El pasado 29 de Julio, y en relación con el prometido (y abortado por parte de la Junta que padecemos) traslado de la sede de Las Edades del Hombre a la ciudad de Zamora, nuestro amigo Manuel Herrero, intervino en el programa de la Cope "La Estrella Polar" de José Javier Esparza.
Hemos intentado en un par de ocasiones colgar el audio correspondiente pero, hasta ahora no lo habíamos conseguido (esto de las nuevas tecnologías pilló al Húsar un poco mayorín) por lo que ¡por fín! os lo dejamos a continuación para que podáis escuchar a Manolo, zamorano y leonés, hablar para toda España de Castilla y de León como lo que son, dos regiones diferentes.
La entrevista a Manolo trascurre a partir del minuto 39
Pero además de la entrevista de Manolo, nos parece interesante escuchar todo el audio puesto que, en un par de momentos, José Javier Esparza habla de la diferencia entre León y Castilla. Al Húsar le gustaría que esto se dijera mucho más en los medios de comunicación pero no deja de tener su aquel que sea en la COPE, con toda la fama de conservadurismo que lleva aparejada, donde, siquiera sea en un programa de madrugada, se diga algo tan obvio como que León y Castilla son dos territorios diferentes, mientras en la SER, donde suelen presumir (no sabemos por qué) de "progres" tengan sistemáticamente vetada toda referencia a lo leonés y se empeñen en llamarnos, machaconamente, "castellanoleoneses".
¡Regalaivos oyendo a Manolo!
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martes, septiembre 08, 2009
lunes, julio 20, 2009
La letra pequeña
Este es el título de la columna publicada el pasado sábado, 18 de Julio, en La Opinión de Zamora, firmada por Paco Antón que lleva camino de convertirse en el "columnista de cabecera" del Húsar, por lo que, como primer paso, hemos abierto una etiqueta con su nombre para poder acceder con mayor facilidad a sus atinados artículos.
La verdad es que la "retranca leonesa" de Paco, además de no tener desperdicio, conecta perfectamente con el "humor satírico" del Húsar que cree que la frase resaltada como subtítulo del artículo (y que el Húsar puso en negrillas) resume, sin más rodeos, la situación.
La Junta tiene entre "sus" provincias a tres enfermas de UCI y a la más grave, Zamora, le ofrece como "gran solución" lo que Paco llama "chiringuito con postales y catálogos", ¡vamos! como si a un africano, a punto de perecer de hambre, en cualquier país azotado por la sequía, le ofrecemos un paquete de pipas ¡saladas! para más INRI.
No queremos "calentarnos" más la boca, es más oportuno dar la palabra a un zamorano de pro como es Paco Antón, no sin avisar que, como es habitual, las negrillas (que en esta ocasión jalonan casi todo el artículo) son del Húsar.
PACO ANTÓN
Nada teníamos y a partir de ahora podemos tener un chiringuito con postales y catálogos del rico arte sacro de León
La alcaldesa de Zamora comprende la polémica y la inquietud que reina por aquí, entre la mayoría de los colectivos, por la decisión de mantener la sede de Las Edades del Hombre en Valladolid. Pero rechaza el «pesimismo existencial» de los zamoranos, que no sé muy bien qué es eso, aunque, de cuando mi época de estudiante, me suena un poco a Pío Baroja y a un tal Schopenhauer (o como se escriba). No sé cómo andarán de ánimo el resto de mis paisanos (menos de doscientos mil), pero les aseguro que a mí ya se me ha pasado el cabreo inicial. No me queda en el cuerpo ni rastro de decepción, desilusión, tristeza, desmoralización, consternación o cosa que se le parezca. Y hasta me empiezan a parecer excesivas las campañas emprendidas por Adeiza, el Foro, Ciudadanos del Reino de León y compañía para protestar por este nuevo revolcón que nos han propinado. Hay que ser positivistas y prácticos: nada teníamos y a partir de ahora podemos tener un chiringuito con postales y catálogos del rico arte sacro de León y de Castilla. Como mínimo.
