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viernes, abril 23, 2021

MI 23 DE ABRIL

Una vez más llega el 23 de abril y la insistencia machacona de los mandamases de esta ya ni siquiera comunidad pues la misma hace aguas como cesto de vendimiar. Pero qué cansinos son algunos, qué manipuladores, qué desvergonzados, qué cínicos, qué groseros, qué arrogantes, qué vanidosos y qué insensibles ante la verdad de la historia que, de otro lado, declaran defender. Seguramente, no se habrá visto nunca utilización tan parcial de unos hechos, simplemente porque les conviene o porque el Pisuerga pasa por allí, que nada tienen que ver ni con el marco geográfico ni con el marco histórico ni con la veracidad de lo acontecido en lo que se denomina “Guerra de las Comunidades” (comuneros hubo en más de la mitad de España y, como apunte, para mayor escarnio, Burgos, la “Caput Castellae”, apoyaba al Emperador).

Ya en los comienzos de la democracia se había confundido comunero con comunista (una verdadera aberración histórica), pero estos aprendices de brujo, del aborto comunitario castellano-viejo, han intentado dar un paso más: convertir una derrota de los burgueses que se oponían al rey Carlos I (algunas de cuyas razones podrían hasta ser compartidas) en la fiesta de una comunidad autónoma, a todas luces anticonstitucional, fracasada y hasta cada vez más repudiada por la mayoría de los ciudadanos, y no solo los leoneses.

Su insolencia ha llegado, sin embargo, tan lejos en este 2021 de la pandemia y de la anulación de la voluntad por medio de leyes y disposiciones incomprensibles y contradictorias, amén de la igualitaria mascarilla que despersonaliza al individuo, que han decidido atacar a los más débiles de la sociedad, los niños, a los que, en una especie de juego alienante, harán jurar “por Castilla”. Y hasta en la leonesa Zamora... ¡Mamarrachos!

Métanse ustedes el juramento por donde les quepa y dejen en paz a los críos. Juren ustedes por quien les dé la gana, aunque sea por Belcebú, y váyanse a ese sitio tan repetido por el gran Fernando Fernán Gómez… ¡Ah! ¿Qué no lo recuerdan? “A la mierda”…, de la que nunca debieron salir, dada su capacidad para hacer el mal y su incapacidad para hacer el bien, empatizar con aquellos a los que dicen representar o, ni tan siquiera para comprender, de una vez, que en el País Leonés no conseguirán nunca, por mucho dinero que gasten, de ganar una sola voluntad para su causa... excepto, es verdad, los vendidos y los miserables, a esos seguidores de Judas, capaces de traicionar incluso a los de su familia.

En el ADN de los buenos leoneses hay la suficiente carga genética para seguir oponiéndose a sus intentos de conquista, como ya demostramos contra los romanos, los visigodos, los musulmanes o los franceses. Ustedes, comparados con aquellos, no son más que una anécdota, una simple mota de polvo que barrerán los vientos de la historia… más pronto que tarde. Tengan las maletas preparadas...

Y no olviden, tampoco, que nosotros, con la limitación que imponen las circunstancias actuales, seguiremos celebrando el 24 de abril y recordando a aquellos héroes que, los primeros, se levantaron contra los franceses al grito de “Leoneses, la patria está en peligro: FUERA LOS TRAIDORES”.

Húsar Tiburcio

jueves, enero 02, 2020

Autonomía leonesa, ¿sí o no?

En fechas recientes prácticamente la totalidad de medios de comunicación a nivel nacional, se han hecho eco de las mociones aprobadas por diversos ayuntamientos de León comenzando por el de la propia capital pidiendo la formación de una autonomía propia para la Región Leonesa (Reino de León) formada por León, Zamora y Salamanca.

Ante algunas inexactitudes, errores y confusiones que se han transmitido al público en general, desde el Colectivo de Opinión “Tiburcio Fernández Álvarez”, nos parece importante explicar de forma sencilla el origen de la cuestión que nos ocupa.

Desde luego, y vaya por delante, lo que no se pide en dichas mociones ni a lo largo de la historia de esta reivindicación que ahonda sus raíces en el proceso autonómico de finales de los años setenta, es la independencia respecto de España, sino la autonomía de la región leonesa en igualdad de condiciones a como lo hicieron el resto de regiones. Aunque esta vez haya saltado la cuestión leonesa a los medios nacionales, esta no es una reivindicación reciente ni ocurrencia repentina como vamos a exponer.

Lo cierto es que el artículo 2 de la Constitución Española recoge “La Constitucion se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Entre las regiones de España que todos conocíamos en esa fecha estaban, la de Castilla la Vieja y la del Reino de León (no confundir con el Reino de León medieval). Sin embargo se partió de un ente preautonómico que englobó a ambas, en el que comienza la historia.


Entre otros requisitos, para formar una comunidad autónoma debía darse cumplimiento al artículo 143.2 de la Constitución Española “2. La iniciativa del proceso Autonómico corresponde a todas las Diputaciones interesadas o al órgano interinsular correspondiente y a las dos terceras partes de los municipios cuya población represente, al menos, la mayoría del censo electoral de cada provincia o isla. […]”. En el caso de la provincia de León lo que se produjo fue un fraude de ley en toda regla por la vía ordinaria del mencionado artículo 143.2 CE, y explicamos por qué, pues es bien conocido en la provincia de León, que en un 80% los ayuntamientos votaron negativamente a su inclusión en la Comunidad, sin embargo, estos acuerdos negativos provocaron que no se elevaron a públicos y así como la posterior visita de D. Gregorio Peces Barba (que había sido elegido Diputado por Valladolid y uno de los “siete padres de la Constitución” entre otro amplio abanico de méritos) y el entonces presidente provincial de UCD (que luego se convertiría en Ministro de Administración Territorial) D. Rodolfo Martín Villa para “recomendar” a los alcaldes y concejales de la provincia en la reunión que mantuvieron en la Escuela de Ingeniería Técnica Agrícola, el voto favorable a la integración de la provincia en el ente preautonómico. Se adoptan nuevos acuerdos municipales con numerosas imprecisiones en actas, que más bien parecen encubrir disidencias, entre otras, las de concejales que decidieron no ir a votar, tales como omisión del número de asistentes, nombres de los votantes, forma del voto e incluso los preceptivos quórum de 2/3. También es conocida la falta de preaviso de 48 horas y la repetición de votaciones hasta conseguir el resultado deseado. Sin embargo a las provincias de Santander y Logroño se les permitió abandonar el ente preautonómico sin grandes trabas, mientras se obligó a permanecer a la provincia de León, de forma que la de Valladolid quedara centrada en el nuevo mapa.

Los argumentos esgrimidos por entonces de “razones de estado” así como de “reforzar el poder concéntrico del estado” no debían ser muy sostenibles ya entonces porque si no hubiera sido mucho más coherente y justo haber recurrido a la vía del artículo 144 CE (sustitución de la iniciativa de las Corporaciones locales por las Cortes Generales en interés general, estos fueron los casos de Madrid y Segovia) de lo que es fácilmente deducible que más que razones de estado eran razones de partido y seguramente en algún caso personales, por ello en lugar de acudirse a la vía del artículo 144 CE se prefirió acudir a la del artículo 143.2 en fraude de Ley. De hecho nunca nos han explicado exactamente en qué consisten dichas “razones de estado” ni el “reforzamiento del poder concéntrico del estado”.

Como prueba del desmán tenemos las propias declaraciones de D. Rodolfo Martín Villa que preguntado en rueda de prensa en 1979 sobre la conveniencia para su partido de la inclusión de la provincia en “Castilla-León” responde: “la autonomía de León para UCD, no es, ni lo será nunca, una cuestión de partido sino una cuestión leonesa. Precisamente cualquier conexión con provincias o regiones vecinas favorecería a UCD como partido: en Asturias la incorporación de nuestra provincia en el ente autonómico supondría obtener la mayoría de UCD en ese ente, mayoría que hoy ostenta la unión PSOE-PCE; en Castilla, Santander y Galicia, la incorporación leonesa acrecentaría notablemente la mayoría de UCD”. Después de que Martín Villa reconociera expresamente en su respuesta que interesaba a su partido la opción Castilla-León, esta será la opción que, pasadas las elecciones de 1979, adopte UCD, independientemente de los deseos de sus votantes.

Durante el proceso electoral de 1979 destaca la figura de Baldomero Lozano (PSOE) pues se pronunció favorablemente a la autonomía leonesa llegando a afirmar: “tengan ustedes la plena seguridad de que los diputados y concejales que el PSOE obtenga en las elecciones defenderán la opción autonómica León sólo”. Durante la campaña electoral se defiende “León sólo”. Finalizadas las elecciones desgraciadamente muere Baldomero. El PCE siempre mantuvo la posición de León con Castilla.

Tras las elecciones de 1979 se realizan varias encuestas a fin de obtener un sondeo sobre la voluntad de los leoneses de la provincia de León. En ellas las opciones preferidas son León sólo o con Zamora y Salamanca, no observando ninguna de ellas, como primera opción, la de León con Castilla.

Pasadas las elecciones UCD es el ganador y sin embargo en acuerdo de marzo de 1979 adopta la opción “Castilla-León”, acorde con los intereses de UCD en ese momento, en lugar del referéndum que siempre habían insinuado.

El PSOE, por su parte, en Congreso de noviembre de 1979 resuelve: “La opción León solo encubre dejar la provincia al margen del proceso autonómico en manos de la derecha”. Continúa concluyendo que “se han de establecer contactos inmediatos con Asturias, Zamora y Salamanca y Castilla la Vieja”. Es decir no importa con quien haya de unirse ni la voluntad de los leoneses a quienes representan sino que la provincia no quede en manos de la derecha, o lo que es lo mismo, intereses partidistas a corto plazo.

Al final los grandes partidos, de una u otra forma, convierten el proceso en una razón de partido, para lo que se han servido de la excusa de “reforzar el poder concéntrico del estado” que como podemos comprobar en nada ha servido contra los nacionalismos. Si Martín Villa hubiese velado por el interés del Reino de León, ¿hubiera seguido en los puestines y con los sueldazos que siguió?

A las provincias leonesas de Zamora y Salamanca tampoco se les dio la opción de elegir, no se puede olvidar que directamente fueron incluidas en la preautonomía aún a sabiendas de que pertenecían a la Región denominada “Reino de León”. Debe hacerse notar que las regiones se encuentran perfectamente definidas en el Decreto-Ley de 30 de noviembre de 1833, conocido popularmente como “Ley de Javier de Burgos” por el que se crea la división REGIONAL y provincial, dividiendo aquellas en 49 provincias. Si la Constitución Española reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones ¿Por qué se crea una autonomía birregional del Reino de León con Castilla la Vieja y se plantea su preautonomía sin consultar a los integrantes de dichas regiones? De esta forma queda desnaturalizado desde el inicio del proceso preautonómico el Reino de León, de forma que lo único que quedan son iniciativas provinciales para separarse de la preautonomía, no iniciativas regionales, con lo que se exige algo insólito, una suerte de inversión de la carga de la prueba, el ejercicio de separación de cada una de las provincias para luego recuperar la Región, ejercicio al que no fue sometida ninguna otra región española.

Sin duda el Reino de León no debe ser más que nadie pero tampoco menos, por lo que el planteamiento lógico y coherente hubiera sido el contrario, formar la preautonomía del Reino de León y en tal caso de operar algún cambio sería el de la provincia o provincias que no estuviesen conformes con dicho planteamiento, para formar parte del ente preautonómico birregional, o de cualquier otro en su caso.

