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sábado, diciembre 13, 2008

Documentos históricos (9ª entrega)

En el transcurso de una investigación por la hemeroteca de la Biblioteca Municipal, cae en manos del Húsar un ejemplar de Proa, periódico editado por "el Movimiento" (es decir por las autoridades franquistas tanto en período de guerra como despues de finalizada ésta), en que bajo el sugestivo título "Los aluches y la propaganda" encuentra el artículo, firmado por "Lamparilla" que, para general conocimiento viene publicado más abajo.

Las negrillas, que como de costumbre son una manía más del Húsar; resaltan algunos párrafos de plena actualidad. ¿Quien diría que nos encontramos frente a algo escrito en 1939 y bajo el ojo atento de las autoridades franquistas que se hallaban a escasos tres meses de ganar la guerra?

Por mucho menos de lo que en dicho artículo se afirma, ha tenido que oir el Húsar que lo calificaran de "provinciano", "cavernario", "separatista", "peligroso leonesista" y otras "lindezas" por el estilo, por lo que, llegados a este punto, se pregunta perplejo el Húsar ¿sería "Lamparilla" un "peligroso leonesista" en aquella España de 1939? ¡Vivir para ver, para oir y para leer!... que es lo que nos toca ahora.


De la vida leonesa: Los aluches y la propaganda

Hace unos días, el gran diario "España" que tan patriótica labor realiza desde Tanger, publicaba, en su sección titulada "Película", la fotografía de un curioso grupo de bronce cincelado hace más de "cinco mil años" (¡ha debido llover un poco!) y encontrado en unas excavaciones hechas en la Mesopotamia.

Representa el grupo dos luchadores que se agarran por la cintura y el autor del comentario periodístico entronca este deporte con el bárbaro y despiadado "catch-as-catch-can" que tanto apasiona en el "progresivo" país de Yankilandia.

El amigo Máximo Sanz me remitió hace días el recorte, haciéndome ver la curiosa coincidencia con la actitud de los luchadores que se agarran por el "cinto" con la de los mozos leoneses que luchan en el Condado o la Montaña en los corros de lucha leonesa, o "aluches", como se dió en decir.

Hace realtar Máximo que el articulista de "España" no conoce la lucha leonesa, pues, si no, hablaría de otra forma.

Efectivamente; la lucha en boga entre los yankis tiene más de semejanza con el "pancracio" greco-romano y la leonesa es una modalidad de la "lucha" romana, reminiscencia de la dominación de los romanos en esta provincia, aún cuando quizá sea una derivación de luchas pastoriles, de zagales que, en imitación de los carneros, toros y machos cabríos, se agarran por el cinturón y forcejean, a estilo de los animales que guardan, hasta que "la mediana", o el saque "al aire" o cualquier otra "maña" dan con el adversario en el suelo.

No tiene nada que ver esta lucha leonesa tan primitiva, inofensiva y sencilla con el salvaje espectáculo del "catch" y si el cronista de "España" supiese algo de ella hubiese dicho, como Máximo, que los luchadores del descubrimiento arqueológico de hace cinco mil años eran los antepasados de los mozos leoneses y no de los fuertes y brutales luchadores de los "rings" internacionales.

Es, de todos modos, una prueba más del desconocimiento que los propios españoles tienen de la región que fue precisamente cuna de la España que resucitar queremos y en cuyo escudo figura por razón de preeminencia el de León.

Pero mientras se conocen costumbres, tipos, cánticos, industrias, etc., de otros pueblos y el teatro está lleno de obras de tipismo andaluz, aragonés, etcétera, y las novelas igual, aquí no hay un literato "enxebre" que dicen los gallegos, ni un autor teatral ni nada de propaganda literaria. Ni aún siquiera comercial. Y mucho menos "política" digámoslo así.

Monarcas, regímenes, gobiernos se suceden. Y a León le olvida todo el mundo, hasta el punto de ser la sola región de España de llegar a tener una comarca como La Cabrera.

Si nadie se preocupa más que de aquello que individualmente le afecta, no extrañe que gentes cultas desconozcan ciertas cosas de León, que gobiernos, etc., le hayan negado centros, organismos y asistencias que por su historia y situación geográfica le corresponderían y que en el concierto de las regiones no suene la voz, antaño rugido y hasta tengamos que leer en las crónicas de ciertos periodistas elogios a tropas presentadas como gallegas, castellanas y astures que son leonesas, o que con una "L" anónima se designe en otras crónicas a esas mismas heróicas unidades.

Y perdón por haber echado el asunto por otros cauces.

Lamparilla - Proa - 10.01.1939

jueves, diciembre 04, 2008

Documentos históricos (8ª entrega)

Ha caído en nuestras manos una revista de 1920 que, por cierto, está dedicada al “Noveno centenario de los Fueros de León”, de 1020, según aquí señalan (¡anda, pero si también por aquel entonces se dedicaban a recordar la memoria del Reino de León y sus realizaciones…! y, claro está, sin la intromisión de Castilla ni adjetivaciones de nuevo cuño).

No nos resistimos a copiar alguna de las cosas que en ella leemos. Hoy les invitamos a reflexionar sobre un poema, firmado por (creemos adivinar) Alberto L. Argüello, y titulado “Ayer”. A pesar del estilo y de la retórica, propios de otros tiempos… ¡Cuán actuales nos parecen determinados problemas que recoge y denuncia…! Valgan, como ejemplo, algunas de sus frases lapidarias que nos hemos permitido subrayar.

