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miércoles, enero 27, 2010

Una celebración útil

Este es el título de la columna que el pasado 18 de Enero, y firmado por Paco Antón, publicó La Opinión de Zamora sobre la celebración del 1100 Aniversario del Reino de León y sobre las iniciativas que desde la Celebración Ciudadana del Reino de León estamos llevando a cabo ante la pasividad y el "clamoroso" silencio que las instancias oficiales mantienen en este caso.

Sin más comentarios os dejamos el artículo con la conocida advertencia de que las negrillas son del Húsar:

Por aquí no nos estamos enterando mucho, pero durante este año 2010 recién abierto se conmemora el 1.100 aniversario de la creación del Reino de León, que cuenta con las bendiciones oficiales de las instituciones locales leonesas y también, aunque sea un poco a remolque, de la Junta Autonómica. Existe una Fundación, «León Real», una comisión organizadora y un comisario encargado de esta celebración, el escritor leonés, Juan Pedro Aparicio. Con toda solemnidad, el 6 de enero se celebró el primero de los actos oficiales programados en la basílica de San lsidoro, que consistió en el tradicional responso en memoria de los reyes y reinas que descansan en el famoso Panteón de la Colegiata, al que este año se le dio un matiz especial para rendir homenaje a «toda la región leonesa» y exteriorizar el orgullo de los leoneses por su «glorioso pasado». A este evento casi exclusivamente religioso, seguirán un concierto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en el Auditorio leonés, el próximo viernes, y un ciclo de conferencias sobre «Los caminos de la democracia en Europa». Alguna cosilla de esta celebración estaba prevista realizar en Zamora, aunque ahora no recuerdo cuál ni tengo a mano la programación, oficial.

Paralelamente a esa iniciativa institucional, se ha constituido una plataforma cívica que, fundamentalmente desde una página web, se ha propuesto difundir, apoyar e impulsar el 1.100 aniversario. Entre otras iniciativas -como recordar la historia del Viejo reino-, este grupo de ciudadanos anónimos ha decidido lanzar una serie de propuestas de cierto interés, tanto para ponerlas en práctica ellos mismos como para estimular a los organizadores oficiales, a las instituciones y a las entidades privadas, con el fin de que tomen el testigo de alguna de estas ideas. Una de las más originales, por lo que tiene de carga reivindicativa y de invitación a la participación, es promover el itinerario cultural Camino del Reino de León, que consistiría en un recorrido a pie, durante los meses de verano, por las provincias del viejo reino, desde el puerto de Pajares al puerto de Béjar, para, promocionar así la Ruta de la Plata y exigir la recuperación de su ferrocarril. «Una oportunidad para dar mayor realce a la emblemática Vía a su paso por las provincias de León, Zamora y Salamanca -dicen los promotores- y de promocionar el patrimonio conjunto de esas tres provincias que hasta 1983 aparecían en los mapas formando la región de León y que hoy, pese a sus lazos históricos y culturales, no integran unidad administrativa o jurídica alguna».

Un itinerario cultural que pondría al alcance de los viajeros «las sierras de Béjar y las Batuecas, con su gran patrimonio natural; las dehesas charras; la monumental ciudad de Salamanca; las vegas y montes zamoranos, con la recoleta y románica capital del Duero; las riberas leonesas y las ciudades históricas de La Bañeza, Astorga y León; la montaña cantábrica...», apuntan los organizadores para suscitar el interés de entidades y asociaciones en su propuesta. Y no es descabellada la iniciativa, que además parece preñada de pragmatismo y de una doble y sana intencionalidad: por un lado, sacar la celebración del 1.100 aniversario del Reino de León a las calles y campos de la región, que los conciertos y las conferencias son para las élites que caben en los recintos y poco más; y, de otro, darle un sentido reivindicativo a la conmemoración -no en el aspecto de la secesión autonómica- con la justa exigencia de recuperar el ferrocarril entre las tres provincias del histórico reino, que es lo que acaba de suscribir en Benavente el propio presidente de la Comunidad. ¿Nos apuntamos?

lunes, diciembre 21, 2009

Si todo está tan cerrado y consolidado ¿a qué tienen miedo?