Algo es cierto por encima de todo y es que si se unen dos regiones será para algo, y ese algo no puede ser otro que salir fortalecidos, sin embargo lo único que hemos conseguido en el Reino de León, desde que formamos parte de esta autonomía inventada, es ser cada día menos, más débiles y más pobres, no así en la provincia vallisoletana de la que era diputado elegido D. Gregorio Peces Barba que no ha hecho más que beneficiarse económicamente a costa de defender la unidad de la autonomía. Los datos económicos y de población en la región leonesa no han hecho más que descender hasta ocupar los puestos de cola de las provincias españolas.

Tememos que los intereses fueran ajenos a cualquiera de las tres provincias leonesas y lo ocurrido en el proceso autonómico de la provincia leonesa que no pasaba y en nuestra opinión sigue sin pasar por el aro, es la prueba. Con seguridad la opción de “León sólo” era elegida por la ciudadanía y muchos políticos en la provincia de León como mal menor ya que la preautonomía impuesta incluía las tres provincias, y la iniciativa para salir de ella correspondía a cada provincia.

Volviendo al tema provincial de León, tras la entrada en funcionamiento del órgano preautonómico castellano y leonés, a cuya creación contribuyó la Diputación Provincial de León en acuerdo de 1980, la misma institución leonesa revocó en 1983 su primer acuerdo, justo cuando el proyecto de Ley Orgánica entraba en el parlamento español. La existencia de acuerdos contradictorios y cuál era el válido fue resuelta por el Tribunal Constitucional en 1984 a favor del primero por entender que una vez integrada la provincia en dicho órgano es dicho órgano el que debe adoptar la decisión. Tras dicha Sentencia se produjeron en León diferentes manifestaciones, algunas numerosas, a favor de la opción León sólo, que según algunas fuentes congregó a un número cercano a los 90.000 asistentes, siendo una de las mayores concentraciones celebrada en la ciudad en el período democrático. (Pica en el enlace activo para ver la manifestación)

Todo el proceso autonómico estuvo plagado de manifestaciones desde el momento en que a nivel político se empezó a barajar la opción de la integración “castellano-leonesa”. Sin embargo no conocemos hasta la fecha ninguna a favor de la integración con Castilla en tierras leonesas.

Como puede observarse estamos ante un proceso plagado de traiciones, de decir hoy lo que el pueblo quiere escuchar para recoger votos y hacer mañana lo que le interesa al partido sin importar a quienes se está representando y ésta es la realidad de la cuestión leonesa. Visto el proceso autonómico a que fue sometido el Reino de León y en especial la provincia de León en su intento de abandonar el ente preautonómico, claramente podemos concluir con el Profesor D. Francisco Tomás y Valiente su acertada opinión que, de forma tan clara, queda recogida en el Prólogo del libro “El Antiguo Reino de León” cuyo autor es Anselmo Carretero Jiménez: “En más de un caso, y desde luego en el de León y Castilla, su composición (no quiero hablar de fronteras) se discutió, porque era discutible con la mano en la historia, y no siempre se acertó. Mitos, embrollos, secuestros y olvidos puede que tuvieran ahí su nido. Pero también intereses partidarios, caciquismos locales y provinciales, equilibrios electorales y repartos de zonas de influencia, fueron claves de un presente político apresurado y frívolo en ocasiones. Es muy posible, por lo que a León (reino leonés, país leonés) se refiere, que su inserción en la actual comunidad fuera un error y no sólo acaso por razones historicistas”. Ahora nos preguntamos ¿Es éste un modelo de integración a exportar y de futuro? No creemos que nadie en su sano juicio exportara la integración leonesa como modelo a ningún otro ámbito porque no resulta ejemplar precisamente.

Tras las manifestaciones que se han producido, todavía multitudinarias en la provincia de León, con asistentes zamoranos y salmantinos, así como las celebradas en Salamanca y en Zamora, después de 36 años de autonomía impuesta, hay un hecho destacable ante la última reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Este hecho fue la propuesta de UPL en la Diputación de León del proyecto de Estatuto, aprobado por la absoluta abstención de los grupos parlamentarios PP y PSOE, que recogía el proceso por el que la provincia de León y el resto de provincias leonesas si así lo decidían, podrían iniciar su proceso de segregación de la Comunidad de Castilla y León para formar la ya ansiada “Comunidad Leonesa”. Como era previsible, el proyecto fue rechazado por las Cortes de Castilla y León en Valladolid, pero no deja de ser un hecho la postura de la Diputación, que sigue dando aire, esperanza, y más ganas de luchar, si cabe, a todos los leoneses de bien para que algún día se haga justicia a nuestra querida tierra.

Manifestación 1984 https://youtu.be/yTP0Uy0FpP8 (unos 90.000 asistentes, hubo más manifestaciones tanto anteriores como posteriores)

NB: para la elaboración de este artículo, se ha utilizado como principal documento base para citas, datos etc, entre otras fuentes el libro “Proceso autonómico leonés” de David Díez Llamas S.l.: Grupo Autonómico Leonés, 1982 (León: El Taller de Copias. ISBN 84-300-7753-7

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jueves, enero 17, 2019

Desde el río... todo mío

Llevaba nuestro húsar casi dos años retirado en sus cuarteles de invierno, ante la sensación (terrible) de llevar años, más de trece, predicando en el desierto, concretamente desde que el 11 de septiembre de 2005 publicamos nuestra Arenga del Húsar Tiburcio.

Pero, una vez más, tenemos que "agradecer" a un alcalde de Valladolid (en esta ocasión del PSOE, como en anteriores ocasiones hiciera su homónimo del PP) las "banderillas de fuego" que debieran espolear a todos los leoneses (de las tres provincias) y a todos los castellanos (de las otras cinco provincias del engendro autonómico) a salir a protestar a calles y plazas por la sinrazón de semejante división autonómica, inventada hace 35 años por oscuros intereses políticos y cuyo único fin, a las pruebas nos remitimos, ha sido que una ciudad (ni siquiera una provincia) se convierta en una "gran urbe" no por méritos propios sino a costa del empobrecimiento de todo cuanto le rodea.

Vamos que la famosa frase que da título a este artículo "Desde el río... todo mío", adquiere todo su significado cuando escuchamos a un alcalde de Valladolid, sea del partido que sea.


No es que las declaraciones del actual regidor pucelano nos pillen de susto ya que, en fecha tan lejana como julio de 2009, siendo todavía jefe de la oposición, ya dejaba claras sus ideas y opiniones al declarar que: "dispersar el tráfico aéreo por cuatro aeropuertos es pretender lo imposible y va en detrimento de los intereses de la comunidad", como fácilmente podemos comprobar en la denuncia del Húsar de aquel momento: "Los mismos perros... con distintos collares".

Pero no nos malinterprete, amigo lector, esta idea tan "sui generis" de acabar con la despoblación rural primando a una sola ciudad a costa de todos los pueblos y ciudades que la rodean, no es una "humorada" de un político, tampoco es una "ocurrencia" de los sucesivos regidores pucelanos, no, es una política, perfectamente pensada, planificada y puesta en práctica sistemáticamente por la Junta de "CasPucela y LePucela" y tolerada, e incluso apoyada, por los sucesivos gobiernos centrales cualquiera que sea su signo.

En una comunidad autónoma, inventada por la mera anexión de provincias de dos regiones diferentes con el único fin de conseguir que Pucela fuese "el centro" de algo, las prioridades han estado siempre claras y el negarse a verlas es más un ejercicio de ceguera voluntaria que de ignorancia.

El 14 de octubre de 2005, el Húsar publicaba Despoblación y Autonomía denunciando, con los datos de entonces, que, entre los años 1981 y 2004, la Comunidad Autónoma de Castilla y León perdió un total de 81.145 habitantes, lo que representaba un 3,15% de la población total.

Sin embargo, dicha pérdida de población se repartía de modo totalmente desigual entre las dos partes (por su procedencia) de la auton-NO-mía: el País Leonés perdió 66.777 habitantes, es decir un 6,02% de su población inicial. Salamanca y León con 16.736 y 24.648 habitantes menos perdieron el 4,55% y el 4,76% respectivamente mientras que Zamora con 25.393 habitantes menos perdió un 11,34% de su población, cualquiera de ellas por encima de la media autonómica.

Durante el mismo período, las provincias castellanas del engendro, perdieron 14.369 habitantes, es decir un 0,98% de su población, muy por debajo del 3,15% de la media autonómica..

Pero lo que supera cualquier límite imaginable es que hace más de trece años, tal y como el Húsar se hizo eco el 25 de octubre de 2005 (Despoblación rural. ¿Solución? Más centralismo), un demógrafo, Guillermo Ramírez, "casualmente" de Valladolid, pretendiera "colarnos" su fórmula mágica según la cual "no existe ninguna medida poblacional capaz de atajar la pérdida de habitantes y hay que cambiar los paradigmas de valores y de vertebración social. Así Valladolid tiene que aumentar su población hasta un mínimo de 500.000 habitantes para generar una mayor atracción económica, social y cultural". (Ver información de ICAL del 17.10.2005 en el siguiente enlace: Valladolid sólo crece por el centralismo político que acapara, según un estudio).

Una vez más, el Húsar, perplejo, se pregunta, en una comunidad autónoma que no llega a dos millones y medio de habitantes y en una provincia que en su totalidad tiene, precisamente, medio millón de habitantes ¿de dónde pretende sacar este iluminado los 200.000 habitantes que le faltan a Pucela?

Con lo único que podemos estar de acuerdo es con la última frase (excepto con su empeño en llamar "regionales" a unas instituciones que son autonómicas en un engendro BIrregional) del autor de semejante estudio poblacional: "[Valladolid] Sólo crece por el centralismo político, de no haberse asentado las instituciones regionales, su crecimiento hubiera sido mínimo", realidad que parecen ignorar uno tras otro, los dos últimos alcaldes pucelanos ya que atribuyen a su ciudad una serie de méritos que, en realidad, se limitan a la política de la Yunta de centralizar absolutamente todas las instituciones e, incluso servicios como Correos (con la sinrazón de que si enviamos una carta o paquete desde Coyanza hasta León, hará un "hermoso recorrido turístico" que le llevará de viaje a Pucela ida y vuelta) o la Hemodonación (así la sangre donada en cualquier provincia de este engendro de comunidad, viaja a Pucela donde se analiza, descompone y almacena y desde donde vuelve a viajar a sus puntos de origen, a veces a carreras, cuando se necesita en los mismos) con el correspondiente aumento de empleo, directo e indirecto para el "furacu prietu" en que se asientan y por el que desaparece la inmensa mayoría del presupuesto autonómico, en detrimento del resto de ciudades y provincias del engendro que padecemos.

sábado, marzo 18, 2017

MAS PEPISTAS QUE EL PEPE

Sí, ni se han equivocado ustedes ni el propio Húsar se ha confundido de tecla; todo el mundo, sin embargo, conoce la expresión, casi homónima, "ser más papista que el Papa". Sin embargo, dada la falta de referentes, en este sentido, no estorbará que recordemos brevemente que la frasecita en cuestión se utiliza para referirse a determinadas personas que ponen, en un asunto, creencia, doctrina, etc., más empuje o preocupación que quien estaría más directamente afectado por ello. Este tipo de individuos (o grupos) se suele caracterizar por mostrarse incluso mucho más dogmáticos, intransigentes y hasta sectarios a la hora de interpretar dicha doctrina. En resumen, pretenden ser mejores que el propio original y, en la mayor parte de las ocasiones, ocultan un evidente complejo de inferioridad puesto que no se consideran a sí mismos como alguien que forma parte de la más pura ortodoxia, de ser digno de figurar entre los verdaderamente elegidos, por lo que tienen que hacer más méritos a cada momento; especialmente a costa de aquellos, de su mismo colectivo, en el caso muy especial de los colaboracionistas, a los que incluso imitan acaso sin saberlo. No vamos a ser tan retorcidos...