Viejo pendón querido
congregador de fuertes y leales,
¡Qué tristeza de sol desvanecido
Tienen hoy tus audacias inmortales!

La historia de bajezas y traiciones
que tal como nos hallas nos pararon,
nunca serán los ínclitos varones
que en triunfo por el orbe te llevaron.
No sepan que es la gloria de su vida
negada por los propios y ofendida;
que del tropel de ruines que la asalta
va en aumento la inmunda polvareda;
que de su herencia generosa y alta
restan solo en la pródiga almoneda,
el dolor de pensar lo que nos falta
y el oprobio de ver lo que nos queda.

Que en la tierra española
donde diste a los vientos tu estandarte,
quizá no hay una mano, ¡ni una sola!,
merecedora y digna de empuñarte.

Mas en los pliegues de tu lienzo santo
¡qué bien se enjuga el llanto!
¡Cómo al pie de tu mástil poderoso
resucitan las muertas alegrías
y se trueca en salterio jubiloso
el arpa de dolor de Jeremías.

En rutilante fiesta
avanza bajo el oro de tu gesta
la legión de incansables luchadores;
hondo vibrar a los espacios presta
recio son de clarines y atambores;
en las piedras que el arte afiligrana
y el genio diviniza
la epopeya cristiana
sus férvidos anhelos eterniza;
y ante ellos, dando al viento los airones
de los lucientes yelmos y cimeras
pasan los valerosos campeones
trasplantando a recónditas regiones
su bosque de oriflamas y banderas.

Cumbres de santidad, Reyes prudentes
alzan después las coronadas frentes
y la Ciudad recoge sus legiones,
guarda un punto los épicos aceros,
y ungida de verdad y de victoria
entreteje en los senos de la Historia
la gloriosa raigambre de los Fueros.

Ciudad regia y bravía;
en liturgia de honor y de hidalguía
tu sagrado pendón toma en la mano.
Y al igual que en pretéritas edades
para engendrar tus viejas lealtades
le agitaron con bélica arrogancia
las manos de Guzmán y de don Suero,
sacude a los espacios la fragancia
del viejo honor, cristiano y caballero.

lunes, noviembre 19, 2007

Documentos históricos (7ª entrega). "Los escritores dijeron..."

El artículo que aparece a continuación, y cuyo valor pueden juzgar los lectores, ha sido “descubierto”, en la Hemeroteca del diario El País, por nuestro bien apreciado Dani, gran defensor de la causa leonesa. Trascribimos, tal cual, su mensaje, invitamos a reflexionar sobre él y animamos a todos los que visitan estas páginas a enviarnos cuanto puedan encontrar. Es de absoluta necesidad recoger lo publicado; muchas personas o no lo conocen o no lo recuerdan o, incluso, lo buscan desesperadamente. GRACIAS.

Añadir únicamente que las negrillas del artículo son del Húsar.

Hola a todos-as:

El diario El País desde ayer ha puesto en abierto toda su hemeroteca desde el año 1977. La cantidad de artículos de interés a la que se tiene acceso es tremenda. Yo he recogido uno de ellos al que le tenía muchas ganas. Se trata de la Tribuna de opinión del 2 de mayo de 1980. El artículo está firmado por Juan Pedro Aparicio, Luis Mateo Diez, José María Merino, José Luis Rodríguez y Ernesto Escapa.

Es de hace 27 años, pero leerlo hoy cabrea mucho más si cabe. Que lo disfruten. Ya iremos descubriendo más joyitas escondidas en esa hemeroteca.

http://www.elpais.com/articulo/espana/MARTiN_VILLA/_RODOLFO/CASTILLA_Y_LEON/
LEON/PRESIDENCIA_DEL_GOBIERNO_1979-1982/desintegracion/region/leonesa/razon/
Estado/elpepiesp/19800502elpepinac_4/Tes

TRIBUNA: JUAN PEDRO APARICIO, LUIS MATEO DIEZ, ERNESTO ESCAPA, JOSE LUIS GUTIERREZ, JOSE MARIA MERINO

La desintegración de la región leonesa, una razón de Estado

JUAN PEDRO APARICIO, LUIS MATEO DIEZ, ERNESTO ESCAPA, JOSE LUIS GUTIERREZ, JOSE MARIA MERINO 02/05/1980

"El proceso de las autonomías y la desintegración del Estado» son, segun sus propias declaraciones, los fenómenos que, de modo especial, preocupan últimamente a Rodolfo Martín Villa. En virtud de esas «razones de Estado», y haciendo explícito un maquiavelismo sin paliativos, el partido de Gobierno, a través del señor Martín Villa y tras una peripecia penosa, aparentemente sembrada de contradicciones e incoherencias, ha resuelto integrar León en Castilla.

También de modo sólo aparente, se trataría de un error, como en el caso andaluz. Pero aquí no hay error alguno, sino escarnio: acaso el mayor escarnio de toda la historia «autonómica». Porque, junto a la justificación estatista, UCD, a través del señor Martín Villa, ha declarado también que en el caso leonés es necesario proscribir «los sentimientos», esos «sentimientos» que, sin embargo, han sido escrupulosamente respetados para todo el resto de los pueblos españoles, incluso cuando se han manifestado con desaforada crispación, y que no han sido tampoco preteridos por UCD para consentir autonomías tan «racionales» e históricamente indiscutibles (frente a la de León) como la de Cantabria, Rioja o Murcia.