Que no se inquiete demasiado por nosotros doña Rosa Valdeón, que somos duros y ya estamos superando el revés con entereza. Deberíamos ser los zamoranos, incluidos los que se tienen por rivales políticos suyos, quienes nos mostrásemos compresivos y nos preocupásemos por el estado anímico de la alcaldesa, que no la noto yo muy sobrada ni con la alegría existencial de hace una semana. Hay que reconocer que está pasando por un trance peliagudo, que la papeleta es dura, aunque la comparta con Martínez Maíllo, Alberto Castro y Juan Vicente Herrera. Que yo recuerde, y les sigo desde que Santos Borbujo mandaba en Víctor Gallego y Fraga nos visitaba casi todos los meses, el PP zamorano no atravesaba por un «marrón» político de este calibre desde el «caso Zamora» y la rebelión aquélla de los agrarios y el innombrable que llegó a ser alcalde. Aunque ahora la procesión vaya por dentro y el disgusto no trascienda de los despachos del partido. Y menos mal —para ellos— que este fiasco les ha pillado lejos de consultas electorales y con la despensa repleta de votos, que en esto aquí van más que sobrados. Pero está claro que uno se pasa la vida aprendiendo y aun así nunca está exento de meter la pata.
Da igual. Fuera pesimismo, victimismo y esas zarandajas, que siempre que ha llovido escampa. Y si no podemos con ellos, vamos a unirnos a ellos. Con Valladolid, digo. Porque Herrera y Zapatero han acordado por teléfono dotar el Plan Plurianual de Convergencia Interior con 900 millones euros para invertir en los próximos tres años. Son dineros que, en teoría, se destinarán a las provincias más desfavorecidas de la Comunidad, «ranking» que encabeza Zamora, por lo que, también en buena lógica, la nuestra debería ser la mayor receptora de esos fondos. Dicen las crónicas que la letra grande de ese acuerdo está apalabrada entre ambos presidentes. Y que el lunes se comenzará a redactar la letra pequeña, negociación donde nos representará un viejo conocido, el consejero y portavoz pucelano De Santiago-Juárez, el mismo que llevó la voz cantante y dio la cara en la presión a los obispos. Seamos confiados. No se atreverá a hacernos la puñeta dos veces tan seguidas, estando tan reciente la cusca ésta de «Las Edades». Y si para ganarnos su voluntad y aprecio, los zamoranos tenemos que celebrar el Día de la Provincia en la Plaza Mayor de Valladolid, pues allí estaremos todos como una piña, para mayor gloria del consejero. Y yo el primero.
La verdad es que la "retranca leonesa" de Paco, además de no tener desperdicio, conecta perfectamente con el "humor satírico" del Húsar que cree que la frase resaltada como subtítulo del artículo (y que el Húsar puso en negrillas) resume, sin más rodeos, la situación.
La Junta tiene entre "sus" provincias a tres enfermas de UCI y a la más grave, Zamora, le ofrece como "gran solución" lo que Paco llama "chiringuito con postales y catálogos", ¡vamos! como si a un africano, a punto de perecer de hambre, en cualquier país azotado por la sequía, le ofrecemos un paquete de pipas ¡saladas! para más INRI.
No queremos "calentarnos" más la boca, es más oportuno dar la palabra a un zamorano de pro como es Paco Antón, no sin avisar que, como es habitual, las negrillas (que en esta ocasión jalonan casi todo el artículo) son del Húsar.
PACO ANTÓN
Nada teníamos y a partir de ahora podemos tener un chiringuito con postales y catálogos del rico arte sacro de LeónLa alcaldesa de Zamora comprende la polémica y la inquietud que reina por aquí, entre la mayoría de los colectivos, por la decisión de mantener la sede de Las Edades del Hombre en Valladolid. Pero rechaza el «pesimismo existencial» de los zamoranos, que no sé muy bien qué es eso, aunque, de cuando mi época de estudiante, me suena un poco a Pío Baroja y a un tal Schopenhauer (o como se escriba). No sé cómo andarán de ánimo el resto de mis paisanos (menos de doscientos mil), pero les aseguro que a mí ya se me ha pasado el cabreo inicial. No me queda en el cuerpo ni rastro de decepción, desilusión, tristeza, desmoralización, consternación o cosa que se le parezca. Y hasta me empiezan a parecer excesivas las campañas emprendidas por Adeiza, el Foro, Ciudadanos del Reino de León y compañía para protestar por este nuevo revolcón que nos han propinado. Hay que ser positivistas y prácticos: nada teníamos y a partir de ahora podemos tener un chiringuito con postales y catálogos del rico arte sacro de León y de Castilla. Como mínimo.