A la luz de estas reflexiones, los leoneses tenemos un nuevo (¿nuevo?) y grave problema. En este engendro autonómico del agrado de tan pocos, que podríamos afirmar que solo lo defienden quienes se aprovechan directamente de él, ha llegado el momento del relevo del Señor de las Provincias. Y, en esta pelea de gallos que se anuncia desde la “meseta castellana”, han aparecido dos personajes que, aunque nacidos en “el oeste de la comunidad” y, por lo tanto, en los límites del Reino de León, Región Leonesa o País Leonés, no tienen conciencia de ser LEONESES, ignoran lo que significa la identidad e incluso reniegan y abominan de sus raíces. Mira que, según avanzan los tiempos, es realmente una postura bien triste. Pero, los demás debemos ponernos en lo peor.

Ambos leoneses, aunque no se sepan ni se reconozcan como tales, en sus convicciones más íntimas, seguramente se consideran castellanos de segunda fila, por lo mismo, intentarán, con sus discursos y futuras actuaciones, hacerse perdonar su falta de pedigrí.

Lo que hemos visto y padecido hasta hoy en los ataques a nuestra identidad, a nuestra cultura, costumbres, economía, supervivencia, en suma, no será nada comparable con lo que nos espera cuando ambos a dos comiencen a exponer su particular visión sobre la Comunidad que nos subyuga, nos acogota, nos asfixia, nos oprime y nos esclaviza. Como pequeña muestra, esta es la opinión de un periodista del régimen castellano referida a uno de ellos: “Antonio Silván es un leonés que lleva a Castilla y León en el corazón”. ¡Mal compañero, diría un cardiólogo...!

Es algo tan repetido, a lo largo de la historia, que, salvo rareza que no prevemos en esta ocasión, solo nos quedará esperar y constatar, más pronto que tarde, que León y lo leonés serán los grandes perdedores, una vez más, en esta fiesta macabra, en esta cámara de los horrores. A alguien, con mala conciencia, se le ocurrirán nuevas ideas para revitalizar la fundación Villalar, lo de la Tierra de Pavor, lo de los productos castellanos, lo de la comunidad viva (en tierra muerta) y toda esa serie de majaderías sin sentido que padecemos, desde hace más de treinta años. Con estas campañas bobas, caras y sin sentido no pretenden ni siquiera vender más; sólo una cosa: terminar con todo lo que no sea la doctrina oficial castiespañola representada por una serie de iluminados cerealistas que acometieron, en su complejo de inferioridad frente a las autonomías periféricas y separatistas, la tarea de crear una enorme extensión de terreno (“sumando nada a la nada”, que diría Carlos Santos de la Mota), que consiguiera hacerles frente. Aquello de “los intereses de Estado” del muy democrático Martín Villa. De ese modo habrían conseguido ser el centro para presumir de ser el centro y justificarse como el centro más centrado de la centralidad. Pura tautología estúpida pero interesada...

Mas, como la cosa iba, incluso, contra la propia Constitución que acababan de aprobar (aquello de las “regiones históricas”), a continuación, había que hacer callar algunas bocas discordantes (a algunos les metieron literalmente las lentejas como al pato francés), propagar doctrinas ridículas, cambiar la historia a capricho y arruinar a las zonas disidentes. ¿En qué difiere esto de lo que nos enseña la historia?

Las mismas causas siempre han producido idénticos resultados… salvo que, en algún momento, la masa social se canse y mande al paro (no vamos a decir a la guillotina, que ya estamos en otro momento de la historia, aunque no lo parezca) a quienes, amparándose en aquello de son o se ven como los elegidos, empobrecen a sus representados y envilecen cuanto tocan. Y mira que la cosa tarda...

viernes, abril 18, 2014

En clave electoral

Sigo sin aprender, por más que me esfuerzo. Siempre hay situaciones que me descolocan, que me ponen en la tesitura de nuevas enseñanzas, quizá, o, al menos de nuevas sorpresas. Y en el aspecto “electoral”, uno no colmará nunca su asombro.

En “El Mundo” del día 12 del presente mes de abril, aparece la siguiente noticia, comentario u observación: “Ciudadanos busca el salto nacional de la mano de los partidos locales”. Y ahora, pásmense, si es que sienten alguna sensibilidad por la desazón leonesista; el partido elegido para representar a esta Comunidad Autónoma, ni deseada ni aceptada, para este, en suma, “engendro” castellano-leonés es el “Partido Regionalista de castilla y León” que, a no dudar, es muy conocido, como se suele decir en nuestros pueblos, en su casa y a la hora de comer. ¡Ojo clínico demuestran estos “ciudadanos” a la hora de lanzarse al encuentro del voto por este León de nuestros sufrimientos diarios...! Por este Oeste, al paso que llevan, no van a cazar ni un solo búfalo; ni saben, ni quieren, ni, al parecer, quieren conocer a “los indios”.

Claro que, cuando el, hasta no hace mucho, tercer partido, al menos, de la provincia de León, y, en un momento determinado, de todo el País Leonés, deserta de sus obligaciones de estar presente en toda contienda electoral, el rebaño se dispersa y hasta el propio partido languidece perdiendo oportunidades. ¿Será que no interesa ni una revitalización ni la búsqueda de metas más importantes ni tan siquiera un número mayor de representantes en puestos importantes? Por los mentideros políticos de esta antigua corte de reyes, corre el rumor, y no parece ser ya una leyenda urbana, que apunta al simple hecho de que los actuales rectores, temiendo perder su poltronina, siguen apoltronados, acostados cuan largos son para no dejar que se siente nadie, que nadie más quepa no vaya a ser que, si lo contrario sucediera, un simple empujoncillo haría que se deslizaran cuesta abajo, faltos de fuerza, empuje y hasta de ilusión. No falta quien afirma haberles escuchado que esto de “León solo” ya no tiene sentido... ¿Deberemos algún día no lejano añadir sus nombres a la ya larga lista de los traidores? El tiempo lo da Dios de balde y, más pronto que tarde, seguramente, saldremos de la duda.

lunes, abril 07, 2014

¿Haciendo el ganso o imitando al citado palmípedo?

Para evitar malentendidos, nos remitiremos al diccionario de la RAE. Cualquiera puede hacer lo mismo, simplemente con entrar en él a través de internet, aunque a decir verdad hemos suprimido algunas acepciones para no alargar en exceso la definición.

Ganso:
1. m. Ave palmípeda del orden de las Anseriformes, de hasta 90 cm de longitud, con plumaje básicamente gris y pico y patas de color naranja, rosa o amarillo según la especie. Es migratoria y vive en herbazales cercanos al agua en Europa, Asia y Norteamérica. Existen razas domésticas, como la oca, que se crían por su carne y por su hígado.
2. m. Hombre tardo, perezoso, descuidado. U. t. c. adj.
3. m. Hombre malcriado, torpe, incapaz. U. t. c. adj.
4. m. Hombre patoso, que presume de chistoso y agudo, sin serlo. U. t. c. adj.
5. m. Entre los antiguos, ayo o pedagogo de los niños.
hacer el ~. : loc. verb. coloq. Hacer o decir tonterías para causar risa.

Se malicia el Húsar que eso es, probablemente, lo que algunos hicieron (hicimos) esta mañana a cuenta de la manifestación a favor de las infraestructuras y las integraciones ferroviarias de la ciudad de León. Cada uno en su papel o acepción probablemente buscada: unos por lo de “tardos y perezosos” (según se desprende de lo no hecho o no conseguido hasta ahora), otros por lo de “torpes e incapaces” (en consonancia con sus actuaciones, su falta de combatividad y hasta sus ocurrencias, como la de trasladar la estación de RENFE a las cercanías de Onzonilla o la de FEVE, en una clara operación de eutanasia activa, hasta los entornos del Campus universitario). Hasta los habría, con toda seguridad, que se apuntarían a la acepción número 4 ya que, por lo hecho, dicho, conseguido y padecido, maldita gracia nos hace esta historia.

Para cualquier observador, medianamente informado de lo acontecido a lo largo de estos últimos años, la puesta en escena debió parecerle una comedia de enredo (pero que muy enredada), una obra dignísima representante del teatro del absurdo, un vodevil, una pantomima, una burla, una tomadura de pelo o, en la más pura tradición de don Ramón María del Valle-Inclán, un esperpento.

La convocatoria de la denominada “cumbre social” ha propiciado que, durante una hora, hayan caminado (juntos, pero no revueltos, que siempre los habrá que mean colonia), los que comenzaron las obras y los que las vienen deteniendo, los que mentían como bellacos y cambiaban proyectos o admitían los cambios de los mismos al capricho de ministras y/o consejeros bien pagados, con algunos vecinos que, al menos desde hace más de dos años, erre que erre, han intentado tener, cuando menos, una explicación medianamente coherente de lo que se pretendía hacer con unas obras que parecían avanzar a toque de trompeta y al ritmo de los meses de 31 días. Según nos han dicho, casi 4.000 firmas les avalan, pero eso no ha sido suficiente... hasta que dejó de llover y se pudo salir en alegre compañía a manifestarse por León, aunque seguimos pensando que algunos no conocían ni la causa. ¡Pero y si colaba!

Una vergüenza; si algún día, alguien, desocupado quizá, por la cantidad de tiempo que tiene que echarle a la idea, escribiera la historia, por ejemplo, de los dimes, diretes, desmentidos y mentiras varias contadas en los periódicos de esta que fue urbe regia y capital imperial, algunos se sorprenderían de nuestra mucha paciencia y nuestra falta de coraje. En otra ciudad, se habría preparado la marimorena.

Y, si eso fuera poco, los desplantes de los responsables, los intentos de manipulación, los abusos de poder y la falta de actitudes democráticas han retratado a más de uno/a, que de todo hay. Incluso ello se ha constatado en las respuestas aportadas en los plenos del propio Ayuntamiento

En resumen que, con el permiso de la autoridad, seguiremos haciendo el ganso, en la última de las acepciones; así, por lo menos, conseguiremos divertir a los mandamases que eso, parece ser, es lo que mola, da lustre y posibilita el puestín en las próximas elecciones. Y hablando de ello, mucho nos tememos que, pasada esta fiebre preelectoral, cada mochuelo se refugiará en su olivo y seguirá cantando su monótono y repetitivo “tu – tu”, mirando con ojos de pánfilo ilustrado a los miembros del partido de enfrente o al que tiene al lado si estos grupos o personajes dañinos son más de dos. Ahí se acabará el “lucharemos hasta el final”; ¿hasta el final de las estaciones, del tren (que es un invento antiguo y hace ruido) o de las cacicadas que venimos padeciendo por estas tierras abandonadas, como se suele decir, de la mano de Dios o, cuando menos de los políticos que cobran de nuestros impuestos?

Postdata: Y mientras dependamos de los señores de Valla-dolor, otros les hagan, por aquí, la ola o incluso pretendan ganar puntos siendo más papistas que el Papa, en León no cambiará nada; sí, claro, sin ninguna duda, podemos ir a peor, ya conocen ustedes las leyes de Murphy.

martes, marzo 18, 2014

Ni un paso más...

Bien sabe el Húsar que estas reflexiones no dejarán de ser un nuevo brindis al sol (o un añadido más a aquella vieja sección que titulábamos "ladrando a la luna") y que no tendrán ninguna consecuencia positiva; seguro serán, en cierta manera, un intento más de justificar actitudes muy leonesas, cual es la de quejarse en la barra del bar y, con ello, considerarse liberado de llevar a cabo cualquier tipo de actuación posterior. No nos excluímos, naturalmente, pero uno ya puede tan poco... ¡y le requieren aún para menos, voto a Bríos!