En el ejemplo leonés, siendo demasiado el escarnio, no hay error alguno. Es curioso constatar ahora, cuando las cartas están encima de la mesa, cómo, mientras los partidos de la izquierda no acabaron de aclarar sus ideas sobre el perfil autonómico de las provincias o regiones sin tradición regionalista o nacionalista, el señor Martín Villa ha encontrado, por fin, el huevo primordial: se trata de conseguir una estructura «autónoma» en que persistan, sin embargo, las mismas diputaciones provinciales, con una organización similar a la actual y, por supuesto, sin poner en entredicho el sistema electoral que permitió a UCD conseguir, en abril del año pasado, el monopolio del poder en el ámbito del llamado «ente preautonómico castellano-leonés».

Y es curioso comprobar cómo UCD parece haber logrado despistar a los partidos de la izquierda, que han estado optando (también con coherencia relativa) por la autonomía castellano-leonesa, como la genuina reivindicación (la autonomía separada de León era, para ellos, «hacerle el juego a los caciques »), olvidando la exigencia que, como previa a cualquier descentralización de competencias, debería haber sido motivo principal de su lucha en este terreno: la democratización auténtica de la vida local en regiones que, como la leonesa, y por muchas causas que también parecen encontrarse en período de liquidación histórica, carecían de tradición y de voluntad «autonomista». Pero todas las opiniones en este sentido fueron desoídas, cuando no tachadas de reaccionarias.

Piénsese que, en la provincia de León, el ámbito municipal capitalino, que representa a más de un 20% de la totalidad de la población provincial, sólo contó en las elecciones municipales con un 7% en la asignación de concejales. Esto, llevado al peculiar sistema legal de acceso a las diputaciones (no mediante sufragio directo, sino en función del número de concejales de cada partido judicial, previa aplicación del sistema proporcional a cada grupo electoral) motivó que UCD fuese (y sea) reina y señora en la corporación provincial.

Después, ya con la Constitución en la mano y esperando la fecha decisiva del 26 de abril de 1980, UCD fue desarrollando en León, a través de la astuta trama del señor Martín Villa, una serie de operaciones de distracción, para mantener firmemente en contra de su postura a los partidos de la izquierda y, al tiempo, impedir la aparición dé posibles competidores: así, se declaró partidaria de la fórmula «León sólo» y, aún más, llevó a cabo en la provincia, a través de la diputación, una encuesta oficial entre los ayuntamientos y entidades representativas para conocer su opinión autonómica, encuesta en que, por cierto, la mayoría de los municipios se declararon partidarios de la autonomía separada para León, y sólo un 7%, de la integración de León en Castilla, siendo incluso superior a éste el porcentaje de los que se manifestaron a favor de una posible unión con Asturias.

¡Asombrosa estrategia! ¡Admirable sangre fría! El propio legado de UCD en León lo confiesa sin reservas en las citadas declaraciones: «La encuesta de la Diputación Provincial fue una operación de "entretenimiento". Se necesitaba cubrir el espacio de las posibles preocupaciones autonómicas leonesas con algo que evitase la intromisión de grupos de escasa o nula responsabilidad y que produjeran un estado de absoluta confusión». Y el señor Martín Villa parece muy ufano de una política trazada con tan peculiares líneas de diafanidad, de ética y de respeto a su electorado y a la opinión pública en general... El pueblo, burlado. Pero los concejales y alcaldes de UCD no estaban al tanto de las complejas operaciones urdidas por el señor Martín Villa. Por eso, cuando la estrategia llegaba a sus últimos objetivos, fueron convocados, hubieron de rectificar, acaso con dolor, lo que habían opinado en la encuesta, y apoyar el novísimo, y al parecer concluyente, cambio de rumbo decretado por sus líderes.

Ese desencanto que algunos escritores civiles reprochan severamente a sus conciudadanos parece tener aquí bastante justificación. Todo viene a ser un tejemaneje de partidos, entre partidos e incluso dentro de los propios partidos. El pueblo queda olvidado, burlado. Sobre todo, en este caso, el pueblo leonés, cuya vocación de autonomismo separado (un autonomismo que debiera significar principalmente descentralización de competencias y democratización de la vida local), tras las vacilaciones de la izquierda y la marrullería del llamado centro, puede resultar manipulada desde esa derecha que, reticente con las iniciales manifestaciones populares de leonesismo, pretendería ahora abanderar la frustración.

El pueblo leonés está desconcertado y piensa que el Gobierno, a través de UCD, ha jugado con él, sacrificado a exclusivos intereses de poder y de partido, a cínicas «razones de Estado», los signos de una identidad que, aunque por parte de León nunca ha sido esgrimida como arma arrojadiza frente a los demás pueblos fraternos de España, permanecía como sustancia de su personalidad popular e histórica, hasta que el destino le deparó al señor Martín Villa como insoslayable compatriota.

Los autores de este artículo son miembros del Grupo de Estudios "Gumersindo de Azcárate", dedicado a temas leoneses.

lunes, julio 09, 2007

Documentos históricos (6ª entrega)

Si hemos seleccionado, en este apretado ramillete de documentos que les venimos presentando, figuras de la política, no cumpliríamos con el cupo de las voces, en demanda de respeto para "la causa leonesa", si no aportáramos alguna de nuestros muchos y prestigiosos escritores. Comenzaremos pues por José María Merino. Estas eran sus opiniones en aquella primavera del recordado 92, con sus fastos y sus expos. ¿No les siguen pareciendo actuales?