Y seguimos con el referéndum y los comentarios sobre el mismo.

Aunque el Húsar NO es partidario de ningún referéndum puesto que no entiende por qué, si nadie nos preguntó para meternos en la autono-suya, tienen que preguntarnos para salir, sin embargo, sigue con gran interés los debates de los últimos días sobre este tema.

Ve y oye el Húsar informaciones sesgadas y claras manipulaciones, equiparando esta iniciativa a las consultas sobre la independencia realizadas en Cataluña, cuando en realidad la consulta se refiere a la AUTONOMÍA no a la independencia, en un claro intento de confundir a la ciudadanía sobre el alcance y motivación de dicha consulta.

Es verdaderamente patético el afán de la Junta y de sus representantes por hacer desaparecer al Reino de León al tiempo que, en una manifiesta demostración de su megalomania, tratan de equiparar el concepto "Castilla" con el concepto "España", tratando de hacer creer al mundo en general pero, sobre todo, a los leoneses en particular que quien no está dispuesto a dejarse dominar y colonizar por la Junta de Pucela es, como mínimo, insolidario y anti-español. (Vamos lo clásico que decían nuestras abuelas "Llámaselo hijo, antes de que te lo llamen")

Es por ello muy de agradecer que, desde Zamora, se pongan los puntos sobre las íes en este tema y ha sido de nuevo Paco Antón quien cogió el toro por los cuernos y nos dejó un estupendo artículo que podéis leer en su emplazamiento original pulsando en el título de este post y que os copiamos a continuación en el que, como es habitual, las negrillas son del Húsar:

Miedo al referéndum

Yo no me atrevería a dar un pronóstico sobre el arraigo del leonesismo

Cuidadín, cuidadín con las consecuencias que tendría un referéndum sobre la autonomía leonesa. Lo avisaba, con otras palabras, el sociólogo zamorano Alfredo Hernández en la televisión autonómica, tras precisar que él es fiel partidario de Castilla y León, como lo prueba su trayectoria. Pero eso no le impidió constatar la realidad: que los sentimientos provinciales prevalecen, con mucha diferencia, sobre los de pertenencia a esta comunidad autónoma. Algo que, por otra parte, señalan una tras otra todas las encuestas que se realizan por estos pagos. Y que los responsables de la Junta conocen de sobra. El aviso de Hernández iba acompañado de una previsión sobre los hipotéticos resultados de esa consulta: si se organiza bien y con rigor, en torno al 50% de los votos sería favorable a la propuesta. Vamos, que lo de Cataluña de estos últimos días —que tiene muy poco que ver con lo nuestro— sería algo así como una broma. Y si alguien que se identifica con Castilla y León y defiende el actual estatus, se «teme» que la mitad de la población está por la segregación, por la constitución de una autonomía leonesa, cabe suponer que las expectativas de los leonesistas superan ampliamente ese porcentaje. Unos y otros sabrán en qué basan sus predicciones.

Lo que está claro es que la mera posibilidad de que se realice ese referéndum no vinculante le ha metido el miedo en el cuerpo al Ejecutivo autonómico. Tardó en reaccionar, pero el portavoz y consejero de Presidencia ha salido al paso con toda la artillería: apela a la Justicia y advierte de que esa consulta es ilegal y sólo puede hacerla el Estado. Por supuesto. Igual de ilegal que todos los referéndums que se vienen celebrando en los municipios catalanes, aunque lo de León y lo de Cataluña se parezcan como un huevo a una castaña. Allí se habla y se pregunta sobre la independencia de esa comunidad respecto a España, y por aquí lo que se plantea es el reconocimiento de una región leonesa autónoma y al margen de Castilla, pero siempre dentro del marco constitucional y de la nación española. Y se pide que se pronuncie el pueblo soberano, aunque sea para enmendarles la plana a los «demócratas orgánicos» que hace un cuarto de siglo decidieron por todos la configuración del actual mapa autonómico. Es sólo por aclararlo a mentes todavía más obtusas que la mía —que ya es decir—, sin presuponer que yo esté a favor o en contra de la consulta.