No está de más señalar, asimismo, que este tipo de especulaciones pueden servir ¿por qué no? (uno intenta, al menos, que así sea), para crear un cierto estado de opinión, reafirmar en determinadas ideas a los que piensan como nosotros, sentirse integrado en el grupo y hasta limpiar esas telarañas que se vienen pegando al alma de los leoneses, producto de tanta propaganda alienante de parte de los que, teniendo el poder y el dinero, siguen bombardeando a nuestra pobre gente y aledaños, con sus manipulaciones de la historia, su tierra de sabor... y de (mal)olor, sus quesos castellanos, sus fiestas de villalar y sus continuadas mentiras que intentan hacer tabla rasa de León y lo leonés. Es cosa sabida, la “cosa suya” claro, que no la “nostra”...

Pues bien, a lo que íbamos; el encabezamiento de este escrito viene provocado por dos noticias recientes y que han causado un innegable revuelo en la opinión pública y hasta publicada, algo no siempre paralelo que para eso amenazan con cortar el grifo de la subvención: de un lado la “venta”, por parte de la Diputación (no queremos entrar en el chiste fácil), de la marca Tierra de León, asociada a determinados productos de la Tierrina, al monstruo que todo lo devora y lo uniformiza (“¡en guardia, ar...!”), a mayor gloria de la junta juntera y de la castellanía más castellana de la tierra de... lo que ustedes saben y yo no me creo. Hasta en las coplas a la muerte de la sardina de este año se hizo alusión; lo copiamos para conocimiento de algunos más, al menos de los que lean este blog, con permiso del autor.

Decía así el pregonero:

“¡Qué débil el ser humano
cuando hablamos de yantar.
de engullir, llenar la andorga,
de embuchar o de tragar!
Sobre todo si las viandas
son de buena calidad,
y no “tierra de sabor”,
que a saber a qué sabrá;
pues la tierra sabe a tierra,
no me lo podrán negar”

Y otro malhadado acontecimiento, este más reciente y que ha sido el detonante de terminar con nuestro mutismo y de urgir a quien siga creyendo en lo que creemos nosotros hacia esa actitud de resistencia pasiva y activa a la que invitamos sin reserva alguna: la negación de cualquier tipo de apoyo dinerario a la “Casa de León en Madrid”, por el simple hecho de no querer cambiar sus estatutos y pasar a denominarse “castellana”; sí, como han hecho otros, que para sí tienen, y viven en actitud genuflexa y esperando otras actuaciones menos dignas por parte de los mandamases que, con nuestros impuestos, compran voluntades y cambian hasta el cauce de los ríos o el giro del universo, si falta hiciere. Pero ya, puestos al caso y como bien sabemos, no se recatan, en modo alguno, en abusar de este sumiso rebaño de borreguines (¿qué más da, si aquí no va a protestar ni el más indignado?). Así, nos roban el agua de los embalses, por ejemplo, o nos condenan a un aislamiento por tierra, aire y por mar si lo tuviéramos. No hay más que ver la tontuna del AVE de una sola vía, la desintegración de FEVE en la ciudad (una auténtica tomadura de pelo que debería llevar aparejado el cese inmediato del alcalde y la concejala de urbanismo, por lo menos, por mentirosos y serviles), la condena del aeropuerto a una vida miserable y a una muerte latente, la burla con el tema de las minas o de antibióticos o tantas cosas más que no cabrían en las obras completas del aquel que escribiera tanto (para vivir de ello) que fue apodado por algunos enemigos “el garbancero”; sí Don Pío Baroja, para los no iniciados.

Por todo eso y por muchísimo más que recogen hasta con sonrojo las hemerotecas, la sociedad leonesa debería levantar la voz y plantarse, juramentándose, de manera definitiva y, recordando aquello de que “vale más vivir de pie que morir de rodillas”, echarle bemoles a la reivindicación y mandar a toda esta tropa, claramente, “a la mierda”, como diría el casi vecino nuestro Don Camilo José Cela. O, para enlazar con el título de esta, una vez más, amarga decepción sobre nosotros mismos, “ni un paso atrás; ni para tomar impulso”.

No podemos seguir fingiendo, haciéndonos los suecos, actuando como don Tancredo y vivir como si el "monstruo" (el "engendro") no existiera, pues ya invade, como cáncer dañino, todos los órdenes de la existencia leonesa: el económico, el político, el convivencial... Ha entrado, sin pudor, hasta en las conciencias de los obedientes leoneses y nos encontramos sumidos en la desolación, gobernados por el pensamiento único y obedeciendo actitudes tan disparatadas como el hecho de tener que "acercarse a la capital" para recibir un simple certificado de penales o llevar a cabo una reunión entre las universidades de la "región", por el simple y definitivo hecho de que "a todos nos queda mejor". Otra vez el razonamiento del centro una vez creado el centro y centrados en la centraduría más central. La tontuna repetida, vamos.

Propugnamos, sin embargo, una vez más, la recuperación de nuestro orgullo, la dignidad, la autoestima que ahora se encuentran en mínimos históricos puesto que han sido capaces de conseguir, a base de insultos, propaganda alienante y chantajes subvencionadores, hábilmente manejados por ellos y por los que les hacen la ola, que sentirse leonés, reivindicar la leonesidad y seguir luchando por la Tierrina sea considerado cutre, pasado de moda, insolidario, paleto, cavernícola y toda la retahíla de insultos ya de sobra conocida.

Y, en esta decisión, vendría aparejado el hecho de que, si somos capaces de llegar a un acuerdo entre los que seguimos creyendo que León bien merece, al menos, el respeto ("memoria, dignidad y justicia"), la consecuencia sería que ni la sociedad leonesa debe dar un nuevo paso atrás (el siguiente es el abismo) ni debemos consentir que la junta que nos coloniza pueda dar un solo paso más hacia adelante en esta política de tierra quemada. Pero casi damos por seguro (nos jugaríamos el bigote..., si lo tuviéramos) que aquí no va a moverse nadie ni pasará nada; la anestesia sigue funcionando, para nuestra desgracia y su hilaridad diaria.

lunes, noviembre 11, 2013

LEON DE LA RIVA Y EL DERECHO A DECIDIR

Algunos políticos vienen desde hace demasiado tiempo (¡pero que plastas!) llenándose la boca de un españolismo más que rancio, de un internacionalismo harto paleto y hasta de un economicismo que asusta hasta a los más acérrimos defensores del liberalismo económico, entendido, eso sí, como un sistema hecho a medida que les permite seguir recibiendo pingües subvenciones mientras a los demás les roban el pan, las legumbres, la cecina, el vino, pero también la historia, la identidad, el aeropuerto y hasta la leche en tetrapack.

Entre esta especie tan dañina e invasora de un territorio que ni remotamente le pertenece, se encuentra un espécimen que tiene todos los argumentos para ser considerado excepcional, debería ser estudiado por los galenos más esclarecidos y, conservado en formol, más pronto que tarde, pasar a formar parte de algún museo de los horrores, de los tipos con la cara más dura, de la sectocracia partidista que nos ahoga y de los valores más acendrados del castellano aquel que tan bien dibujó el gran Machado.

“Castilla miserable / ayer dominadora / envuelta en sus andrajos / desprecia cuanto ignora.”

¡Y vaya si es ignorante el gachó, y metepatas y provocador y hasta machista como se demostró en su día con declaraciones que, en un país medianamente serio, le habrían hecho dimitir antes del canto del gallo! ¡Y ni siquiera lo cesaron!

Pero ahí le veis; sigue graznado (garneando decían por alguno de nuestros pueblos) o cacareando desde el montón de porquería de su propia ignorancia, y, como si se retroalimentara de los insultos que le dirigen por sus continuas estupideces, no hay mes que no le tengamos hasta en la sopa o en el desayuno como regalo anexo al periódico.

Hoy le dedicamos esta sentida loa por la melonada de la moción en el ayuntamiento de la innombrable que pretende justificar el cierre de todos los aeropuertos de esta “SU comunidad” (que no la del Húsar, por si alguien lo pregunta, dado que aún no se ha podido expresar al respecto...), con la disculpa de que no son rentables y que hay que apoyar solo uno. Naturalmente el menos necesario, el asentado en la villa de la niebla y a poco más de 100 Km (a una hora de AVE) de uno internacional y bien necesitado también, por lo que dicen, de usuarios y de vuelos. Algo, curiosamente, que no ocurre ni con el de Salamanca ni con el de Burgos (más lejos y con menos posibilidades), pero, de manera muy especial con el de León que está a más de 350 Km de Barajas, con muy mal servicio de autobuses y cada vez peor servicio de trenes; sin embargo, con unas posibilidades de convertirse en un aeropuerto de referencia y de atracción a nada que se manifestara una mínima voluntad política.

Pero esto que se parece muy poco a una actitud democrática, con ser grave, no nos hace olvidar el seguidismo de los que ejercen el papel de palmeros, “para crear opinión”, claro. ¿Cómo denominar la noticia de ese mismo día en el “Leonoticias.com”? “El Aeropuerto de León pierde más de 27.000 viajeros en lo que va de año”. Algo que, por cierto, no era una novedad puesto que ya el 08/08/2013 había publicado, “El Aeropuerto de León pierde casi el 50% de pasajeros durante el primer semestre del año”, pero que también repitió, por si alguien lo había olvidado (ya se sabe, cuestión de insistir para que la gente lo asimile...), el día 09/10/2013 “El Aeropuerto de León pierde casi la mitad de los pasajeros durante 2013”. ¿Coincidencia? ¡No nos hagan reír; hace tiempo que hemos perdido la ingenuidad...!

Al paso que van estos demócratas de todo a cien, si un día se levantan con otras obsesiones, votarán, por ejemplo, que se cierren todas las universidades de la SU comunidad; tampoco son rentables, ni las escuelas, ni los hospitales, ni los ayuntamientos, ni... Solución: que se clausure todo y nos traslademos, balando de contento, eso sí, al centro del centro más centrado de la centrería. Seguro que terminaríamos cantando aquello de las hermanas Ursulinas cuando, siendo viejecillos, nos llevaran de excursión a cualquiera de los puntos de interés de esta SU comunidad, convertida en gran parque natural para contento y gozo de europeos amantes de la naturaleza y definitivamente para castellanos orgullosos de contar entre SUS paisajes (¡ya lo hacen, que bien lo sabemos!) con Las Médulas, el Faedo, la Ruta del Cares, la Peña de Francia, las Batuecas, el Lago de Sanabria, las Arribes o las Lagunas de Villafáfila, por no citar más que algunos.

Y digo yo, ¿por qué no aprovechan este “derecho a decidir” (incluso por los otros y en favor de ustedes mismos) que ustedes utilizan, sin que se les caiga un pelo y montando menos algarabía que esos a los que tanto critican, para votar algo de verdadera enjundia? Aquí tienen algunos ejemplos:

  • que se traslade la Catedral de León a esa capital (que no es tal), para darle lustre y atraer turistas; de paso hacer lo mismo con los monumentos más señeros del resto de las ciudades leonesas, ¿para qué los queremos, si incluso allí estarían mejor cuidados?
  • que se reúna todo el arte que está tan mal repartido por este tan amplio territorio, más grande que algunos países europeos, y se cree el Museo de Castilla y León como han hecho con la orquesta de "vaya dolor" y otras muchas instituciones que alargarían innecesariamente esta reflexión,
  • que se trasplante (aunque sea utilizando el consejo bíblico) alguna de las estaciones de esquí cerca de esa misma “capital” y, de ese modo, no tendrían que hacer el ridículo intentando crear una en pleno páramo castellano,
  • que la Ruta de la Plata pase también por allí, por casualidad, y, si viene al caso, hasta el meridiano de Greenwich, aprovechando incluso para cambiarle el nombre y darle el glorioso que ostenta la villa que fundara, en mala hora, vistos los resultados para el Reino que lo comisionó, el bueno del Conde Ansúrez,
  • que, a defecto de no poder trasladar a todos o a la mayoría de los ciudadanos de esta SU comunidad a donde desean, impongan, como el rey de Marruecos, una ceremonia de sumisión anual y que todos debamos darnos una vuelta por ahí, al menos una vez cada dos, hacer una comida, tomarnos un café o coger un avión para que suba el producto interior bruto y se mueva la economía de los cortesanos y los sumisos,
  • que todo lo que se vende en esta SU comunidad sea distribuido desde alguna de las empresas paralelas (o para lelos) que desde ahí se controlan y así contribuyamos a enriquecer a esos mismos que todos sabemos,
  • que, ya de una vez y sin necesidad de subvención alguna (¿para qué gastarse el dinero en eso?), desaparezca el nombre de “leoneses” de todos los artículos que aquí se producen, especialmente los relacionados con la alimentación.
¿Ven ustedes como tienen trabajo por delante...? Y hasta se lo damos pensado, por si la inteligencia la llevan de adorno.