Que no se inquiete demasiado por nosotros doña Rosa Valdeón, que somos duros y ya estamos superando el revés con entereza. Deberíamos ser los zamoranos, incluidos los que se tienen por rivales políticos suyos, quienes nos mostrásemos compresivos y nos preocupásemos por el estado anímico de la alcaldesa, que no la noto yo muy sobrada ni con la alegría existencial de hace una semana. Hay que reconocer que está pasando por un trance peliagudo, que la papeleta es dura, aunque la comparta con Martínez Maíllo, Alberto Castro y Juan Vicente Herrera. Que yo recuerde, y les sigo desde que Santos Borbujo mandaba en Víctor Gallego y Fraga nos visitaba casi todos los meses, el PP zamorano no atravesaba por un «marrón» político de este calibre desde el «caso Zamora» y la rebelión aquélla de los agrarios y el innombrable que llegó a ser alcalde. Aunque ahora la procesión vaya por dentro y el disgusto no trascienda de los despachos del partido. Y menos mal —para ellos— que este fiasco les ha pillado lejos de consultas electorales y con la despensa repleta de votos, que en esto aquí van más que sobrados. Pero está claro que uno se pasa la vida aprendiendo y aun así nunca está exento de meter la pata.
Da igual. Fuera pesimismo, victimismo y esas zarandajas, que siempre que ha llovido escampa. Y si no podemos con ellos, vamos a unirnos a ellos. Con Valladolid, digo. Porque Herrera y Zapatero han acordado por teléfono dotar el Plan Plurianual de Convergencia Interior con 900 millones euros para invertir en los próximos tres años. Son dineros que, en teoría, se destinarán a las provincias más desfavorecidas de la Comunidad, «ranking» que encabeza Zamora, por lo que, también en buena lógica, la nuestra debería ser la mayor receptora de esos fondos. Dicen las crónicas que la letra grande de ese acuerdo está apalabrada entre ambos presidentes. Y que el lunes se comenzará a redactar la letra pequeña, negociación donde nos representará un viejo conocido, el consejero y portavoz pucelano De Santiago-Juárez, el mismo que llevó la voz cantante y dio la cara en la presión a los obispos. Seamos confiados. No se atreverá a hacernos la puñeta dos veces tan seguidas, estando tan reciente la cusca ésta de «Las Edades». Y si para ganarnos su voluntad y aprecio, los zamoranos tenemos que celebrar el Día de la Provincia en la Plaza Mayor de Valladolid, pues allí estaremos todos como una piña, para mayor gloria del consejero. Y yo el primero.
viernes, julio 17, 2009
Cuidado con las batallitas
Publicábamos el pasado día 12, con unos comentarios de nuestra cosecha, el artículo de Paco Antón en La Opinión de Zamora titulado "Las Edades Leonesas" y no queremos dejar de colgar otro que, con el título que encabeza este artículo, es una suerte de continuación de aquél.
Sin embargo tenemos que hacer una súplica a Paco Antón, ¡por favor! no siga hablando de "ponerle ruedas a la Catedral de León" o "trasvasar el Lago de Sanabria", ¡no hay que dar ideas, que "las carga" el diablo! (o, lo que es peor, los "juntapucelanos").