Yo no me atrevería a dar un pronóstico sobre el arraigo del leonesismo, pero ese «canguelo» que les ha entrado a los hombres fuertes de la Junta puede que haga fiables los cálculos del sociólogo Hernández. Fiables en cuanto al provincialismo persistente y, sobre todo, indicativos del rechazo que genera el concepto «Valladolid», que ya ha prendido con más fuerza de la deseada en todo el territorio autonómico, no sólo en León y en Burgos, que son los otros gallitos que se sintieron y se sienten ninguneados en este invento. Que lo miren desde esta óptica. Y que se apliquen el cuento que en forma de consejo paternal les han soltado a los insurrectos leonesistas: «En lugar de jugar a romper el mapa autonómico, lo que tendrían que hacer es preocuparse por mejorar la calidad de vida de los ciudadanos». Exacto. También de los ciudadanos de Zamora, de Salamanca, de León… Mientras existan esas diferencias de casi treinta puntos en la convergencia económica entre unas provincias y otras, mientras las desigualdades sean tan abismales, la consolidación de la Comunidad sólo será una quimera. Si a estas alturas de la película todavía andamos así, es que las cosas no se han hecho bien. Y habría que comenzar por reconocerlo.

viernes, diciembre 18, 2009

Ay, Paco, "Paquete", si no sabes torear ¿a qué te metes?

Tras la propuesta "imaginativa" de UPL sobre la convocatoria de un referendum, sobre la que lo desconocemos casi todo (dónde se celebraria, quien lo convocaría, cual sería la "preguntina", a qué ámbito territorial se referiría, etc., etc.,) y la "largada" del "bocas" del Alcalde (señor, señor, ¡que cruz!, no sabe el Húsar si es peor cuando calla o cuando habla), encontramos, en La Opinión de Zamora, un artículo de Paco Antón (que podéis leer en su emplazamiento original, donde también podréis dejar vuestros comentarios, si así os place, pulsando el título de este artículo) en el que hace un repasín de la situación y en el que también son de gran interés los comentarios dejados por los lectores.

Y sin más os dejamos el artículo prometido con la conocida salvedad de que las negrillas son del Húsar, además de dejar bien claro que el leonesismo civil (o cultural) siempre tuvo muy claro que es de justicia que la autonomía leonesa sea TRIprovincial:

León no nos quiere

Me extraña un montón el silencio del Prepal

El alcalde de León no nos quiere. El vicealcalde, sí. El alcalde es el socialista Paco Fernández, también secretario general del PSOE en esa provincia. El vicealcalde es Javier Chamorro, también presidente de la Unión del Pueblo Leonés (UPL). Ambos gobiernan en coalición el Ayuntamiento de León. Chamorro se destapó el otro día con el anuncio de que su partido estudia la convocatoria de un referéndum para que el personal se pronuncie sobre la posibilidad de que el País Leonés sea una comunidad autónoma, al margen de Castilla. Asegura que se lo piden las bases, sin esconder que la propuesta aflora por mimetismo de las consultas independentistas que estos días vienen celebrándose en bastantes municipios catalanes. La ocasión la pintan calva. Así que los periodistas, que siempre andan hurgando en las pupas y buscando carnaza, le han pedido al primer regidor que valore la iniciativa de su segundo en el «staff» municipal: «Yo votaría a favor, pero de una autonomía uniprovincial y no en conjunto con Zamora y Salamanca, como propugna la UPL», ha dicho sin despeinarse en la COPE.

