sábado, enero 22, 2011

Cabeza, corazón, confianza y 'cataplines'

Con este título, nuestro amigo Carlos Bouza Pol, publicó, el pasado 9 de Enero en www.leonoticias.com el artículo que os dejamos a continuación:


Dicen los empresarios de León que este año 2011...


...será aun mucho peor que el pasado 2010. Comparto su “sabia” opinión, el problema es que han sido ellos, desgraciadamente, los que no han hecho caso de la mía, durante muchos años, y así estamos. Parece que, por fin, se están cayendo del “guindo” (a la fuerza ahorcan) y ya no se acuerdan de lo que dijeron, tan alegremente, en el Foro Quevedo celebrado el jueves 19-12-2008, coincidiendo plenamente con los Sindicatos, y llegando a estas “sorprendentes” conclusiones: «Las previsiones apuntan a una mejora significativa a partir del segundo semestre  del año próximo 2009. León está mejor que otras provincias, vamos a sufrir menos. El final de la crisis en la provincia puede llegar al final del verano de 2009».

Está muy claro: «En esto de la Economía y de la Crisis, no me han dado vela (opinión), ni la Universidad de León, ni los Sindicatos, ni los Empresarios, ni los Políticos, ni siquiera las monjitas de clausura de la leonesa Plaza del Grano». Al contrario de lo que se ha venido diciendo, yo creo que: «Cuando la economía española crece, León no lo hace en la misma proporción; y cuando baja o decrece la economía española, la de León baja más, y más desproporcionadamente. Y eso que tenemos una gran población de pensionistas».

Los que nos mandan, al subir los impuestos indirectos, están gravando y frenando la actividad productiva. Esta política fiscal es la más injusta e insolidaria. La culpa no es de los mercados, ni del capitalismo neo-liberal (que dicen algunos). Se ha elegido la peor opción para los trabajadores de bajo nivel y para los parados. Pero tengamos confianza, que no hay mal que cien años dure, aunque va para largo...

Constato, con cierto pesar, que hay ejemplos muy ilustrativos de personas que se hacen famosas y multimillonarias, que triunfan en la vida sin haber leído bien ni siquiera un solo libro pero, yo, que no tengo remedio, sigo leyéndolos e incluso escribiendo algunos. Sé que pierdo mucho tiempo intentando comprender a la gente, pero no me arrepiento. Seguimos, por desgracia, en lo de siempre: Se derrochan y tiran los dineros de los contribuyentes en mil faustos y tonterías, y se abandonan y dejan sin recursos los asuntos básicos y de vital importancia. Son responsables y culpables todas las personas que tienen el encargo directo y la obligación inexcusable de trabajar por el bien común, y no cumplen. Esta gente es la que debería dar buen ejemplo (se les paga para ello), y servirnos de guía y de estímulo a todos los demás.

Casi todos, en alguna ocasión, hemos sido víctimas de las circunstancias y de los delincuentes; pero, lo peor, lo que más nos duele y enfada es el haberlo sido de aquellos que están obligados a protegernos.

Estos días hay una encuesta en Leonoticias.com, que pregunta: «¿Cree que es necesaria la instalación de más cámaras de seguridad en la ciudad?» La respuesta es muy clara y contundente, pues el 74,55% dice que sí, contesta afirmativamente, lo cual es un consuelo sobre todo si tenemos en cuenta que son los jóvenes los que más leen y participan en este gran periódico digital. Queda demostrado además que las personas normales y corrientes ya vienen tomando conciencia de la realidad social, que asumen sin complejos y entienden que la libertad no puede existir si no hay seguridad, que es imposible ser libre en un país inseguro. En consecuencia, los ciudadanos responsables y decentes, que nada tienen que ocultar y cumplen las normas de convivencia, están a favor del orden, de las cámaras de vigilancia, de los policías, del control de “todo lo que se mueve” en la ciudad: sólo los trasgresores y los delincuentes y los “cacaos mentales” suelen apelar a su “derecho a la intimidad”, para oponerse a lo que es de todo punto razonable por necesario, cada vez más. No me vale eso de: «No acepto que me vigilen, que coarten mi libertad».

La libertad, amigos míos, siempre es condicional y vigilada. Tiene que ser así, y sólo así podemos ser libres de verdad, civilizadamente.

En fin, todas mis deudas son de amor, y las voy pagando cuando escribo. Y este partido, tan duro, a favor de la libertad, de los valores éticos, del progreso real, lo tenemos que ganar sobradamente los ciudadanos de España, a base de confianza, cabeza, corazón y “cataplines”.

Con toda burbialidad.

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