"Marca León"

Desde la consideración de que hay que acercar lo más posible la gestión de los asuntos a los ciudadanos que los disfrutan y padecen, el presidente de la Diputación juzga innecesaria la existencia en León de una delegación de la Junta regional. Mirando hacia atrás, y a la luz de tan razonable planteamiento, podemos comprender que esa delegación siempre fue superflua, y que, desde el inicio del proceso autonómico, León pudo haber ejercido directamente, a partir del artículo 143 de la Constitución, las competencias que el Estado ha ido transfiriendo, entre otras comunidades, a Asturias, Cantabria, Murcia y La Rioja. Sin duda la decisión de Agustín Turiel nace de constatar lo redundante de una estructura que sólo lleva consigo gastos -e incluso despilfarros de tiempo y esfuerzo- cuyo ahorro debe procurar todo administrador diligente.

Ojalá esa medida ayude a iniciar el camino hacia el ejercicio de la propia autonomía que, según creo, sigue siendo conveniente para León. A lo largo de los años que han transcurrido desde la implantación del mapa autonómico, he tenido ocasión de visitar en diversas ocasiones, y por asuntos relacionados con mi actividad literaria, tanto Asturias como Cantabria, Murcia y La Rioja, y mis contactos me han permitido ratificar lo que intuía firmemente desde el inicio del nuevo diseño territorial español: que todas esas autonomías uniprovinciales están desarrollando con normalidad las competencias y servicios que se les han traspasado, además de ir afirmando cada vez más positivamente su personalidad comunitaria en el marco nacional. En cuanto a los elementos profundos de su prosperidad o estancamiento, en todos los casos han estado -y están- fatalmente condicionados por decisiones de alta política estatal, en las que no es precisamente el tamaño de cada comunidad lo que más puede influir.

No dudo de la buena fe de los leoneses que propiciaron el actual encaje regional de León, pero a estas alturas parece evidente que fue bastante desatinado, y que, bajo cierta retórica falaz -invocadora de una solidaridad regional que no era el tema de fondo- y electoralismo aparte, estuvo determinado por la estrategia de establecer otro contrapeso a las llamadas nacionalidades históricas. Estrategia equivocada, pues ya se sabe que, frente a los posibles independentismos vasco y catalán, siempre latentes e irreductibles, no es solución estimular o inventar nuevos nacionalismos, más o menos especulares.

León era un antiguo y muy peculiar componente de España y no parece lógico, ni inteligente, ni racional, que deba dejar de serlo. Después de tanta historia común, en el momento del proceso autonómico el problema no era el de separarse, sino el de reencontrarse cada uno a sí mismo. Y resulta que el fin del denostado centralismo madrileño no ha hecho otra cosa que confundir y desarbolar a León, ahora tan desorientado colectivamente como lo estuvo bajo el franquismo, que todo lo menospreció y orilló. Yo no sé si León tiene futuro, pero pienso que sólo podrá conseguirlo si intenta protagonizar directamente su aventura, sin mixtificaciones políticas ni aditamentos administrativos innecesarios. Para ello, el nombre -la marca- es pieza fundamental del patrimonio. Por su envergadura física, histórica y cultural, León tiene derecho a asumir la vida de cada día sin inútiles intermediarios. No es una cuestión de separatismo, ni de nacionalismos, sino de sentido común."

martes, julio 03, 2007

Documentos históricos (5ª entrega)

Para todos aquellos que dicen que "no se puede replantear el Estado cada 25 años", aquí va una muestra del sentir leonés sobre esta ¿comunidad? o más bien régimen colonial en lo que concierne al Reino de León ¡Y luego dirán que habíamos estado callados! Una muestra más, para que vayan aprendiendo que "la cuestión leonesa", "la desazón leonesa", "el problema leonés", "la reivindicación leonesa" u otras denominaciones similares vienen coleando incluso desde mucho antes de este parto de los montes que trajo al mundo un "ente bicéfalo"; eso sí una pobre cabecita y un enorme cabezón.

"La cuestión leonesa" Graciliano Palomo. La Crónica de León, 22/04/1992

Cuando ya se han cumplido 10 años del Estatuto de Autonomía de Castilla y León, se ha puesto de actualidad la posible modificación del título VIII de la Constitución o se presenta la "administración única" como culminación del proceso descentralizador, la "cuestión leonesa" sigue latente e incluso reverdecida en la mente de muchos habitantes y oriundos de León.

Parece ser un lugar común que el diseño autonómico adoptado por los representantes políticos en los primeros años de la década pasada, no fue debatido ni sentido como propio por una buena parte de los leoneses. Aquella definición regional fue recibida en nuestra sociedad con indiferencia y a beneficio de inventario. Desde entonces hemos venido sufriendo las consecuencias de esa inhibición original en forma de arrebatos, demagogia, oportunismo y, sobre todo, frustraciones.

En estos diez años, además, ha sido prácticamente imposible un debate serio sobre el lugar de León en el mapa autonómico. "La cuestión leonesa ha sido monopolizada y utilizada como arma arrojadiza o instrumento electoral sin respeto para instituciones democráticas ni personas. Una discusión que debía ser por y sobre leoneses se ha convertido sistemáticamente en una reyerta entre y contra leoneses.

Quizás ahora se reúnan las mínimas circunstancias que posibiliten una reflexión colectiva, serena y madura sobre lo que se ha convertido en extraña asignatura pendiente de nuestra sociedad, es decir sobre la asimilación definitiva y consciente o la revisión de nuestro asiento autonómico actual.