Ante semejante notición, que al menos se brinda como una percha ideal para avivar la polémica leonesista, me extraña un montón el silencio del Prepal y que el jefe Iglesias Carreño no haya salido a la palestra aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, con perdón. A lo mejor es que no lo ha visto muy claro. No olvidemos que hasta hace muy poco el leonesismo de la provincia del norte, incluida la decadente UPL, tampoco quería saber nada de Zamora y de Salamanca. Y en realidad la marca «País Leonés» ha sido durante decenios exclusiva del regionalista y profesor zamorano, que la ha defendido contra viento y marea, sin vaivenes estratégicos y con una convicción a prueba de bombas, aunque con escaso éxito a tenor de los resultados electorales. No acabo de entender por qué calla ahora ante semejante oportunidad para meter baza en la discusión, para posicionarse ante la eventualidad de ese hipotético referéndum y para enviarles algún viaje a los socialistas leoneses -o al menos a su alcalde-, que en esto de la configuración autonómica tan pronto dicen so como gritan arre.

Calla Francisco Iglesias Carreño, pero en cambio me envía un ensayo publicado en la revista de ciencias sociales «Aposta», titulado «El caciquismo en la España reciente. El caso de Castilla y León», firmado por un investigador de la Universidad canaria de La Laguna. Ya que no sé interpretar su silencio, pruebo a leer entre líneas el estudio. Son 31 folios, con capítulos dedicados a la cuestión de Segovia, la cuestión de Burgos, la cuestión de León (plagado de referencias al Prepal), al regionalismo y al provincialismo, al caso Zamora y a la naturaleza caciquil de los partidos nacionales (diez páginas para los Asajos, Antolín, Aguirre y compañía). Muchos datos, alguna literatura y conclusión: «Permanencia del caciquismo en la España presente? que ha conseguido sobrevivir y extender sus tentáculos por las instituciones. El caso concreto de Castilla y León pone de manifiesto algunas de sus particularidades: las pugnas territoriales, la complejidad política, la corrupción y la lucha por el poder local. Se trata de viejas oligarquías con modos de actuación casi feudales que, asombrosamente, siguen formando parte del sistema político español actual». ¿Querrá decir esto que el alcalde de León no nos deja meter la cuchara para quedarse él como virrey del corralito y darse él solito el atracón? (No pretendo ser críptico; es que no me entero de nada).

lunes, julio 20, 2009

La letra pequeña

Este es el título de la columna publicada el pasado sábado, 18 de Julio, en La Opinión de Zamora, firmada por Paco Antón que lleva camino de convertirse en el "columnista de cabecera" del Húsar, por lo que, como primer paso, hemos abierto una etiqueta con su nombre para poder acceder con mayor facilidad a sus atinados artículos.

La verdad es que la "retranca leonesa" de Paco, además de no tener desperdicio, conecta perfectamente con el "humor satírico" del Húsar que cree que la frase resaltada como subtítulo del artículo (y que el Húsar puso en negrillas) resume, sin más rodeos, la situación.

La Junta tiene entre "sus" provincias a tres enfermas de UCI y a la más grave, Zamora, le ofrece como "gran solución" lo que Paco llama "chiringuito con postales y catálogos", ¡vamos! como si a un africano, a punto de perecer de hambre, en cualquier país azotado por la sequía, le ofrecemos un paquete de pipas ¡saladas! para más INRI.

No queremos "calentarnos" más la boca, es más oportuno dar la palabra a un zamorano de pro como es Paco Antón, no sin avisar que, como es habitual, las negrillas (que en esta ocasión jalonan casi todo el artículo) son del Húsar.

PACO ANTÓN

Nada teníamos y a partir de ahora podemos tener un chiringuito con postales y catálogos del rico arte sacro de León