Por otro lado, y pagando amor con amor, aconsejaría el Húsar a los ayuntamientos de la Región Leonesa (incluyendo también a algunos castellanos a quienes estorba este engendro tanto como a nosotros) que votaran a coro, vista la experiencia de 30 años de incuria, de manipulación, de latronicio, de burla, de... y con convencimiento de que “sí se puede”, que pase a mejor vida esta SU comunidad, este bodrio, y recuperemos la autoestima, la identidad y el autogobierno. No necesitamos que nadie piense por nosotros, decida por nosotros y hasta obre en contra de nuestros intereses; ¿o es que somos bobos?

¡QUE NOS DEJEN EN PAZ, YA!

domingo, octubre 27, 2013

Las más altas cotas de miseria

Una vez más se nos han adelantado “los catalanes”. Listos que son y organizados, no como otros. Llevamos años reclamándolo, de los más sensibilizados en esta cruzada a favor del reconocimiento y la puesta en valor de la identidad leonesa y los ataques furibundos contra la misma; pero muy poco hemos conseguido. ¡Con lo fácil que sería elaborar una lista de agravios que sirvieran de línea argumental a la hora de hacer saber al resto del país nuestra justa demanda! Así nos va y así nos seguirá yendo.

Asentados en la miseria pedigüeña (“pobres hasta para pedir”), aceptaremos gato por liebre, pavo por AVE (recuerden el chiste del Chiquito ese), trenecito por tranvía, mini soterramiento por proyecto original, desintegración por integración de FEVE, etc., etc., y hasta apeadero cutre por estación.

La obediencia servil en la que se ha instalado, por ejemplo, el alcalde de León, su falta de empuje, dinamismo y reivindicación le han llevado a colocarse delante de esa tropa que, con tijeras de podar en la mano, vienen segando muchas (casi todas) de las esperanzas leonesas que aún nos quedaban para salir del estado de postración en el que nos pudrimos. ¿Que ustedes no traen el AVE ni en el 2020? No se preocupen que aquí estoy yo para seguir adormeciendo al rebaño. ¿Que los asturianos pierden tiempo por mor de esta estación en fondo de saco? Los leoneses somos tan solidarios que vamos a perderlo nosotros, nos vamos a sacrificar y saldremos a coger el tren, si hace falta hasta Onzonilla. ¿Qué es eso para nosotros, si tenemos de todo, somos ricos, nos tratan divinamente y además nos sobran medios de comunicación para desplazarnos? ¡No hay más que echar una mirada al aeropuerto: vuelos a tutiplén! Y de los autobuses ni hablo: a todas horas tenemos opciones para viajar a los lugares más insólitos... ¡Otra vez la solidaridad del pobre para con el rico! Y van...

Cuando alguien se presenta a unas elecciones para representar a unos posibles votantes, lo menos que se le debería exigir es que, olvidándose de sí mismo, de sus problemas personales, de sus apetencias políticas y hasta de su militancia, se dejara el hígado en reclamar para ellos lo que en justicia les pertenece y no hacer precisamente de D. Tancredo o lo que es peor y que hasta rima con lo anterior, de mamporrero político. Si se necesita recortar unos milloncetes por aquí y otros por allí, que no se preocupe la ministra del fomento ese (que ni se sabe qué fomenta…); aquí tiene a su seguro servidor que hasta colocará su capa (¡caballero que es el gachó!) para que la morena (o la rubia) pise con garbo y no se manche ni el taconcillo del zapato que calza su lindo pie. ¡Hace falta ser pacato, simplón, encogido y corto de miras. El único consuelo que nos queda es que, como a los alcaldes que últimamente se fueron, llegado el momento, no le saludarán ni los vecinos de su inmueble. Algunos, avergonzados e imitando a Boabdil el Chico, han ido a llorar sus miserias lejos de la patria chica que, como perro flaco, la terminarán devorando hasta las pulgas. ¡Triste sino!

Y, si ello no fuera ya una desgracia, el coro de los caciques y quienes les sirven desde los medios de comunicación (aquí también estamos que lo tiramos), parecen, como los cuervos, graznar satisfechos las desgracias de esta tierra. Unas simples notas de los dos últimos días:

  • Muere la polémica “Llionpedia” (¡cómo descansarán algunos…! Quiera Dios que revienten de satisfacción)
  • Carbones San Isidro anuncia el cese de su actividad debido a los impagos (¿pero nos queda algo que cerrar aún?)
  • Everest presentará este miércoles el ERE que afecta al 25 % de su plantilla (suma y sigue)
  • Junta y Catedral no renuevan el proyecto “Sueño de la luz” lo que pone en jaque las nuevas restauraciones y tres empleos. (claro que, mientras tanto, “las Edades del Hombre llevan veinticinco años construyendo identidad”... con nuestros impuestos)

¿Mereceremos que alguien nos explique algún día qué tiene que ver el culo (léase la junta juntera) con las témporas (en este caso una exposición de arte religioso, para nada exclusivo de castillion)? ¡Anda que cualquier día sale un iluminado y argumenta que Jesucristo era castellanoleonés de pura cepa! ¡Cuánto bobo cría el pan! Sin embargo, puede que ya ni siquiera sea el pan sino un contrato suculento, una empresa paralela, una subvención bien otorgada o una concesión a tiempo, que de todo hay en esta tierra nuestra abandonada hasta por los suyos salvo en dos ocasiones a lo largo del año: en la Semana Santa y el día de Todos los Santos. Ya lo decía Julio Llamazares: nuestros pueblos están vacíos, pero los cementerios están llenos.

Mientras tanto, nuestra nunca bien ponderada presidentina de la Diputación (que para todos hay...) sigue también de sarao en sarao; no hace mucho hasta la vimos en Sevilla promocionando eso de la “tierra de sabor” castellana (¡tendrán livianos!) que intenta, por todos los medio, legales y hasta ilegales, el ocultamiento y la desaparición del marchamo leonés de nuestros productos. Hoy, con grande pompa y mayor boato, “ha recibido la insignia y estola de la Cofradía Gastronómica de la Alubia de La Bañeza”. Pues que le aproveche y... atención a las flatulencias producidas por esas nobles legumbres (eso dicen) que, por momentos, pueden ser hasta peligrosas.

viernes, octubre 25, 2013

¡Tenemos candidato!

En los últimos días, con tal de seguir hablando del rollo cansino de castillaleón, venimos oyendo la publicidad un concurso televisivo titulado "elige al castellanoleonés de la historia". A algún iluminado se le ocurrió esta brillante idea, sobre la que, a no dudar, se habrá lanzado toda la juntería, aplaudiendo hasta con las posaderas (claro que no podría ser de otro modo ya que estamos ante la parte de su anatomía que más utilizan).

Mas, a poco que analicemos la frasecita, con una evidente contradicción entre sus términos (¿qué pinta eso de lo castellanoleonés mezclado con la historia?), llegaremos a la convicción de que encontrar un solo espécimen de este género se nos antoja más difícil que seguir las huellas de un unicornio entre Maraña y Burón. Por eso, y para intentar resolver esta duda existencial de gentes tan obsesionadas, les evitaremos dolores de cabeza y les propondremos un candidato que puede cumplir perfectamente con el perfil buscado.

Después de mucho cavilar e intentando cuando menos salvar a la persona, nunca a la historicidad de algo que tiene apenas treinta años, entonces, hemos llegado a la siguiente conclusión: el único que, en su absurda decisión del pasado (y sin enmendarla en el presente), en el pavoneo de su desdén hacia quienes debería representar, en la prepotencia de quien "desprecia cuanto ignora...", etc.; sería, sin duda, el Sr. Martín Villa, sí don Rodolfo, uno de los pocos que contrajeron, en su momento, la obligación de ser sensibles con los problemas de aquellos que se fueron confiados, que vemos los bosques de piedra salvarnos y ni lo hizo ni lo hará.

¡Votemos por Martín Villa, seguro que, cuando menos, conseguiremos reírnos...! Como ya lo hacen otros cada vez que tienen ocasión... sería fantástico que les colocáramos ese clavo.

miércoles, octubre 23, 2013

Cuidado, D. Deme ataca de nuevo

Los ánimos, últimamente, están para poco, agotado casi el crédito de la esperanza...; el tiempo, para menos aún. El uno y los otros nos llevan, de manera reiterada y cada vez con mayor reincidencia, a estos largos periodos de silencio en los que, bien lo intuimos, nuestros lectores irán abandonando este, no hace tanto, rincón de libertad donde varios colaboradores vertían sus reflexiones, sus denuncias, incluso sus deseos o compartían, sin más, una necesaria cura sicológica ante este estado de cosas que ni hemos merecido ni parece tener cercano un fin. ¡Qué negro y largo se nos hace el túnel!

No cabe sino solicitar sinceras disculpas y seguir implorando una necesaria unión de todos los que escribimos, con mejor o peor fortuna o acierto, sobre nuestra Tierra, sus problemas, sus necesidades, las injusticias que contra la misma se cometen, el expolio casi obsceno y la manipulación que no acaba.

Hoy, el inefable señor Madrid, sí, el mismo, el D. Demetrio ese, con nombre de borrico carnavalero que hasta arrancó un bien merecido tercer premio, nos ha dado pie para esta nueva reflexión. Este “buen hombre” que parece aburrirse, sentir el síndrome del poder perdido (“llora como mujerzuela...”) o simplemente no tener el menor reparo para seguir ofreciéndose como el tonto útil, una figura que, por lo que vemos, le viene al dedo, ha vuelto a rebuznar... digo a las andadas.

Según los medios, acaba de afirmar que “creará una sociedad de amigos de Villalar”. La obsesión de ser algo o de creerse alguien parece ser uno de los síndromes más acusados de aquellos a los que ha dejado, quizá tirados, la política y no saben vivir de otra cosa. No se resignan y serían capaces de hacer el número de la cabra hasta, si necesario fuera, haciendo el honroso papel de este noble caprino. ¡Pero qué poco tienen que hacer algunos o cuán poco se consideran para bordar el ridículo de este modo!

¡Mira que tiene bemoles la cosa... y hasta sostenidos y becuadros! Claro que este “pobrecito hablador” no parece tener muy claro lo que significó el movimiento comunero (¡qué cantidad de interpretaciones tan poco acertadas o, como mucho, traídas por los pelos!); pero ¿qué importa, cuando de lo que se trata es de seguir alimentando al monstruo, adulando al poder y ensalzando al “engendro”; incluso a riesgo de que se rían de uno. Sr. Madrid, ¿pero aún no se ha dado cuenta de que ustedes caminan por un lado y los leoneses van por otro muy diferente? ¿O es que, a pesar de lo que babean, les importa menos que una higa?