Y sin más os dejamos el artículo de Paco Antón en el que, como de costumbre, las negrillas son del Húsar:
Cuidado con las batallitas
La polémica por el presunto traslado de la sede de «Las Edades» a Zamora no es ningún culebrón de verano ni el recurso fácil para los opinantes negados por las musas, como un servidor. Es que el riesgo de que nos quedemos sin el invento, después de habernos puesto el caramelo en la boca, es real y muy grande. Ojo con infravalorar al adversario, que tiene muchos nombres propios, pero en este caso el más temible de todos es el de una ciudad y provincia, Valladolid, en cuanto centro de poder ensoberbecido en exceso desde que maneja todos los resortes de la autonomía, desde los económicos a los culturales, amén de los puramente políticos. Ya ven cómo, pasito a pasito, se ha erigido de facto como capital de la Comunidad sin necesidad de plasmarlo en un boletín oficial. Y su afán acaparador no tiene límites. Bromeaba yo el otro día con aquello de ponerle ruedas a la Catedral de León para llevársela al paseo Zorrilla o a Campo Grande y no descartaba que alguien ya estuviese planeando un trasvase del Lago de Sanabria a Pucela… Pues la realidad casi supera a la ficción y a chanzas tan grotescas y descabelladas como las mías: le ha faltado tiempo a un concejal pucelano (a la sazón directivo de Caja España), para insinuar que igual que Zamora fue designada como sede del Museo Etnográfico podría revocarse esta ubicación… si prospera y se toma como precedente la mudanza de «Las Edades». No lo dijo tan claro ni tan a lo bestia, pero hemos entendido de sobra el recado.
Así que insistamos, no bajemos la guardia, porque yo no estoy tan seguro de que la pieza de «Las Edades» cuece ya en nuestra cazuela como parece que lo están la alcaldesa Rosa Valdeón y el portavoz Francisco Javier González, aunque me consta la combatividad y perseverancia de ambos. Como nos han advertido los enemigos del traslado, la procesión no termina hasta que pasa el último cura. Y éstos, la Iglesia en su conjunto, también ha sido «prevenida» que ha de andarse con cuidado, mentándole ese punto sensible que tenemos todos, el bolsillo, no vaya a ser que tenga que devolver los dineros públicos empleados en la rehabilitación del monasterio de Valbuena. Porque es verdad que Herrera manda y está por encima de sus consejeros, pero el presidente no ha sido nada claro al pronunciarse sobre el traslado decidido por los obispos, más bien ha echado balones fuera, se ha lavado las manos… y ha dejado que sus ministros hagan el trabajo sucio. Yo entiendo y veo lógico que todos los vallisoletanos salgan en defensa de lo que hasta ahora ha sido suyo, pero sigo sin admitir que consejeros tan cualificados como el portavoz de la Junta —nacido en Valladolid— y quien tiene competencias tan directas como la responsable de Cultura y Turismo, tomen partido tan descaradamente sin avisar si lo hacen a título personal o en función de sus cargos.
A ver si somos capaces nosotros, aquí, en Zamora, de arropar en esta aventura a la alcaldesa, en tanto cabeza visible del Ayuntamiento, todos como una auténtica piña, sin estrategias mezquinas o partidistas. Ya habrá tiempo de fiscalizar y de establecer las condiciones para ese traslado, que todos queremos que sean lo menos onerosas posible para las arcas de la ciudad. Para oponer resistencia a los embates de competidores de esta envergadura necesitamos que la unión sea absoluta y sin fisuras, incondicional de momento, hasta que el objetivo esté amarrado. Las batallitas unilaterales, cada cual por su lado, tampoco creo que sean aconsejables. Si ahora salieran a la calle cuatro gatos en manifestación, al margen del evidente ridículo, perderíamos toda opción. Y los partidos saben muy bien lo que cuesta mover a los zamoranos del sillón. Vamos a ser serios.
Sin embargo tenemos que hacer una súplica a Paco Antón, ¡por favor! no siga hablando de "ponerle ruedas a la Catedral de León" o "trasvasar el Lago de Sanabria", ¡no hay que dar ideas, que "las carga" el diablo! (o, lo que es peor, los "juntapucelanos").