La alcaldesa de Zamora
comprende la polémica y la inquietud que reina por aquí, entre la mayoría de los colectivos, por la decisión de mantener la sede de Las Edades del Hombre en Valladolid. Pero rechaza el «pesimismo existencial» de los zamoranos, que no sé muy bien qué es eso, aunque, de cuando mi época de estudiante, me suena un poco a Pío Baroja y a un tal Schopenhauer (o como se escriba). No sé cómo andarán de ánimo el resto de mis paisanos (menos de doscientos mil), pero les aseguro que a mí ya se me ha pasado el cabreo inicial. No me queda en el cuerpo ni rastro de decepción, desilusión, tristeza, desmoralización, consternación o cosa que se le parezca. Y hasta me empiezan a parecer excesivas las campañas emprendidas por Adeiza, el Foro, Ciudadanos del Reino de León y compañía para protestar por este nuevo revolcón que nos han propinado. Hay que ser positivistas y prácticos: nada teníamos y a partir de ahora podemos tener un chiringuito con postales y catálogos del rico arte sacro de León y de Castilla. Como mínimo.

Que no se inquiete demasiado por nosotros doña Rosa Valdeón, que somos duros y ya estamos superando el revés con entereza. Deberíamos ser los zamoranos, incluidos los que se tienen por rivales políticos suyos, quienes nos mostrásemos compresivos y nos preocupásemos por el estado anímico de la alcaldesa, que no la noto yo muy sobrada ni con la alegría existencial de hace una semana. Hay que reconocer que está pasando por un trance peliagudo, que la papeleta es dura, aunque la comparta con Martínez Maíllo, Alberto Castro y Juan Vicente Herrera. Que yo recuerde, y les sigo desde que Santos Borbujo mandaba en Víctor Gallego y Fraga nos visitaba casi todos los meses, el PP zamorano no atravesaba por un «marrón» político de este calibre desde el «caso Zamora» y la rebelión aquélla de los agrarios y el innombrable que llegó a ser alcalde. Aunque ahora la procesión vaya por dentro y el disgusto no trascienda de los despachos del partido. Y menos mal —para ellos— que este fiasco les ha pillado lejos de consultas electorales y con la despensa repleta de votos, que en esto aquí van más que sobrados. Pero está claro que uno se pasa la vida aprendiendo y aun así nunca está exento de meter la pata.

Da igual. Fuera pesimismo, victimismo y esas zarandajas, que siempre que ha llovido escampa. Y si no podemos con ellos, vamos a unirnos a ellos. Con Valladolid, digo. Porque Herrera y Zapatero han acordado por teléfono dotar el Plan Plurianual de Convergencia Interior con 900 millones euros para invertir en los próximos tres años. Son dineros que, en teoría, se destinarán a las provincias más desfavorecidas de la Comunidad, «ranking» que encabeza Zamora, por lo que, también en buena lógica, la nuestra debería ser la mayor receptora de esos fondos. Dicen las crónicas que la letra grande de ese acuerdo está apalabrada entre ambos presidentes. Y que el lunes se comenzará a redactar la letra pequeña, negociación donde nos representará un viejo conocido, el consejero y portavoz pucelano De Santiago-Juárez, el mismo que llevó la voz cantante y dio la cara en la presión a los obispos. Seamos confiados. No se atreverá a hacernos la puñeta dos veces tan seguidas, estando tan reciente la cusca ésta de «Las Edades». Y si para ganarnos su voluntad y aprecio, los zamoranos tenemos que celebrar el Día de la Provincia en la Plaza Mayor de Valladolid, pues allí estaremos todos como una piña, para mayor gloria del consejero. Y yo el primero.

viernes, julio 17, 2009

Cuidado con las batallitas

Publicábamos el pasado día 12, con unos comentarios de nuestra cosecha, el artículo de Paco Antón en La Opinión de Zamora titulado "Las Edades Leonesas" y no queremos dejar de colgar otro que, con el título que encabeza este artículo, es una suerte de continuación de aquél.

Sin embargo tenemos que hacer una súplica a Paco Antón, ¡por favor! no siga hablando de "ponerle ruedas a la Catedral de León" o "trasvasar el Lago de Sanabria", ¡no hay que dar ideas, que "las carga" el diablo! (o, lo que es peor, los "juntapucelanos").

