de los motivos por los que la hemos perdido, resurgiremos”.

A ello se obliga pues, desde hoy, la Imperial Cofradía, como testimonio sincero de gratitud por el alto honor que le es concedido en este acto, y que viene a refrendar un acuerdo tomado por unanimidad de todos los grupos municipales, lo que quiere decir por todo el pueblo de León, algo que también debe ser significado y que en su justa medida valoramos.

De nuevo nuestro sincero reconocimiento y, con todo lo que implica este deseo final teñido de esperanza, en la defensa de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestra identidad, de nuestros valores, de nuestras realizaciones como pueblo, en suma, de lo que nos es propio, solo les pido que, convencidamente, digan conmigo ¡Viva León!