Y sin más os dejamos el artículo de Paco Antón en el que, como de costumbre, las negrillas son del Húsar:
Cuidado con las batallitas
La polémica por el presunto traslado de la sede de «Las Edades» a Zamora no es ningún culebrón de verano ni el recurso fácil para los opinantes negados por las musas, como un servidor. Es que el riesgo de que nos quedemos sin el invento, después de habernos puesto el caramelo en la boca, es real y muy grande. Ojo con infravalorar al adversario, que tiene muchos nombres propios, pero en este caso el más temible de todos es el de una ciudad y provincia, Valladolid, en cuanto centro de poder ensoberbecido en exceso desde que maneja todos los resortes de la autonomía, desde los económicos a los culturales, amén de los puramente políticos. Ya ven cómo, pasito a pasito, se ha erigido de facto como capital de la Comunidad sin necesidad de plasmarlo en un boletín oficial. Y su afán acaparador no tiene límites. Bromeaba yo el otro día con aquello de ponerle ruedas a la Catedral de León para llevársela al paseo Zorrilla o a Campo Grande y no descartaba que alguien ya estuviese planeando un trasvase del Lago de Sanabria a Pucela… Pues la realidad casi supera a la ficción y a chanzas tan grotescas y descabelladas como las mías: le ha faltado tiempo a un concejal pucelano (a la sazón directivo de Caja España), para insinuar que igual que Zamora fue designada como sede del Museo Etnográfico podría revocarse esta ubicación… si prospera y se toma como precedente la mudanza de «Las Edades». No lo dijo tan claro ni tan a lo bestia, pero hemos entendido de sobra el recado.
Así que insistamos, no bajemos la guardia, porque yo no estoy tan seguro de que la pieza de «Las Edades» cuece ya en nuestra cazuela como parece que lo están la alcaldesa Rosa Valdeón y el portavoz Francisco Javier González, aunque me consta la combatividad y perseverancia de ambos. Como nos han advertido los enemigos del traslado, la procesión no termina hasta que pasa el último cura. Y éstos, la Iglesia en su conjunto, también ha sido «prevenida» que ha de andarse con cuidado, mentándole ese punto sensible que tenemos todos, el bolsillo, no vaya a ser que tenga que devolver los dineros públicos empleados en la rehabilitación del monasterio de Valbuena. Porque es verdad que Herrera manda y está por encima de sus consejeros, pero el presidente no ha sido nada claro al pronunciarse sobre el traslado decidido por los obispos, más bien ha echado balones fuera, se ha lavado las manos… y ha dejado que sus ministros hagan el trabajo sucio. Yo entiendo y veo lógico que todos los vallisoletanos salgan en defensa de lo que hasta ahora ha sido suyo, pero sigo sin admitir que consejeros tan cualificados como el portavoz de la Junta —nacido en Valladolid— y quien tiene competencias tan directas como la responsable de Cultura y Turismo, tomen partido tan descaradamente sin avisar si lo hacen a título personal o en función de sus cargos.
A ver si somos capaces nosotros, aquí, en Zamora, de arropar en esta aventura a la alcaldesa, en tanto cabeza visible del Ayuntamiento, todos como una auténtica piña, sin estrategias mezquinas o partidistas. Ya habrá tiempo de fiscalizar y de establecer las condiciones para ese traslado, que todos queremos que sean lo menos onerosas posible para las arcas de la ciudad. Para oponer resistencia a los embates de competidores de esta envergadura necesitamos que la unión sea absoluta y sin fisuras, incondicional de momento, hasta que el objetivo esté amarrado. Las batallitas unilaterales, cada cual por su lado, tampoco creo que sean aconsejables. Si ahora salieran a la calle cuatro gatos en manifestación, al margen del evidente ridículo, perderíamos toda opción. Y los partidos saben muy bien lo que cuesta mover a los zamoranos del sillón. Vamos a ser serios.
domingo, julio 12, 2009
Las Edades Leonesas
Bajo este título, publica Paco Antón en La Opinión de Zamora un artículo que publicamos a continuación, no resistiéndose el Húsar a comentar la situación que origina el mencionado artículo.
Cuando hace unos días saltó la noticia de que los Obispos de Canastilla y León habían decidido trasladar la sede de las Edades del Hombre desde Valladolid a Zamora, nadie imaginaba que los "pobres pucelanos que no tienen nada que rascar en esta autonomía", iban a salir en tromba, empezando por el portavoz socialista en la Diputación de Valladolid, para protestar por semejante "agravio comparativo". ¡Como los pobres no tienen una mala sede, ni institución autonómica, ni nada de nada, pues claro, se rebotan! ¿Pero no habíamos quedado en que los victimistas eran otros?