Alguna razón tiene, sin embargo, este “ilustrado personajillo” cuando afirma, por ejemplo, que los políticos “deben ser parte de la solución y no del problema”. ¡Cuánta sabiduría, señor mío! Si el día en el que Martín Villa tuvo la infeliz idea de crear “la Comunidad más grande de Europa”, hubiera tenido un torzón o cualquier otra dolencia que le hubiera obligado a permanecer amarrado al duro banco del Sr. Roca, ¡qué felices seríamos ahora y de qué cambios tan notables estaríamos disfrutando! Sumemos a este, la retahíla de los Morano, Carrasco, Silván, etc., y toda la patulea de un lado y de otro, que tanto me da, y llegaremos a la conclusión de que los leonesines de a pié debemos estar sumergidos en un innegable castigo bíblico. ¿Llegará algún día un Moisés que nos redima? Visto lo visto, ya comienzo a temerme lo peor...

Pero sigamos sumando afirmaciones que suscribimos; hay sobre todo una que martillea en el cerebro de los leoneses, incapaces de encontrar respuesta coherente y a la que añaden otras preguntas como ¿pero qué hemos hecho (o no) los habitantes de esta histórica tierra, para merecer este trato?, ¿por qué este desprecio, esta burla, esta manipulación sobre los hechos, las personas o las realizaciones de nuestros antepasados? D. Deme aseguró que “en cuanto al proceso de conformación de Castilla y León, (este) fue una cuestión de Estado”. ¡Pues qué bien, qué consuelo y qué honor ser sacrificados en esta pira funeraria, en este aquelarre político-brujeril, en esta hoguera de las vanidades castellufas, todo en mayor gloria y honor del centro más centrado del mundo mundial!

Así, a la luz de estas reflexiones surgidas a vuelapluma, ya no nos sorprende que, en la Plaza de España de Sevilla, por ejemplo, exista un cuadro representando a la provincia de León y que dice: “Alfonso VII de Castilla coronado emperador”, que se siga con la monserga de la Tierra de sabor que oculta y anula los productos leoneses o que hasta el Abad de la Colegiata de San Isidoro, el alma del Reino, repita una y otra vez lo de “castillaleón, en actitud servil ante la junta juntera de la junterìa... que Dios confunda y que, San Isidoro, patrono del Reino, castigue como se merecen, los unos y los otros... Amén.

sábado, agosto 10, 2013

Memoria selectiva

No nos sorprende; estamos ya tan acostumbrados... Sin embargo, actuaciones como la que hoy traemos a la reflexión de nuestros lectores, no deberían dejar de tener su comentario, incluso su réplica, si los “medios” no estuvieran tan alineados con el poder establecido, que, por lo que bien conocemos, no permite ni el menor cambio a sus tesis ni la menor especulación en contrario. Hay que seguir la corriente que conduce al mar putrefacto de la gran mentira, la que interesa mantener; no vaya a ser que la ciencia histórica, que ha avanzado tanto últimamente y que está derribando muchos viejos mitos, llegue a dar la razón a quienes se precian de mantener una postura de compromiso con la verdad y con el recuerdo de las actuaciones de nuestros antepasados, tan maltratada por aquellos que les gustaría borrar, no solo de los documentos, sino de la memoria del mundo, muchas de las cosas que acontecieron. ¡Pobres ilusos!

Adulemos al que manda, arrimémonos al sol que más calienta, cobijémonos bajo la sombra bienhechora de nuestro árbol protector o sigamos, sin más, las órdenes de la secta que nos esclaviza, que de todo hay...

Alguna de estas explicaciones, sin duda, ha debido guiar los pasos de una intervención aparecida en el Diario de León, en la sección que lleva por título “Opinión”, y que viene firmada por “Jaime Lobo Asenjo ex senador del PP”, el día 23 de julio de este 2013.

Como no hay fechas, aniversarios o acontecimientos que recordar en los límites de la Región Leonesa, el eximio “ex senador” (ex concejal y toda una colección de ex que ya ni recordamos) lanza toda una serie de quejas sobre la falta de implicación “institucional” en el recuerdo de una batalla, la de las Navas de Tolosa, sobre la que se ha fabulado ya más que sobre las aventuras del Capitán Trueno y el Jabato juntos.

Copiamos el comienzo de su contrariada letanía: “Hace ahora ocho siglos y un año de la mayor batalla habida en la España medieval, la batalla de Las Navas de Tolosa, hito histórico de primera magnitud, comparable a la batalla naval de Lepanto, y que año tras año, pasa en el más triste de los olvidos institucionales, pese a ser el acontecimiento decisivo, que viene a marcar el lento final de la presencia del islam en la Península Ibérica y ...”. Lobo dixit, y uno, en su habitual inocencia, y sin entrar a debatir lo que ya algunos han considerado una verdadera exageración, producto más de mitos que de realidades históricas contrastadas (cierto es que la Reconquista continuó hasta 1492, es decir, 280 años más tarde... muy “lento final”, se nos antoja), se pregunta, ¿y qué decir, señor ex senador, del recuerdo de la de Simancas, en opinión de muchos historiadores, “la más importante de la Edad Media” y que hubiera podido representar el final de la misma, en época de Ramiro II, si no hubiera mediado la vergonzosa traición del “héroe castellano” Fernán González?

¿Ha olvidado usted, acaso, el Fuero de León de Alfonso V, próximo a cumplir un milenio? ¿Se implicaron mucho “las instituciones” en la celebración del 1100 aniversario del Reino de León o más bien hicieron todo lo posible para que pasara con más pena que gloria contraprogramándose ellos mismos, por ejemplo, con la visita del Monarca, su paso, casi levitando, por San Isidoro y la inauguración de la sede de la Universidad de Washington en León? ¿Y cómo no recordar las Cortes de León por las que nos han otorgado el título de “Cuna del Parlamentarismo”, tras la intervención, no de nuestros representantes políticos o sesudos intelectuales alguno de los cuales tuvo una bochornosa y hasta deshonesta actuación en la parca celebración del 800 aniversario, sino de personas como el profesor John Keane y su “The Life and Death of Democracy” o Rogelio Blanco, que fuera último Director general del Libro, Archivos y Bibliotecas y que hizo la petición a la UNESCO en ese sentido? ¿Quién recuerda la inauguración del Pórtico de la Gloria por parte del rey Alfonso IX –VIII de León? ¿Quién la coronación del único emperador español, Alfonso VII de León, en 1135 y, con ello, la constitución de un Imperio?

Hay que llegar a la conclusión de que esos hechos, como son “nuestros” no tienen tanta relevancia como los que nos vienen del exterior o impuestos por “el régimen”; hay que comprender que siempre habrá una clac dispuesta a aplaudir (es su misión) hasta con las orejas, una cohorte de pedigüeños, estómagos agradecidos, parásitos o simplemente vividores que tienen presta la pluma, aunque sea la de ganso, para escribir a favor de aquellos a los que deben favores o de los que esperan obtenerlos; así ha sido y, desgraciadamente, en los tiempos que corren, nada induce a pensar que la cosa puede cambiar. Pero ese tipo de actitudes ni tienen nada de científico ni aportan novedad alguna a la reflexión ni siquiera contribuyen a crear una sociedad más juiciosa, más objetiva y más democrática.

¿Memoria selectiva? Sí, sin duda; pero también mediatizada, manipulada o manipuladora, que esconde un innegable complejo de inferioridad o incluso de culpabilidad por no haber sabido defender lo suyo... Es eso que, muchas veces, se ha definido como “ser más papista que el papa”; y ya sabemos, por experiencias bien recientes, lo que podemos esperar de los conversos, de los afrancesados en general o de los acastellanados en particular.

sábado, junio 08, 2013

Vuelven los fantasmas

No; no teman ustedes que no nos hemos pasado a la crítica literaria. ¿O quizá deberíamos, ante el desolado panorama que dibuja cada día la actualidad de esta tierra? Ni mucho menos; precisamente por eso no podemos permitirnos el más mínimo relajo; alguien tiene que seguir cantando las verdades del barquero o haciendo de humilde pero persistente Pepito grillo, cuando, faltando a su obligación de control al poder, los medios ya han vendido hasta su alma... si alguna vez la tuvieron.

Claro que, “Vuelven los fantasmas” es uno de los libros infantiles más conocidos y celebrados de la escritora venezolana Mercedes Franco, publicado ya en 1996 y con varias reediciones posteriores. Pero el “fantasma” que merece hoy nuestra atención (y van muchas...) es el inefable, inagotable, inimitable, inenarrable héroe del SEU (el Sindicato Español Universitario, de triste recuerdo... para muchos), ministrón con poder en una época compleja aunque esperanzada, muñidor de nuestra desgraciada sujeción a la Castilla esa que crearon, en momentos de incertidumbre democrática, a conveniencia de ciertas élites mesetarias, válido tanto para un roto chapapotero como para un descosido grupo PRISA y hasta como mandamás de un grupo eléctrico o, ¡ya el colmo!, consejero del “banco malo”... ¡Tipo listo, oiga, que ha conseguido no despegar sus posaderas, casi reales, de los coches que todos pagamos con nuestros impuestos! Pero, una sola pregunta, seguramente nada difícil de responder ¿cuánto habrá aportado el sujeto, a lo largo de su dilatada trayectoria vital, al Producto Interior Bruto de este país? Responda quien se atreva... No necesitará, seguramente, una calculadora científica.

De cualquier modo, no se trataba tanto de reflexionar sobre quien, se ha dicho y escrito muchas veces, pasará a la historia leonesa como uno de los grandes traidores a la causa, a la obligación primera de un hijo agradecido a su tierra, sino comentar, de forma escueta, un breve aparecido en la prensa leonesa en la que se glosan algunos “problemas” en las cuentas del ilustre paramés, en lo referido a la gestión de aquel famoso chapapote del “nunca máis”. Según se desprende de las declaraciones de algunos expertos, aquí también se han producido “desfases” económicos y contrataciones de personal a tutiplén; ¡faltaría máis! En época de bonanza, efímera por lo posteriormente constatado, cualquier disculpa era buena para seguir multiplicando las actuaciones digitales, los puestos para los amiguetes y, en resumen, para que los de siempre, sin ningún tipo de disfraz (¿para qué, si todos nos conocemos y lo toleramos?), se lo llevaran crudo y siguieran ocupando puestos que, por los resultados, no deberían corresponderles. ¿Cuándo comenzar a exigir responsabilidades?

Una muesca más en el revolver de este caballero de un Oeste con demasiados indios sumisos y hasta colaboracionistas. ¡De pena!

miércoles, junio 05, 2013

Quien bien te quiere te hará llorar

En este mundo nuestro de la “comunicación”, hay que estar muy atento a los mensajes que, como claves de otros tantos enigmas, nos llegan a través de los medios. Contadas ocasiones tenemos para recibir una tan clara, tan diáfana y tan expresiva, dado que dichos medios se encuentran más que mediatizados; domesticados, diría alguien, manipulados y con síndrome de Estocolmo, pero mirando al tamaño de la apertura de la bolsa, limosnera o maletín que, en este caso, sí que importa, opinarían otros.

Cuando la conciencia se hace laxa al ritmo de la necesidad imperante, cuando el valor de referencia ya olvidó las convicciones o la palabra dada, el agradable tintineo de las monedas pesa en los ánimos mucho más que el oro, único patrón y hasta refugio de estos terribles años de vacas flacas, en los que muchas familias se comen la pensión, los ahorros, las joyas y hasta la hijuela de los abuelos, algo que incluso los bancos de la “Champions league” no tienen empacho en llevar a cabo. ¡Pobrecitos; con el dinero que se repartían los anteriores ejecutivos... o mejor ejecutores!

La revelación de hoy nos ha venido, seguro que de forma nada premeditada, pero de lo más ilustrativa, en forma de titular: “La Junta paraliza la actividad de Antibióticos por el grave riesgo de sus instalaciones para los leoneses”. Algo nos maliciábamos ya, y en este rincón de libertad ha quedado escrito, en prosa y hasta en verso.

