jueves, enero 17, 2019

Desde el río... todo mío

Llevaba nuestro húsar casi dos años retirado en sus cuarteles de invierno, ante la sensación (terrible) de llevar años, más de trece, predicando en el desierto, concretamente desde que el 11 de septiembre de 2005 publicamos nuestra Arenga del Húsar Tiburcio.

Pero, una vez más, tenemos que "agradecer" a un alcalde de Valladolid (en esta ocasión del PSOE, como en anteriores ocasiones hiciera su homónimo del PP) las "banderillas de fuego" que debieran espolear a todos los leoneses (de las tres provincias) y a todos los castellanos (de las otras cinco provincias del engendro autonómico) a salir a protestar a calles y plazas por la sinrazón de semejante división autonómica, inventada hace 35 años por oscuros intereses políticos y cuyo único fin, a las pruebas nos remitimos, ha sido que una ciudad (ni siquiera una provincia) se convierta en una "gran urbe" no por méritos propios sino a costa del empobrecimiento de todo cuanto le rodea.

Vamos que la famosa frase que da título a este artículo "Desde el río... todo mío", adquiere todo su significado cuando escuchamos a un alcalde de Valladolid, sea del partido que sea.


No es que las declaraciones del actual regidor pucelano nos pillen de susto ya que, en fecha tan lejana como julio de 2009, siendo todavía jefe de la oposición, ya dejaba claras sus ideas y opiniones al declarar que: "dispersar el tráfico aéreo por cuatro aeropuertos es pretender lo imposible y va en detrimento de los intereses de la comunidad", como fácilmente podemos comprobar en la denuncia del Húsar de aquel momento: "Los mismos perros... con distintos collares".

Pero no nos malinterprete, amigo lector, esta idea tan "sui generis" de acabar con la despoblación rural primando a una sola ciudad a costa de todos los pueblos y ciudades que la rodean, no es una "humorada" de un político, tampoco es una "ocurrencia" de los sucesivos regidores pucelanos, no, es una política, perfectamente pensada, planificada y puesta en práctica sistemáticamente por la Junta de "CasPucela y LePucela" y tolerada, e incluso apoyada, por los sucesivos gobiernos centrales cualquiera que sea su signo.

En una comunidad autónoma, inventada por la mera anexión de provincias de dos regiones diferentes con el único fin de conseguir que Pucela fuese "el centro" de algo, las prioridades han estado siempre claras y el negarse a verlas es más un ejercicio de ceguera voluntaria que de ignorancia.

El 14 de octubre de 2005, el Húsar publicaba Despoblación y Autonomía denunciando, con los datos de entonces, que, entre los años 1981 y 2004, la Comunidad Autónoma de Castilla y León perdió un total de 81.145 habitantes, lo que representaba un 3,15% de la población total.

Sin embargo, dicha pérdida de población se repartía de modo totalmente desigual entre las dos partes (por su procedencia) de la auton-NO-mía: el País Leonés perdió 66.777 habitantes, es decir un 6,02% de su población inicial. Salamanca y León con 16.736 y 24.648 habitantes menos perdieron el 4,55% y el 4,76% respectivamente mientras que Zamora con 25.393 habitantes menos perdió un 11,34% de su población, cualquiera de ellas por encima de la media autonómica.

Durante el mismo período, las provincias castellanas del engendro, perdieron 14.369 habitantes, es decir un 0,98% de su población, muy por debajo del 3,15% de la media autonómica..

Pero lo que supera cualquier límite imaginable es que hace más de trece años, tal y como el Húsar se hizo eco el 25 de octubre de 2005 (Despoblación rural. ¿Solución? Más centralismo), un demógrafo, Guillermo Ramírez, "casualmente" de Valladolid, pretendiera "colarnos" su fórmula mágica según la cual "no existe ninguna medida poblacional capaz de atajar la pérdida de habitantes y hay que cambiar los paradigmas de valores y de vertebración social. Así Valladolid tiene que aumentar su población hasta un mínimo de 500.000 habitantes para generar una mayor atracción económica, social y cultural". (Ver información de ICAL del 17.10.2005 en el siguiente enlace: Valladolid sólo crece por el centralismo político que acapara, según un estudio).

Una vez más, el Húsar, perplejo, se pregunta, en una comunidad autónoma que no llega a dos millones y medio de habitantes y en una provincia que en su totalidad tiene, precisamente, medio millón de habitantes ¿de dónde pretende sacar este iluminado los 200.000 habitantes que le faltan a Pucela?

Con lo único que podemos estar de acuerdo es con la última frase (excepto con su empeño en llamar "regionales" a unas instituciones que son autonómicas en un engendro BIrregional) del autor de semejante estudio poblacional: "[Valladolid] Sólo crece por el centralismo político, de no haberse asentado las instituciones regionales, su crecimiento hubiera sido mínimo", realidad que parecen ignorar uno tras otro, los dos últimos alcaldes pucelanos ya que atribuyen a su ciudad una serie de méritos que, en realidad, se limitan a la política de la Yunta de centralizar absolutamente todas las instituciones e, incluso servicios como Correos (con la sinrazón de que si enviamos una carta o paquete desde Coyanza hasta León, hará un "hermoso recorrido turístico" que le llevará de viaje a Pucela ida y vuelta) o la Hemodonación (así la sangre donada en cualquier provincia de este engendro de comunidad, viaja a Pucela donde se analiza, descompone y almacena y desde donde vuelve a viajar a sus puntos de origen, a veces a carreras, cuando se necesita en los mismos) con el correspondiente aumento de empleo, directo e indirecto para el "furacu prietu" en que se asientan y por el que desaparece la inmensa mayoría del presupuesto autonómico, en detrimento del resto de ciudades y provincias del engendro que padecemos.

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