Lo que ni mucho menos imaginaba nadie es que incluso desde las instancias oficiales de la Junta iban a responder con algo tan de "juzgado de guardia" como las declaraciones del Consejero de Presidencia y Portavoz de la Junta del Este y León que "advirtió" que si se produce el traslado de la sede, la Junta podrá reclamar la devolución de los 1,8 millones de euros que aportó (de los 9 millones invertidos) para la adecuación de la sede de Valbuena de Duero.
Lo que no aclara José Antonio de Santiago-Juarez es lo que hará con ese dinero ¿será tal vez para compensar a los "pobres pucelanos" que no tienen una mala sede que llevarse a la boca"? ¡probines y desamparados ellos!
En la tierra del Húsar, a eso se le llama chantaje y, sinceramente, vergüenza debiera darles racanear con la sede de Las Edades del Hombre. Sin embargo ¿que se puede esperar de una Junta, más centralista que la España de Franco, de unos consejeros que creen que "esto es la finca del abuelo" y que practican la política de "tierra quemada" en todo el País Leonés en beneficio únicamente de la provincia de Valladolid? Algunos la calificarían de la ley del embudo... ¿o no?
En este sentido el Húsar se hace una pregunta, inocente como todas las suyas. ¿Necesitan algunos zamoranos (otros lo tienen muy claro hace tiempo) algo más para darse cuenta de que desde la Junta, a pesar de bombardearles, y bombardearnos, constantemente con la Semana Santa "castellana" de Zamora, la cocina "castellana" de Zamora, la Misa "castellana" de Zamora, etc., etc., etc., en un planeado intento de eliminar cualquier sentimiento leonés en dicha provincia, la realidad es que les tratan como a lo que son, LEONESES, castigándoles con la misma política colonialista que aplican a las otras dos provincias leonesas?
Y sin más, os dejamos con el artículo anunciado, con el preceptivo recordatorio de que las negrillas son del Húsar:
PACO ANTÓN
Ahora resulta que los zamoranos vamos a ser los únicos culpables de nuestro atraso
Ahora va a resultar que los zamoranos somos los malos de la película, los únicos culpables de nuestro atraso, de haber perdido el tren del desarrollo y de ser los últimos de la Comunidad en la convergencia económica con Europa. Los rasgos más visibles de nuestra idiosincrasia eran, hasta hoy, el victimismo, la desgana, la apatía, la indolencia e incluso la pereza, acostumbrados a no dar palo al agua y a esperar a que todo nos venga dado desde arriba, antes del Gobierno de España y ahora de la Junta. Pero a partir del lío éste por el traslado de la sede de «Las Edades» a Zamora, además de todo lo anterior, por lo visto también somos unos demagogos, unos charlatanes exigentes y unos peligrosos provincianos que estamos incitando a una guerra civil dentro de la autonomía. O casi. Y los obispos que han decidido esa mudanza —aunque no sean de aquí— tampoco salen bien librados. Son unos pecadores y unos irreflexivos. Por eso, quienes dirigen el cotarro político y mediático, quienes son infalibles en el análisis de la realidad, quienes tienen el auténtico sentido de Estado y de Comunidad, quienes sólo persiguen el bien común y no esconden intereses espurios… todos éstos, les piden a los prelados que se arrepientan cuanto antes de tamaño pecado y se pongan a reflexionar, o sea, que den marcha atrás en su decisión de traerse a Zamora el invento.
Ya sé que a estas alturas de la polémica y ante los talibanes del centralismo no sirve ningún argumento. La Fundación de Las Edades no es una entidad pública, aunque reciba subvenciones de la Junta y apoyo financiero de un par de cajas de ahorros, y ha decidido el cambio de su sede permanente en función de las ventajas económicas y de funcionamiento que supone. Igual que algunas de las empresas punteras zamoranas que, espoleadas con incentivos oficiales autonómicos, decidieron abrir fábricas y oficinas en Valladolid o patrocinar a clubes deportivos pucelanos, sin que nadie haya abierto la boca para quejarse. O de la misma forma que emporios privados como Iberdrola y Telefónica «levantaron» sus chiringuitos en Zamora para concentrar empleo y actividad en Pucela, en base a motivaciones de rentabilidad económica. Y no recuerdo tampoco que desde las riberas del Pisuerga se les pidiera a estas empresas «reflexión», que los ministros autonómicos les amenazasen con cerrarles el grifo o que invocasen los males del desequilibrio interprovincial para disuadir a esos directivos de sus planes de deslocalización.