Y sin más os dejamos el artículo de Paco Antón en el que, como de costumbre, las negrillas son del Húsar:


Cuidado con las batallitas

La polémica por el presunto traslado de la sede de «Las Edades» a Zamora no es ningún culebrón de verano
ni el recurso fácil para los opinantes negados por las musas, como un servidor. Es que el riesgo de que nos quedemos sin el invento, después de habernos puesto el caramelo en la boca, es real y muy grande. Ojo con infravalorar al adversario, que tiene muchos nombres propios, pero en este caso el más temible de todos es el de una ciudad y provincia, Valladolid, en cuanto centro de poder ensoberbecido en exceso desde que maneja todos los resortes de la autonomía, desde los económicos a los culturales, amén de los puramente políticos. Ya ven cómo, pasito a pasito, se ha erigido de facto como capital de la Comunidad sin necesidad de plasmarlo en un boletín oficial. Y su afán acaparador no tiene límites. Bromeaba yo el otro día con aquello de ponerle ruedas a la Catedral de León para llevársela al paseo Zorrilla o a Campo Grande y no descartaba que alguien ya estuviese planeando un trasvase del Lago de Sanabria a Pucela… Pues la realidad casi supera a la ficción y a chanzas tan grotescas y descabelladas como las mías: le ha faltado tiempo a un concejal pucelano (a la sazón directivo de Caja España), para insinuar que igual que Zamora fue designada como sede del Museo Etnográfico podría revocarse esta ubicación… si prospera y se toma como precedente la mudanza de «Las Edades». No lo dijo tan claro ni tan a lo bestia, pero hemos entendido de sobra el recado.

Así que insistamos, no bajemos la guardia, porque yo no estoy tan seguro de que la pieza de «Las Edades» cuece ya en nuestra cazuela como parece que lo están la alcaldesa Rosa Valdeón y el portavoz Francisco Javier González, aunque me consta la combatividad y perseverancia de ambos. Como nos han advertido los enemigos del traslado, la procesión no termina hasta que pasa el último cura. Y éstos, la Iglesia en su conjunto, también ha sido «prevenida» que ha de andarse con cuidado, mentándole ese punto sensible que tenemos todos, el bolsillo, no vaya a ser que tenga que devolver los dineros públicos empleados en la rehabilitación del monasterio de Valbuena. Porque es verdad que Herrera manda y está por encima de sus consejeros, pero el presidente no ha sido nada claro al pronunciarse sobre el traslado decidido por los obispos, más bien ha echado balones fuera, se ha lavado las manos… y ha dejado que sus ministros hagan el trabajo sucio. Yo entiendo y veo lógico que todos los vallisoletanos salgan en defensa de lo que hasta ahora ha sido suyo, pero sigo sin admitir que consejeros tan cualificados como el portavoz de la Junta —nacido en Valladolid— y quien tiene competencias tan directas como la responsable de Cultura y Turismo, tomen partido tan descaradamente sin avisar si lo hacen a título personal o en función de sus cargos.

A ver si somos capaces nosotros, aquí, en Zamora, de arropar en esta aventura a la alcaldesa, en tanto cabeza visible del Ayuntamiento, todos como una auténtica piña, sin estrategias mezquinas o partidistas.
Ya habrá tiempo de fiscalizar y de establecer las condiciones para ese traslado, que todos queremos que sean lo menos onerosas posible para las arcas de la ciudad. Para oponer resistencia a los embates de competidores de esta envergadura necesitamos que la unión sea absoluta y sin fisuras, incondicional de momento, hasta que el objetivo esté amarrado. Las batallitas unilaterales, cada cual por su lado, tampoco creo que sean aconsejables. Si ahora salieran a la calle cuatro gatos en manifestación, al margen del evidente ridículo, perderíamos toda opción. Y los partidos saben muy bien lo que cuesta mover a los zamoranos del sillón. Vamos a ser serios.

jueves, marzo 19, 2009

Dos regiones

Con este título, acabamos de recibir, enviado por uno de sus autores, el siguiente artículo que fue publicado en la sección de "Cartas de los lectores" de La Opinión de Zamora, del pasado día 1 de Marzo.