Una mínima sistematización del conjunto de cuestiones a debatir se puede condensar en las respuestas que se den a las dos preguntas siguientes: ¿Nos encontramos, los leoneses, plenamente identificados social y políticamente con el presente y el futuro de la Comunidad de Castilla y León? ¿Consideramos adecuada a nuestras necesidades y una planificación económica, de comunicaciones, educativa, tecnológica,etec., que hace a Leon subsidiario de la global para la cuenca del Duero? Una respuesta consensuada a estas interrogantes es condición necesaria para superar los complejos autosuficientes o victimistas que nos asaltan y que son a la vez causa y coartada de la parálisis de nuestra sociedad y de sus instituciones representativas."

domingo, junio 24, 2007

Documentos históricos (4ª entrada)

¡¡Otro que tal baila!!

Causaría risa, si no fuera que ya nos duelen las mandíbulas y no estamos para bromas en estos temas de la configuración autonómica y del respeto a la identidad leonesa, ver cómo defenderían sus otrora vociferaciones leonesistas algunos de nuestros saltimbanquis políticos. No les importa confesar, profesar y combatir, espada en ristre, contra aquello que, sin pudor, escribían y repetían en cualquier foro y medio de comunicación. Los Moranos, Turieles y otros bichos de la misma camada han dejado suficientes pelos en la gatera como para que ahora, siguiendo sus huellas podamos sacarles los colores... y a ello vamos que para eso conservamos los papeles

Lugar, La Crónica 16 de fecha 22 de abril de 1992.

"Necesaria conjunción"

Debemos admitir que, catorce años después de aprobada la Constitución, el debate autonómico sigue abierto y que se plantea desde reivindicaciones diversas; no sólo está abierta la brecha de la natural demanda de elevación del techo competencial por parte de los gobiernos autonómicos, sino que en regiones como la nuestra siguen vigentes incluso cuestiones como su propia razón de ser, la existencia de una identidad -ya consolidada en la mayoría de las restantes comunidades y, consecuencia, el afianzamiento de un modelo autonómico que debe tener presentes las singularidades de Castilla y León.

Debe observarse que la nuestra es la única comunidad cuya denominación incorpora una conjunción copulativa. No es el caso, en cambio, de Castilla-La Mancha. A pesar de que no son pocos los que todavía siguen sustituyendo la conjunción por el guión, y más los que siguen identificando a los ciudadanos de nuestra comunidad con el término castellano-leoneses (por castellanos y leoneses, como parece lógico), la precisión gramatical tienen su importancia. No en vano, conjunción significa unión, y en nuestro caso estamos significando, política y administrativamente, la suma de dos identidades diferenciadas: la castellana y la leonesa. Tan diferenciadas que el establecimiento de límites no es sólo fruto de lo que aquí, por proximidad, identificamos como leonesismo. Cualquier leonés que viaje por la provincia de Burgos podrá observar que allí los indicadores de carretera son agredidos para tachar el término León y dejar sólo el de Castilla, lo que evidencia que la diferenciación de lo leonés también nos viene desde fuera. Cosa bien distinta es que esas dos sensibilidades puedan convivir. Personalmente soy de los que piensan que sí; que pueden y deben convivir, pero que esa conjunción ha de ser fruto del convencimiento y no de la fuerza. Conseguir que se consolide la comunidad autónoma de Castilla y León y que exista entre sus ciudadanos una identidad regional depende, ante todo, de quienes nos gobiernan. La discriminación, el deseo de establecer nuevos centralismos, la falta de sensibilidades son malos caldos de cultivo para hacer posible este proyecto."

Autor: Agustín Turiel

viernes, junio 22, 2007

Documentos históricos (3ª entrega)

Sorpresas te da la vida... y, como sigue el rebusco de los papelines perdidos en el tiempo, sacamos hoy a la luz, por su evidente oportunidad y por la evolución del firmante, una reflexión aparecida en la Crónica 16, de fecha 22 de abril de 1992.

"Sin salir de dudas"

"No debería considerarse abertzalismo ni cazurrería decir a estas alturas de la experiencia autonómica que a León no le ha brillado el pelo, que no ha medrado como en lógica debiera y que ni siquiera se ha trabado un saludo con Avila o Soria, al menos por conocer a todos los comensales de la decretada mesa comunitaria. La Junta de Castilla y León, como hecho administrativo y de autogestión, ha sido más algo frustrante que estimulante. Esta sensación, que en no pocos casos es certeza, está en la calle. Negarla es miopía u ocultación.

Ciertamente, nadie esperaba milagros o especiales redenciones de la fórmula autonómica, pero tampoco desigualdades o nuevos centralismos que han introducido agravios comparativos. Porque León respira muy mal por la herida vallisoletana, sin duda. Este hecho, y no tanto la Comunidad como tal, cifra todo el contencioso leonés, que parece comenzar y acabar en la capital de la Comunidad, lo que también convierte en tozudo el escasísimo debate hasta ahora habido.

¿Hubiera existido esta animosidad si se hubiera decidido que León fuera la capital autónoma? Creo que no. Sin embargo, la irritación de unos y la desilusión de otros hace que ya no esté tan mal visto el invocar segregaciones o soledades autonómicas.