No. Aquí, por lo menos hasta ahora, no hay animadversión hacia Valladolid ni esa tirria visceral hacia todo lo vallisoletano que sí se detecta en la provincia del norte, por ejemplo. Pero se están empecinando en desparramar esa semilla precisamente los que nos acusan de demagogos sólo por aceptar el regalo de los obispos. Y hasta puede que el asunto tenga consecuencias políticas. De momento, el Prepal y Ciudadanos Zamoranos ya hablan de Las Edades Leonesas: que las cinco diócesis del Reino de León pongan sede en Zamora y a Burgos, como cabeza de Castilla-La Vieja, vaya el resto. No tienen, los autores de esta propuesta, ni fuerza ni representación para que cuaje su idea. Pero eso ya es más y mejor que la subsede de tercera regional que nos quieren endosar desde la Junta para conformarnos. Sin quererlo, al enseñar el plumero con ese descaro, están alimentando el leonesismo por estas tierras. Si se consuma este nuevo episodio de favoritismo por Valladolid, habrá que ponerse en lo peor. Hasta hoy no han conseguido ponerle ruedas a la catedral de León para llevársela al Campo Grande, como dicen por ahí arriba. Pero yo no descartaría que si se salen con la suya en esto de «Las Edades», se comiencen a plantear el trasvase del Lago de Sanabria. O algo por el estilo.
Cuando hace unos días saltó la noticia de que los Obispos de Canastilla y León habían decidido trasladar la sede de las Edades del Hombre desde Valladolid a Zamora, nadie imaginaba que los "pobres pucelanos que no tienen nada que rascar en esta autonomía", iban a salir en tromba, empezando por el portavoz socialista en la Diputación de Valladolid, para protestar por semejante "agravio comparativo". ¡Como los pobres no tienen una mala sede, ni institución autonómica, ni nada de nada, pues claro, se rebotan! ¿Pero no habíamos quedado en que los victimistas eran otros?
Lo que ni mucho menos imaginaba nadie es que incluso desde las instancias oficiales de la Junta iban a responder con algo tan de "juzgado de guardia" como las declaraciones del Consejero de Presidencia y Portavoz de la Junta del Este y León que "advirtió" que si se produce el traslado de la sede, la Junta podrá reclamar la devolución de los 1,8 millones de euros que aportó (de los 9 millones invertidos) para la adecuación de la sede de Valbuena de Duero.
Lo que no aclara José Antonio de Santiago-Juarez es lo que hará con ese dinero ¿será tal vez para compensar a los "pobres pucelanos" que no tienen una mala sede que llevarse a la boca"? ¡probines y desamparados ellos!
En la tierra del Húsar, a eso se le llama chantaje y, sinceramente, vergüenza debiera darles racanear con la sede de Las Edades del Hombre. Sin embargo ¿que se puede esperar de una Junta, más centralista que la España de Franco, de unos consejeros que creen que "esto es la finca del abuelo" y que practican la política de "tierra quemada" en todo el País Leonés en beneficio únicamente de la provincia de Valladolid? Algunos la calificarían de la ley del embudo... ¿o no?
En este sentido el Húsar se hace una pregunta, inocente como todas las suyas. ¿Necesitan algunos zamoranos (otros lo tienen muy claro hace tiempo) algo más para darse cuenta de que desde la Junta, a pesar de bombardearles, y bombardearnos, constantemente con la Semana Santa "castellana" de Zamora, la cocina "castellana" de Zamora, la Misa "castellana" de Zamora, etc., etc., etc., en un planeado intento de eliminar cualquier sentimiento leonés en dicha provincia, la realidad es que les tratan como a lo que son, LEONESES, castigándoles con la misma política colonialista que aplican a las otras dos provincias leonesas?