La Junta, que tanto “nos quiere”, hace todo lo que puede para impedir los vuelos en el Aeropuerto de León, entre otras razones, para evitarnos la contaminación que producen (¡ingratos que somos y que no sabemos valorar sus esfuerzos!); cerró el valle de Riaño con un muro, en modo alguno para robarnos el agua que allí se embalsa, sino para anegar unas tierras poco menos que improductivas y construirnos otro mar interior que, en nuestra estupidez, ni sabemos agradecer ni aprovechar, ni explotar (¡oro sacarían otros de esta oportunidad, palurdos leoneses!); lo que entendemos por obligada emigración de nuestros jóvenes y la incapacidad de sustituir ya una generación que se nos va, debe ser interpretado en clave de búsqueda de mejores oportunidades para los que se marchan y mayor calidad de vida para los que se quedan (siendo pocos tocaremos a más...), etc. etc. ¿Para qué alargar la lista? Intenten su particular exégesis y, detrás de la apariencia, siempre encontrarán, como acabamos de hacer nosotros, una causa que, faltos de visión universalista, siempre se nos ocultaba... o simplemente se nos escapaba.

Y no me sean Uds. malpensados, díscolos o recalcitrantes, los proyectos que tienen para quemar neumáticos y toda suerte de desechos en El Bierzo y La Robla, no son para contaminarnos el medio ambiente, sino que también son una muestra de su preocupación por nuestra salud. Si debido a dichas quemas se estropean los barcillares... así evitaremos producir vino y... no nos emborracharemos, al tiempo que evitaremos ser multados porque nuestros hijos puedan padecer comas etílicos. ¡Señor, Señor, con lo que se preocupan por nuestra salud y nosotros tan desagradecidos...!

De modo semejante entonces podríamos analizar la mayor parte de lo que los leoneses calificamos de infortunios, desgracias, adversidades y reveses que, más o menos provocados, han venido sacudiendo la sociedad cazurra y sus circunstancias; fundamentalmente desde que alguien, un iluminado de los dioses, sin duda, se dio cuenta de que no sabíamos caminar solos por la vida y necesitábamos de un buen tutor que, látigo en mano, si falta hiciera, nos pusiera en la vía del trabajo (casi esclavo), de la productividad (en beneficio de otros) y del olvido de unas raíces que (¡ya me dirán ustedes para lo que sirven!) nos serían sustituidas por otras con universal pedigrí.

¿Entienden ustedes ahora por qué la Junta juntera y comunera nos “hace llorar”? Sencillamente porque nos quiere; es más, realmente nos adora y, por ese medio que viene utilizando nos lo hace saber todos los días, sin descanso y sin medida.

No importa si, en este caso o en otros, no se ponen de acuerdo ni en el argumentario ni en las consecuencias, ni en los tiempos; vamos, como el señor de mi pueblo que seguía debatiéndose en la duda metódica de la burra o los cuarenta reales. Aquí se trata solo “de una medida cautelar a través de la que se paraliza temporalmente la actividad...” (otros hablan, sin ambages, de “la crónica de una muerte anunciada”); pero no se me vayan a poner trágicos, el señor portavoz que porta-vocea (y por aquí bien sabemos lo que es vocear y, si así no fuera, búsquese en el diccionario que es un buen ejercicio) nos calma con su acostumbrado discurso de “esto no es ni carne ni pescado, más bien carne de membrillo”: “no se trata de una situación alarmante, porque no supone riesgo alguno ambiental” (¡Ahhh!) ¿Y humano?

Y, después de todo, queremos advertirles, a la luz de otro sabio refrán ya que estamos en ello; como no parecemos aprender la lección, ellos siguen dispuestos a que la asimilemos. Es lógico, se trata de las Obras de Misericordia que citaba el viejo catecismo del Padre Astete: “enseñar al que no sabe”; mas, conociendo sus métodos, nos tememos que el que nos apliquen será el antiguo, “la letra con sangre entra”. ¡Ale, a comprar tiritas, paisanos!

lunes, mayo 20, 2013

Chufla, chufla, que como no te apartes tú…

Dicen algunos (¡malas lenguas, quizá!) que los leoneses tenemos mucho que ver con los aragoneses; cazurros y baturros parecen hechos por el mismo molde, al menos en lo que se refiere a la perseverancia, a la tenacidad y a la constancia. Poco que ver, sin embargo (siempre es posible cualquier tipo de caricatura, sobre todo cuando en la parte contraria anida una gran dosis de envidia y hasta de mala uva), con la terquedad o la cabezonería del sí porque sí; alguno habrá, naturalmente, aunque no es exclusivo patrimonio de nuestra gente. Esta obstinación es más bien patrimonio de algunos otros que hablan por boca de ganso y repiten alguna de esas frasecillas cocinadas directamente por las agudas mentes de los “bancos de pensadores” de los partidos, que es lo mismo que decir muletilla sin sustancia y sin sentido vehiculada desde la secta y repetida con el mismo convencimiento que un lorito bobo.

En esas estamos por esta Tierrina nuestra, embarrancados en varios frentes que no conseguimos quebrar y que están minando la moral de la escasa tropa que nos queda, fiel aún a las ideas de una defensa cerrada de lo nuestro, de nuestra especificidad, de nuestra economía, de nuestro patrimonio, de nuestra identidad.

Lo que se lleva últimamente (demasiado tiempo ya para tan probada paciencia que debería ser hasta santificada) es repetirnos aquello de que en el arca ya no quedan ni las telarañas, "No hay dinero para la estación ni el soterramiento y no vamos a engañar" (según el Alcalde, en recientes declaraciones). Pero tampoco hay dinero para poner en valor el Vicus Ad Legionem, ni para desenterrar y musealizar los Principia, ni para acabar con el suplicio de Lancia, ni para adecentar la herida causada por “la integración de FEVE”, ni para terminar el Palacio de Congresos, ni para reflotar el aeropuerto, ni para agilizar la línea del AVE, ni, ni, ni… Y esto solo pensando en lo más inmediato; lo demás parece ya haberlo llevado el viento del olvido, de la desidia, de la apatía o de la resignación.

La segunda frase que llena la boca e hincha los pulmones de nuestros engolados políticos es aquello de que “esto es irrenunciable”; para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno en la situación bastante corriente de su bajada de pantalones, en su descrédito y falta de compromiso, creen curarse y justificarse con la susodicha muletilla de la que, se malicia uno, no alcanzan a entender ni el sentido. ¡Son tan limitaditos los pobres! En el segundo caso, y aquí se encuentra la coartada de esta reflexión de hoy, da cobertura a la actitud del politicucho obtuso y cerril (le han elegido en una lista cerrada, pero se cree investido poco menos que de infalibilidad papal) que como el baturro, un poco bruto él, claro está, que, caminando por la vía con su borrico (se trata de una historia bien conocida), se dirigía así al tren que le venía de frente.

Esa es la actitud de una concejala de este Ayuntamiento que nos ha salido respondona y hasta engreída; es muy probable, por sus hechos y actitudes, que no haya pasado de la primera lección de la asignatura de Democracia ¡Ah, claro, que no la hay…! Ya le parecía al Húsar...). Ni consiente que se la contradiga ni siquiera que se opine en contrario de lo que hace, dice o deja de hacer… que es más que lo primero. Claro que, “si tuviera dinero (otra vez la misma cantinela), pondría la ciudad que no la conocería nadie”; ¿para bien o para mal, oiga? Se pregunta el pobre paletín leonés, mientras reflexiona que a la única que "no quisiera conocer" es a la mentada edil... No hay más que ver lo que se está haciendo en la mentada “integración de FEVE” (obra en la que no se ha querido apear del borrico del baturro a pesar de la presentación de más de 3.000 firmas en contrario) o en la, para ella, “irrenunciable” carretera que sepultará, con losa de negro asfalto, unos restos únicos en España: el Vicus ad Legionem... ¡Incalificable!

Puede que este pueblo, adormilado y ya casi domesticado, en un arranque de orgullo y amor propio ponga a cada uno de estos "ilustrados a la violeta" en el lugar que les corresponde: por lo menos en su casita, donde ya no podrán (con su actitud mediocre de obediencia servil al amo a quien tanto deben pues les ha encumbrado por encima del populacho), seguir haciendo daño al común y destrozando las esperanzas, el patrimonio y el futuro de todos.

martes, mayo 14, 2013

¡Atrévete a saber!

Se ha escrito mucho y se reflexiona otro tanto, no siempre con acierto; sin embargo, en cuestiones históricas la “academia”, los estudiosos han deshecho ya un buen puñado de mitos que, a pesar de todo, siguen instalados en las mentes de demasiada gente y, lo que es peor aún, en los libros de textos de nuestros hijos y nietos. Si a esta situación le sumamos el filtro de la autocensura autonosuya, tenemos ya montado el círculo vicioso, el circo mediático y la leyenda mil veces repetida para convertirla en verdad inmutable.

Este tipo de posturas no debería ser, en este siglo XXI, pero ¿qué quieren ustedes? Los que viven de la mentira y de la manipulación, los caciques nada o muy poco evolucionados y descendientes de aquellos del siglo XIX se aferran a un estatus que les favorece grandemente; “hagamos todo lo posible para que nada cambie”. Instalados en el poder por generaciones, no se resignan a las evidencias que les explotan ante los ojos, no aceptarán nunca los cambios que pueden apearlos de su pedestal y seguirán pagando a los que se dejen comprar… que siempre encontrarán algunos, a pesar de que estas mentes preclaras sepan, perfectamente, que lo que escriben no es más que una sarta de bobadas que alguien, en interés de otro, manipuló y que al amo de turno todavía le vienen bien.

Otros, simple y llanamente, no se atreven a saber; la información, es cierto, a veces causa desasosiego porque rompe con verdades establecidas. Es mucho más fácil dejarse llevar por la corriente que nadar en su contra... también en cuestiones científicas, históricas o culturales.

Como ejemplo: apasionado que es uno de los viejos libros, nos hemos hecho con una pequeña joya titulada “Manual de Historia de España” y publicado en 1939. ¡Se imaginan! Con el famoso y conocido VICTOR y publicado por el Instituto de España para ser utilizado como texto escolar. ¡Toma ya historia al servicio del Régimen!

Así comienza, y saquen sus propias conclusiones, aunque no les excusaremos de las nuestras: “La Historia es como un cuento maravilloso; pero un cuento en que todo es verdad, en que son ciertos los hechos grandiosos, heroicos y emocionantes que refiere. (…) Por la Historia se sabe lo que ha ocurrido en cada país y cómo fueron sus Reyes, sus gobernantes y sus personajes más ilustres. (...) La Historia hace relación de las guerras, de las hazañas extraordinarias, de las aventuras fantásticas, (...) y de todo cuanto han realizado los hombres desde los tiempos más antiguos. En la Historia se guarda el recuerdo de la vida del mundo”.

Pues bien, a pesar de estas altisonantes palabras, en el apartado de la Historia Antigua, no se cita nada en absoluto sobre las guerras contra cántabros y astures, no existen ni las Médulas ni los canales que hasta allí transportaban el agua (la mayor de las obras de ingeniería romana, en apreciación de muchos arqueólogos), a la Legio VI e incluso a la VII debió tragárselas algún agujero negro... Dicho de otro modo, no nos sorprenda que de León y sus hechos de esa época nadie sepa nada, nadie lo valore e incluso nadie nos crea cuando argumentamos algo en contrario. Pura consecuencia de generaciones manipuladas... que no se han atrevido a saber, a buscar más lejos en el tiempo, en la historia y en las causas que les expliquen lo que son.