¿Ha de ser 'León solo' la solución, como se predica en única disyuntiva? A la hora de traducir descontentos en votos, la propuesta ha demostrado ya en varias ocasiones su eficacia y rentabilidad, como bien ha enseñado Morano y mejor han aprendido quienes quieran pescar en el río revuelto del descontento político. Pero ante esta opción sigue precipitándose una catarata de dudas que hasta ahora no han podido, querido o sabido responder quienes propugnan la uniprovincialidad; a saber: ¿Otro nuevo proceso administrativo, nuevas instituciones, nueva ilimitación de funcionarios? ¿Y la posterior comarcalización, sin descontar la independencia berciana? ¿Por qué serían distintas unas cortes leonesas de lo que zarrapastrosamente han demostrado nuestros políticos en la Diputación? El confundido ciudadano desea y exige honestidad, solidaridad y gestión pública ejemplar. Y eso, que es lo elemental, está aún por ver en uno y otro caso."

Pedro García Trapiello.

viernes, junio 15, 2007

Documentos Históricos (2ª entrega)

En octubre de 1983 (¡ya ha llovido desde entonces!), algunos entusiastas leonesistas (hay nombres que ya no están entre nosotros), con más imaginación y ganas que medios, elaboramos una especie de documento/boletín que copiamos, en el deseo de aumentar ese bagaje de recuerdos, argumentos y razones para mantener encendida la llama de la reivindicación leonesa... y, en algunos casos, para, si posible es, aprender de los errores y obrar en consecuencia.

CRÓNICA DE UNA ILEGALIDAD PERMANENTE

"Este documento presenta una serie de hechos cronológicos que demuestran claramente que los partidos centralistas han tratado a León como a su propia parcela, donde sus sucursales deben atenerse a los mandatos de sus Ejecutivas centrales, aunque esto suponga un enfrentamiento con los deseos e intereses populares e inclusive se trate de sus raíces, cultura, historia, en suma, su verdadera identidad.

El PSOE y UCD lo hicieron de forma descarada y despreciativa; el PCE descarada y firme. La postura de AP, sujeta a sus intereses políticos en otras provincias, no permite una fiabilidad sin vigilancia.

Grupos de personas leonesistas, cada vez más numerosas, asociaciones culturales como el Grupo Autonómico Leones, Ciudadanos Zamoranos, Grupo Regionalista Salmantino, etc., etc., y, en suma, nuestro Partido Regionalista Leones, PREPAL, todos juntos, han logrado despertar el sentimiento de lo leonés, incrementando su conciencia regionalista, hasta poder asegurar, hoy, que hemos impuesto los cambios de rumbo de muchos profesionales de la política. Otros se empecinan orgullosamente en su obediencia centralista y lamentarán, más tarde, en un próximo futuro, que su ideología no pueda ser asumida por los leoneses.

ANALICEMOS LA CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS:

14-01-1978.- Emiliano A. Sánchez Lombas, siendo presidente de AP y de la Diputación Provincial, reivindica la unión de las provincias hermanas que constituyeron el Reino de León, en una Región Leonesa y considera imprescindible un referendum que garantice a los leoneses escoger su camino autonómico.

01-02-1978.- La Federación Socialista (PSOE) se compromete a convocar un referendum para que los leoneses puedan escoger su autonomía, caso de alcanzar el poder suficiente en las siguientes elecciones locales.

18-03-1978.- Convocada por el Partido Socialista Popular (PSP) y el GAL, y en demanda de una "autonomía y el referendum de la Región Leonesa", se celebra una manifestación que aglutinó a unas 8.000 personas, alta cifra si se consideran las características del ciudadano leonés y la estación del año.

18-03-1978.- Los parlamentarios leoneses abandonan el Consejo General de Castilla-León. Sin duda, la reacción popular ha tenido su peso.

26-02-1979.- Baldomero Lozano, en una mesa redonda y como representante del PSOE, ofrece un referendum al pueblo leonés y considera Castilla-León como inservible para el desarrollo y los intereses leoneses.

01-03-1979.- ELECCIONES GENERALES. Resultados: Diputados: 4 de UCD, a la cabeza Rodolfo Martín Villa. 2 PSOE, a la cabeza Baldomero Lozano. Senadores: 3 de la UCD y 1 del PSOE.

03-04-1979.- Elecciones Municipales.

01-06-1979.- La Diputación provincial, en manos de UCD y presidida por Julio C. Rodrigo de Santiago, constituye una "comisión de autonomía" con la finalidad de "actuar como órgano receptor de la voluntad leonesa". Se trataba de "evitar dirigismos y atenerse a la voluntad popular". (Expresiones del Sr. Presidente)

30-06-1979.- El PSOE, una vez celebradas las elecciones, reconsidera su postura, de tal forma que hace expresarse al desaparecido semanario "Ceranda": "es decir, el PSOE, ya no está por la opción autonómica de León". Puede ser el Reino de León.

15-09--1979.- Muere Baldomero Lozano, baluarte del PSOE en defensa de la Autonomía de León solo.

19-09-1979.- Rodolfo Martín Villa se maniesta, en nombre de su partido, por la autonomía leonesa en solitario, aunque "todas las decisiones que afecten a la autonomía tienen que provenir de la voluntad popular" (Expresiones del Sr. Villa)

21-09-1979.- AP, en su congreso provincial, se ratifica en la opción autonómica provincial. José Mª. Suarez y Alfredo Marcos Oteruelo protagonizan la defensa de la Región Leonesa.