Aunque el título coincida, no confundir esta "Carta al Director" con el artículo que, con el mismo nombre, publicó Paco Antón, también en La Opinión de Zamora, el 18 de Septiembre de 2007 y que os invitamos a releer en el siguiente enlace:


http://husartiburcio.blogspot.com/2007/09/dos-regiones.html

Seguidamente os copiamos el texto anunciado en el que, como es habitual, las negrillas son del Húsar y a cuyo primer párrafo debemos hacer una apostilla: No es cierto que esta comunidad inventada ocupe uno de los últimos puestos en cuanto a desarrollo y renta per cápita. Mejor dicho, esa posición se debe al efecto estadístico, ya que quienes ocupan los últimos puestos son las provincias leonesas ya mientras que su renta per cápita es inferior al 80% de la renta media europea, la renta per cápita de las provincias castellanas (encabezadas por Burgos y Valladolid) supera el 100% de la citada renta.

Dos regiones

A la Junta de Castilla y León le preocupa el estatus de esta artificial comunidad autónoma en el contexto nacional, ya que ocupa uno de los últimos puestos en cuanto a desarrollo y renta per cápita e igualmente le preocupa que las nueve provincias estén tan desarticuladas y no haya un sentimiento homogéneo de comunidad. Y tienen razón en preocuparse ya que llevan gobernando los mismos durante veintidós años y, con todo su aparato propagandístico, no han sido ni van a ser capaces de ocultar la realidad en la que vivimos.

Todo esto radica en un error que se cometió hace veinticinco años y no se ha querido enmendar: la negación de la existencia en esta comunidad autónoma de dos realidades regionales. Mientras otras regiones españolas se organizaban en autonomías basándose en el sentimiento de pertenencia a dichas regiones, aquí se generaba un engendro artificial que prescindía de los sentimientos tanto de leoneses como de castellanos, siendo el resultado nefasto para todos excepto para la ciudad de Valladolid a cuyo crecimiento y desarrollo de su capitalidad han contribuido las personas, recursos y capitales de la Región Leonesa sin obtener contrapartida alguna.

La gestión de los diferentes gobiernos que ha tenido esta comunidad autónoma se ha basado en el centralismo, a pesar de ser la unidad política autónoma más grande de Europa, donde centralizar supone restar, disminuir el potencial de cada territorio. Y así nos encontramos con que después de tantos años no se ha querido dar solución a nuestro principal problema, que no es otro que el de la emigración de la juventud y el envejecimiento de la población. Se quejan nuestros dirigentes autonómicos de que con dos millones y medio de habitantes estamos en inferioridad de condiciones frente a otras comunidades más pujantes demográficamente, cuando además un alto porcentaje de esos dos millones y medio es población mayor de 65 años. Sin embargo, ¿han hecho algo esos mediocres políticos radicados en Pucela para remediar esta situación y tratar de atraer población joven a nuestros territorios?

Nos dice Herrera que hace falta disponer de un "músculo financiero" potente en la comunidad autónoma para competir en los mercados financieros. Esto sencillamente es tomar a los ciudadanos por imbéciles. El proceso de fusión de las cajas de ahorro no es otra cosa que seguir centralizando todo lo centralizable, típica maniobra de la oligarquía pucelana. Ese músculo financiero sólo servirá para aplastar más la economía de nuestros pueblos y comarcas, y si no al tiempo. Nosotros les preguntamos a los próceres de la Junta: ¿por qué no dos músculos financieros, uno leonés y otro castellano?

Somos dos regiones, la leonesa y la castellana, y las políticas que hacen falta llevar a cabo en ambos territorios son diferentes, por lo que romper de una vez con el centralismo de Valladolid sería la mejor manera de hacer comunidad que es lo que les gusta decir a los políticos de la Junta. ¿No sería mejor tener dos sentimientos de comunidad que ninguno?