Si esto es lamentable, podríamos calificar hasta de deprimente la explicación que este librito hace de la Edad Media; nada se dice del gran Ramiro II y su victoria de Simancas que hizo arrodillarse ante él a Hasday, emisario del Califa Abderramán III. Se señala (¡dónde irían a buscar las fuentes!) que Sancho el Mayor de Navarra conquistó parte de León reinando aquí Alfonso el Noble (no se cita nada de lo que hizo, a pesar de ser el autor del Fuero de León, en 1017). Para refrendar su insensatez asegura que “esto ocurría en los comienzos del siglo XI” y que, “al morir repartió sus estados entre sus hijos (…) y convirtió en reino el condado de Castilla, que dio a Don Fernando”. Más tarde viene el conocido estrambote: “Fernando I de Castilla se casó con una hija de Alfonso el Noble de León, la que heredó la Corona leonesa, de modo que Fernando I gobernó en León y en Castilla”. ¡Toma explicación convincente y olvida ya lo que sabes de Vermudo III y la batalla de Tamarón!

Aquí, ya se lo imaginaban, aparece también la guinda de la Edad Media española; tras contar a medias la herencia de Fernando, relata: “Luego Sancho el Fuerte puso sitio a la ciudad de Zamora, donde el traidor Bellido Dolfos lo mató por la espalda”. ¡Menos mal que, ya hace algún tiempo hemos conseguido hasta cambiar el nombre del infame “Portillo de la Traición” y Bellido comienza a ser rehabilitado... pero aquí, entre los amigos, sin publicidad, en silencio para que nadie se ofenda; especialmente los de siempre.

No podía faltar ¡claro está!, la famosa “Jura de Santa Gadea” que, como todo el mundo sabe ya, no pasa de ser una leyenda castellana urdida en desprestigio del rey de León. ¡Bueno era Alfonso VI; como para aguantar semejantes tonterías!

La herencia del gran Alfonso es también sorprendente; cuenta este anónimo libro que “Alfonso VI dejó el reino de Castilla a Doña Urraca y formó el condado de Portugal que dio a Doña Teresa”. Absurdo reduccionismo y mentira que hace desaparecer, como si de magia se tratara, el Reino de León bien a pesar de que la citada doña Urraca pidiera ser enterrada con sus antepasados en el Panteón de los Reyes de San Isidoro, al que, ¿para qué?, tampoco se hace la menor mención. Algo semejante ocurre con la torpe e insulsa explicación sobre Alfonso VII: “Unos diez años antes de morir el Batallador, había muerto su mujer, la Reina Doña Urraca de Castilla, donde quedaba por Rey Don Alfonso VII de este nombre en Castilla, hijo de Doña Urraca y del príncipe borgoñón”. Pedante, repetitivo, manipulador y mentiroso.

Ofensiva también, en grado superlativo, es la apreciación sobre nuestro Alfonso IX: “Así como Sancho de Castilla había dejado un hijo que se llamaba Alfonso VIII, su hermano Fernando, Rey de León, dejaba otro hijo también llamado Alfonso, y este era Alfonso IX de León. (...) De los dos primos, el que más valía era el de Castilla, como Rey y como guerrero, deseoso siempre de pelear con los musulmanes. En cambio, Alfonso IX de León tuvo mezquinas ambiciones políticas y guerreó con su primo Alfonso VIII”. Naturalmente; hasta tuvo que interrumpir las Primeras Cortes con representación popular para hacer frente a su fantástico primo, tan pacífico él, que le invadía por el Sur y por el Oeste y que llegó a destruir la Judería que se encontraba en Puente Castro...

Quizá lo mejor, para pasar a la gran historia castellana, hubiera sido que nuestro Alfonso rindiera la urbe regia; el castellano la habría destruido y “muerto el perro se acabó la rabia”. ¡Pero cuánta guerra dan estos leoneses que, una y otra vez, no se dejan conquistar por los castellanos...! ¡Ni el héroe de las Navas, tan majo él, pudo con ellos!

Y llegamos al “fin del Reino” que nos es contado de este modo: Doña Berenguela, mujer de gran talento y discreción, renunció a la Corona de Castilla en favor de Don Fernando, hijo suyo y de Alfonso IX. Luego murió Alfonso IX, y Don Fernando, Príncipe devoto y santo, heredaba de su padre el trono leonés. De este modo volvían a unirse León y Castilla, y esta vez, ya para no separarse más. En realidad, León se fundió con Castilla y al Estado formado con los dos reinos juntos se le siguió llamando Castilla”. Así, con todas las letras, sin mover una ceja e ignorando o despreciando la realidad histórica más elemental...

Pero esto es lo que tenemos, esto es lo que muchos han aprendido y, como loritos bobos, siguen repitiendo. A esto debemos atenernos también y contra estas “verdades” establecidas tenemos la obligación de luchar. De ahí que, como se suele repetir, “la verdad os hará libres”; pero ¿quién se atreve a buscarla, a riesgo de encontrarse con algo que no esperaba? Facilitémosles esa verdad y ahondemos en nuestra historia, con rigor, para combatir sus tristes, ridículos y pobres argumentos.

¡Atrevámonos a saber!

miércoles, mayo 08, 2013

¡Ya somos 50.000!

Hay días en los que parecen “casarse” las noticias que ni hechas por encargo. Puede incluso (uno que sigue siendo realmente malicioso) que algunos periodistas más o menos díscolos las hagan coincidir hasta en la página para intentar burlar a una censura de nuevo claramente establecida por los círculos de poder, los lacayos al servicio del ídem o hasta por los que se auto flagelanpor mor de una bien adquirida costumbre de obediencia servil.

El hecho es que, aunque a muchos ya nos les cause espanto (suele ocurrir con las noticias repetidas cada día puesto que es condición humana acostumbrarse hasta al horror), el mayor problema que asola nuestra sociedad es la falta de trabajo y sus innegables consecuencias. Sin eso que, en un momento pudo ser considerado como un castigo bíblico (“ganarás el pan con el sudor de tu frente”), en el momento actual, y en una sociedad establecida sobre valores casi exclusivos de dinero y poder, llegan situaciones nada deseables de pérdida de autoestima, carencia de lo más esencial, disposición a rebajar pretensiones y aumento de oferta de mano de obra barata; eso sí, aprovechada por aquellos que, sin escrúpulos, siempre estarán especulando que aún se podría ofrecer menos salario o nulas ventajas sociales. En resumen que, de un deseable círculo virtuoso de la economía acabamos cayendo en un círculo infernal.

Y la “casta” sin enterarse; de espaldas al pueblo y a la realidad más sangrante, siguen proa al viento que hincha las velas de su propio ego. En estos días, por ejemplo, muchos analistas insisten en el necesario adelgazamiento de la Administración; sí, en general, puesto que parece aún un sarcasmo, con la crisis hasta el colodrillo, eso de tener un alcalde, un presidente de diputación, un presidente autonómico, un presidente nacional y hasta un presidente de la Comisión Europea. En buena lógica con su legión de comisarios, ministros, ministrines y hasta concejaluchos absolutamente inservibles; incapaces de llevarse el pan a la boca, si tuvieran que vivir de un trabajo honrado y encontrado gracias a sus personales méritos.

Pero ahí no queda todo; sumemos los parlamentarios de variado plumaje, los diputados más o menos generales y hasta cabos furrieles de la política, pasando por la legión de asesores subidos sobre su sueldo por mor de una política digital y ya nos daría una cifra del todo mareante. Hasta el Presidente de la RAE, don Víctor García de la Concha, habla de duplicidades entre el Instituto Cervantes y las embajadas de España en el extranjero. Déjenme que entreabra solo, para cerrarla de inmediato, esta caja de Pandora y sume a ello las "legaciones" de las comunidades autónomas en diferentes países, especialmente en Bruselas, con su variopinto juego de letras entre las que, naturalmente, en el juego de la paja y la viga, no quieren ver a su EXCAL y otras semejantes... Hasta una Fundación de la Lengua Española con idénticos fines a los expresados para esas instituciones anteriores, ha sido creada en "el centro del mundo" (eso sí, con el objetivo de desarrollarse por otros países... ¡serán palurdos!); lean y créanse lo que leen: "para la promoción de la lengua y cultura españolas en países cuya lengua no sea el español, y la difusión de la imagen de España y de Castilla y León por todo el mundo".

¡Pero qué chulos ellos que van luciendo palmito a cuenta de derrochar nuestros dineros y DI-FUNDIENDO su estupidez para ganar aplausos, presumir de amigos y forrar el riñón a los de siempre! Una pregunta inocente: ¿en cuanto ha repercutido esa fundación en las tierras leonesas? EN NADA, absolutamente nada. Eso sí, al parecer, con la anuencia hasta de nuestra universidad y de los preclaros escribidores, cada día menos confesamente leoneses, se han llevado a Fachadolandia más de 4.000 estudiantes a practicar español y conceden, según sus propias cifras, 300 becas. Claro está que allí es donde se habla "el mejor español del mundo"... faltaría más; en el Oeste apenas sabemos ya decir ¡Yahaaaa! o algo semejante. Nos falta un fonetista ilustrado de la UVA que venga a determinarlo...

Como referente y contraste de cuanto afirmamos vaya la consideración y las cifras siguientes (¿no les dará vergüenza?): la autonomía que soportamos prevé perder otros 35.000 empleos más hasta final de año, lo que le llevará a superar seguramente la cifra de 270.000 parados. Para una población total de 2.546.000 habitantes, según la estadística de finales del pasado 2012, no está nada mal. Representaría casi un 11 % de parados considerando en este número hasta los lactantes y los abuelos. De estos, el número de pensiones contributivas se eleva a más de 600.000 por lo que una simple suma de los parados y los pensionistas (no nos hemos parado a contar los niños porque a estas horas están dormidos) nos daría ya la suma de 870.000. Pues bien, cuando la necesidad aprieta de ese lado, esta junta juntera de la puñetería aún no sabe qué hacer con los más de 100 “entes” en los que participa (empresas públicas y fundaciones, algunas de la importancia de ésa que se dedica a “crear conciencia regional” y que obedece al sonoro nombre de Villalar), en casi cuarenta como accionista mayoritario. ¡Viva el despilfarro, los amiguetes y los chollos! Es preferible recortar en sanidad o educación, rascar el bolsillo de los funcionarios o sablear a los abuelos hasta en los medicamentos. ¡Todo un ejemplo de gestión y de política con una mínima sensibilidad!

Pero en León provincia no estamos mejor, más bien todo lo contrario. Hace ya tiempo que hemos tocado suelo pero, acostumbrados quizás a la mina y al terruño seguimos escarbando cada día más abajo y ya estamos en los 50.000 parados, de los cuales casi 28.000 del sector servicios, ése que iba a sacarnos del pozo negro cuando dejamos de ver el horizonte. Recuerdo una grafiti bastante elocuente de hace años que gritaba “en León no hay obreros, todos camareros”. ¡Ahora ni eso! ¡Y anda que los sueldos... ya no son ni de 'mileuristas'!

Sin pretender abrumar a nuestros lectores con otras cifras o porcentajes, solo nos referiremos a esos pobres 7.486 que, con la esperanza en bandolera, se apuntaron a la lista (o la tonta, que tanto da, para lo que resuelve) como demandantes de primer empleo; carne de emigración sin duda alguna. ¡Que continúe la sangría! ¿Qué oportunidades les puede brindar esta provincia, otrora rica y hasta envidiada, que en el momento actual ocupa los deshonrosos puestos de la cola de todas las de España?

Pero, ¿para qué preocuparnos?; algunos seguirán con su eterna y cansina monserga de castellanía que, no se atrevan ni a dudarlo, traerá pan y circo para continuar entreteniendo a la plebe. Y no vayan a quejarse... ni al maestro armero (ya no queda de eso) ni al defensor del común (¿y eso qué es?) ni siquiera al traidorzuelo bien pagado que le acompaña en el palacete. ¡Qué tropa!