27-10-1979.- El Consejo General de Castilla-León, invita a la provincia de León a que forme parte del entre preautonómico de Castilla-León. A partir de esta fecha, de acuerdo con la Constitución, hay seis meses de plazo para que León se decida. Si transcurrido el día 26-o4-1980, día final del plazo, no se hubiera producido respuesta, León deberá esperar cinco años madurando su futuro.

Noviembre 1979.- La Comisión de Autonomía de la Diputación provincial hace públicos los resultados de su encuesta: el 69'21 % del censo opta por León solo y el 4'45 % por la unión con Castilla.

29-03-1980.- El Consejo político y órganos ejecutivos del PSOE, presididos por Celso López Gavela, adoptan la postura de León con Castilla; no obstante, reconocen que no tienen la aceptación popular.

07-04-1980.- El Ayuntamiento de Santa Columba de Curueño, es el primero en iniciar el proceso autonómico de León solo, pero su decisión es desoída por la Diputación provincial que ni siquiera la transmite al resto de los Ayuntamientos, imposibilitando así que se adhieran a su posición.

12-04-1980.- Convocada por el GAL y miembros del PREPAL, entonces incipiente, y con la adhesión de Ciudadanos Zamoranos, Comunidad Castellana y AP, con dificultades por parte del Gobierno Civil y el mal tiempo, se celebró una manifestación a la que asistieron más de 8.000 personas que solicitaban autonomía y referendum para la Región Leonesa.

14-04-1980.- La Diputación, anteponiéndose a los ayuntamientos y predisponiendo su postura, adopta el acuerdo de unión con el Ente Preautonómico de Castilla-León. Sigue presidiendo la Diputación Julio C. Rodrigo de Santiago, entonces en UCD. A partir de aquí, los acontecimientos se producen a velocidades vertiginosas y, en menos de diez días, entre acuerdos de clara ilegalidad (deficiencias en las convocatorias de los plenos de los ayuntamientos, falta de la mayoría de dos tercios, actas escritas en papel del Gobierno Civil, ayuntamientos que votan por León y se computan por Castilla, etc., etc.) y desoyendo la voz popular, los partidos centralistas, PSOE y UCD, pactan y se consuma el cambio de chaqueta por parte de un número de ayuntamientos, hasta el punto que sobran 16 para la adhesión al Ente Preautonómico. 158 ayuntamientos son presentados con acuerdos en favor de la unión con Castilla.

17-04-1980.- Ponferrada vota por la unión con Castilla, rechazando la propuesta de Ovidio González Canedo de que el voto sea secreto.

14-05-1980.- Un grupo de leoneses, sin afiliación política, militantes del GAL, PREPAL, AP y PDB, presentan recurso de nulidad contra los acuerdos de 58 ayuntamientos por considerarlos deficientes e ilegales.

La mayoría de estos ayuntamientos contestan con el silencio administrativo. Se presenta el recurso en la jurisdición territorial y Valladolid lo desestima. Dirigidos por el valioso abogado, José Mª. Suarez, que desde el principio hace suya la causa, se apela al Tribunal Supremo.

12-07-1980.- León se incorpora al pleno del Consejo de Castilla y León.

13-01-1983.- Revocación del acuerdo de la Diputación provincial que decide desvincularse del Ente Castilla y León.

29-01-1983.- Se celebra una manifestación convocada por el PREPAL. Asisten más de 20.000 leoneses bajo el lema "Por la identidad leonesa y una autonomía diferenciada para la Región Leonesa". Fue la mayor manifestación nunca habida en León.

25-02-1983.- Se aprueba el Estatuto de Autonomía de Castilla y León. El Grupo Popular expresa la posibilidad de recurrir ante el Tribunal Constitucional. Hay un plazo de noventa días y los senadores de AP prefieren esperar los resultados de las elecciones locales y autonómicas.

08-05-1983.- Elecciones locales y Autonómicas. El Grupo Popular no gana en Castilla y León por lo que se decide a presentar el recurso al Tribunal Constitucional.

31-05-1983.- 51 senadores del Grupo Popular presentan recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Autonomía de Castilla y León, basándose fundamentalmente en:
  • No se contempla la diferenciación de dos regiones históricas.
  • La existencia de un recurso en el Tribunal Supremo, pretendiendo la nulidad de acuerdos de 58 ayuntamientos y revocación del acuerdo de la Diputación provincial.
  • El Estatuto no contiene manifestación alguna de la situación de la sede o sedes de la Comunidad Autónoma, lo que contraviene la Constitución, artículo 143,2.

13-10-1983.- El Tribunal Supremo dicta Auto por el que considera válida la revocación del acuerdo de la Diputación provincial. El Tribunal Constitucional tienen la última palabra.

ANTE ESTE MOMENTO, EL PREPAL:

  1. Considera que el Pueblo leonés se encuentra más cerca que nunca de lograr el objetivo político que persigue desde su constitución en partido: una Autonomía solidaria con las demás regiones, también con Castilla, pero diferenciada de ésta.
  2. Considera que la Comunidad Autónoma vive una situación de ilegalidad permanente y exige que se aplique lo previsto en la Constitución española, procediéndose, por el Gobierno, a la disolución inmediata de la misma.
  3. Exige que los portavoces de la Junta de Castilla y León retiren sus insultos de caciques y desestabilizadores a quienes queremos y deseamos una Autonomía propia de la identidad e intereses de la Región Leonesa.
  4. Exige que se apliquen ellos mismos las apreciaciones de caciques y se convenzan de que, por el bien de Castilla, de España y de León, deben cambiar de actitud; y si no lo hacen están sordos y ciegos pues ni oyen ni ven lo que pide el pueblo.
  5. Pretende conectar con todas las fuerzas políticas, organizaciones y asociaciones culturales y profesionales que consideren la existencia de dos regiones diferencias (León y Castilla), a fin de convocar y desarrollar juntos cuantas acciones sean necesarias para conseguir la autonomía que la Constitución no nos niega."