Y sin más, os dejamos con el artículo anunciado, con el preceptivo recordatorio de que las negrillas son del Húsar:
PACO ANTÓN
Ahora resulta que los zamoranos vamos a ser los únicos culpables de nuestro atrasoAhora va a resultar que los zamoranos somos los malos de la película, los únicos culpables de nuestro atraso, de haber perdido el tren del desarrollo y de ser los últimos de la Comunidad en la convergencia económica con Europa. Los rasgos más visibles de nuestra idiosincrasia eran, hasta hoy, el victimismo, la desgana, la apatía, la indolencia e incluso la pereza, acostumbrados a no dar palo al agua y a esperar a que todo nos venga dado desde arriba, antes del Gobierno de España y ahora de la Junta. Pero a partir del lío éste por el traslado de la sede de «Las Edades» a Zamora, además de todo lo anterior, por lo visto también somos unos demagogos, unos charlatanes exigentes y unos peligrosos provincianos que estamos incitando a una guerra civil dentro de la autonomía. O casi. Y los obispos que han decidido esa mudanza —aunque no sean de aquí— tampoco salen bien librados. Son unos pecadores y unos irreflexivos. Por eso, quienes dirigen el cotarro político y mediático, quienes son infalibles en el análisis de la realidad, quienes tienen el auténtico sentido de Estado y de Comunidad, quienes sólo persiguen el bien común y no esconden intereses espurios… todos éstos, les piden a los prelados que se arrepientan cuanto antes de tamaño pecado y se pongan a reflexionar, o sea, que den marcha atrás en su decisión de traerse a Zamora el invento.
Ya sé que a estas alturas de la polémica y ante los talibanes del centralismo no sirve ningún argumento. La Fundación de Las Edades no es una entidad pública, aunque reciba subvenciones de la Junta y apoyo financiero de un par de cajas de ahorros, y ha decidido el cambio de su sede permanente en función de las ventajas económicas y de funcionamiento que supone. Igual que algunas de las empresas punteras zamoranas que, espoleadas con incentivos oficiales autonómicos, decidieron abrir fábricas y oficinas en Valladolid o patrocinar a clubes deportivos pucelanos, sin que nadie haya abierto la boca para quejarse. O de la misma forma que emporios privados como Iberdrola y Telefónica «levantaron» sus chiringuitos en Zamora para concentrar empleo y actividad en Pucela, en base a motivaciones de rentabilidad económica. Y no recuerdo tampoco que desde las riberas del Pisuerga se les pidiera a estas empresas «reflexión», que los ministros autonómicos les amenazasen con cerrarles el grifo o que invocasen los males del desequilibrio interprovincial para disuadir a esos directivos de sus planes de deslocalización.
No. Aquí, por lo menos hasta ahora, no hay animadversión hacia Valladolid ni esa tirria visceral hacia todo lo vallisoletano que sí se detecta en la provincia del norte, por ejemplo. Pero se están empecinando en desparramar esa semilla precisamente los que nos acusan de demagogos sólo por aceptar el regalo de los obispos. Y hasta puede que el asunto tenga consecuencias políticas. De momento, el Prepal y Ciudadanos Zamoranos ya hablan de Las Edades Leonesas: que las cinco diócesis del Reino de León pongan sede en Zamora y a Burgos, como cabeza de Castilla-La Vieja, vaya el resto. No tienen, los autores de esta propuesta, ni fuerza ni representación para que cuaje su idea. Pero eso ya es más y mejor que la subsede de tercera regional que nos quieren endosar desde la Junta para conformarnos. Sin quererlo, al enseñar el plumero con ese descaro, están alimentando el leonesismo por estas tierras. Si se consuma este nuevo episodio de favoritismo por Valladolid, habrá que ponerse en lo peor. Hasta hoy no han conseguido ponerle ruedas a la catedral de León para llevársela al Campo Grande, como dicen por ahí arriba. Pero yo no descartaría que si se salen con la suya en esto de «Las Edades», se comiencen a plantear el trasvase del Lago de Sanabria. O algo por el estilo.
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