Fin del documento; invitaríamos a continuar con el relato de los hechos posteriores a ese Octubre de 1983 que han venido a demostrar la vigencia de unos argumentos y las terribles consecuencias de la falta de autonomía para el Reino de León.

lunes, junio 11, 2007

Documentos Históricos (1ª entrega)

Con el fin de servir e informar aún más y mejor a nuestros fieles lectores, inauguramos una nueva sección que titularemos "Documentos Históricos". Es importante, entendemos nosotros, mantener viva la memoria sobre lo acontecido y bien repleto el zurrón del recuerdo. En efecto, en algunas ocasiones, ligeras de equipaje dialéctivo, determinadas personas se permiten opiniones nada o muy poco fundadas; para ellas van también estos recordatorios. Pero, por otro lado, siempre hemos mantenido la tesis de que no sirve solo aquello de "sentirse leonés"; es evidente que se necesita asentar este sentimiento sobre bases argumentalmente sólidas, de manera especial si nos hemos de enfrentar con aquellos recalcitrantes que repiten tópicos de campanarios castellanoleoneses, tocados al compas de otros tantos cheques bien repletos de númerales. Como es bien conocido, seguimos invocando aquello de que "la verdad os hará libres" y a ello vamos.

Recogemos, en esta ocasión, una "Carta abierta a su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, con ocasión de su anunciada visita a León (17-X-1984)" y elaborada por el PREPAL.Han pasado 23 años desde entonces y los leoneses seguimos reclamando nuestro derecho a la autonomía y al reconocimiento de nuestra lengua y nuestra cultura, en definitiva de nuestra identidad. Seguimos clamando en el desierto pero... no hay mal que 100 años dure y conseguiremos nuestro objetivo porque es justo y porque ¡¡¡ES NUESTRO DERECHO!!!

"Con el derecho que nos otorga el que nuestro león rampante ocupa todavía la cuarta parte del escudo constitucional, deseamos hacer llegar a Vuestra Majestad las inquietudes del noble y esforzado pueblo leonés.

MAJESTAD: En su primer mensaje (22-Nov.-1975), manifestábais expresamente que "La Patria es una empresa colectiva que a todos compete y su fortaleza y grandeza deben apoyarse, por ello, en la voluntad manifiesta de cuantos la integramos".

Como V.M. conoce, LEÓN, cuna de España y de Reyes, cabeza de su Reino, hacedor de las primeras Cortes democráticas de Europa (1188), integrante de una región claramente diferenciada de Castilla, lo que corrobora además, hasta el presente, el Real Decreto de 30 de Noviembre de 1833, ha visto con sorpresa e indignación el verse privado del secular ejercicio de su propia identidad a pesar de su voluntad manifesta del 4 de Mayo último, caso gravemente anómalo en la configuración del actual mapa autonómico, lo que denota improvisación y precipitación políticas que han tratado de cambiar la realidad regional que sigue siendo España y la falta del respeto obligado a su propia historia.

Así mismo, manifestábais en el mismo mensaje que "un orden justo, igual para todos, permite reconocer, dentro de la unidad del Reino y del Estado, las peculiaridades regionales, como expresión de la diversidad de pueblos que constituyen la sagrada realidad de España. El Rey quiere serlo de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición".

También ahora nos hemos visto sorprendidos y defraudados, recientemente, ante el incumplimiento del espíritu que entendemos anima sus citadas reales palabras por los profesionales de la política e intérpretes de la Constitución hoy vigente, ignorando y despreciando la voluntad popular leonesa.

Posteriormente, este pueblo de León, que se os entregó confiado y sin reservas en vuestra visita institucional (5 de Ocubre de 1978), por boca de su Alcalde, que ante V.M. manifestó: "Señor: desde los tiempos de la Reconquista, los leoneses hemos luchado por la unidad de la Patria, lo que demuestra nuestro espíritu integrador, que no obsta para que... le manifestemos nuestros deseos de AUTONOMÍA, en paridad con las demás regiones".

El pueblo de León, a pesar de todo lo expresado, se siente marginado y sin el trato igualitario reconocido a regiones diferenciadas y no entiende se pueda perdurar en este craso error de nuestra historia reciente y democrática.

De una historia milenaria hemos heredado un nombre (LEONESES) que con orgullo hemos mantenido durante el reinado de S.M. Alfonso XIII, su abuelo, y desearíamos seguir manteniendo sin añadidos ni unciones de ningún tipo. No vamos a renunciar. Nos asiste el sagrado legado de ejercer de leoneses en nuestra propia tierra. Lamentamos que durante el reinado de S.M. se pretenda poner en trance nuestro origen e identidad, intercalando, entre LEÓN y ESPAÑA otro nombre falseado.

Nos sentimos con el derecho irrenunciable a transmitir a nuestros descendientes, y a vivir nosotros mismos, el orgullo de ser leoneses y españoles, como siempre.

Los gobiernos pasan, pero los pueblos permanecen.

SU MAJESTAD, a su mejor servicio."