El mapa autonómico no está cerrado ni lo estará mientras siga vigente nuestra constitución que, en su artículo 2, reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones españolas, y en su artículo 143 se reconoce el derecho de las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes a constituirse en comunidad autónoma. Está claro que las provincias de Salamanca, Zamora y León tienen características históricas, culturales y económicas comunes, y con su millón de habitantes formarían una comunidad autónoma perfectamente viable. Hay estados en Europa con menos población. Además, si son viables comunidades autónomas como La Rioja, Navarra, Asturias, Murcia o Extremadura, también la Región Leonesa lo sería. Así que no engañen más a la gente y déjennos a los leoneses y a los castellanos por separado que nos desarrollemos y tengamos las mismas oportunidades que el resto de españoles. Mientras esto siga como hasta ahora seguiremos en el furgón de cola del desarrollo y de la economía.

La estructura de esta comunidad autónoma es tan frágil que en cuanto el Partido Popular pierda la mayoría absoluta en unas elecciones autonómicas todo lo que ahora se dice que "está cerrado" se abrirá como un melón maduro. ¿Es que los intereses de la oligarquía pucelana van a ser más fuertes que el deseo de un millón de leoneses y millón y medio de castellanos de formar sendas comunidades autónomas perfectamente viables y mucho más acordes con la historia de ambos pueblos? No lo creemos.

La Región Leonesa como comunidad autónoma hace tiempo que tendría un eje vertebrador en la autovía y el ferrocarril de La Plata, dispondríamos hace tiempo de una conexión con el norte de Portugal, la autopista Astorga-León sería una autovía gratuita. Tendríamos la exclusiva de Centro Logístico del Noroeste, la provincia de Zamora no sería la última de España en desarrollo y en renta per cápita puesto que por su frontera con Portugal habría gozado del desarrollo de sinergias comerciales y económicas que la situarían a la altura de provincias como Cáceres o Huesca, además del beneficio que supondría para la ciudad de Zamora disponer de parte de las instituciones autonómicas Leonesas. La provincia de Salamanca, además de disfrutar de las mismas sinergias por limitar con Portugal y con Extremadura, sería un foco cultural de primera magnitud. Las dos universidades de Salamanca y León tendrían un tratamiento de financiación de la investigación acorde con la importancia de ambas. Hace tiempo que la sanidad estaría descentralizada disponiendo de, al menos cuatro hospitales comarcales, además de los hospitales provinciales y de dos facultades de medicina. La industria agroalimentaria gozaría en nuestra comunidad autónoma leonesa de prioridad inversora. La administración autonómica leonesa, contraria al centralismo, hace tiempo que habría comarcalizado los servicios mediante la creación de diversos consejos comarcales radicados en las cabeceras de comarca, realizando una función imprescindible para asentar población y frenar el envejecimiento de la misma potenciando el empleo rural. Las pequeñas ciudades como Benavente, Toro, Astorga, La Bañeza, Cistierna, Ciudad Rodrigo, Béjar, etc. se habrían redimensionado al disponer de las sedes de esos consejos comarcales, fortaleciéndose la red de poblamiento. Las Juntas Vecinales de nuestros pueblos habrían sido potenciadas, dotadas de financiación y modernizadas para que esa democracia rural ancestral, típicamente leonesa, se sitúe en el siglo XXI sin perder su función básica. Quizá esta comunidad autónoma leonesa estaría formada por cuatro provincias, siendo El Bierzo la cuarta por sus características históricas y su pujanza económica, pudiendo llegar a convertirse en el motor económico de la Región Leonesa. Y probablemente, a día de hoy, no seríamos un millón, sino millón y medio o dos millones los habitantes de la Región Leonesa.

La verdad sólo tiene un camino. Si nosotros y los que piensan como nosotros decimos la verdad eso quiere decir que los que nos contradicen mienten. Nosotros apostamos por la verdad y la realidad de la Región Leonesa, ¿Alguien da más?

José Manuel Aparicio Alvarez y José Carlos Palacios Martín (Benavente)

domingo, diciembre 21, 2008

Provincialismo

Este es el título de la columna de La Opinión en la que el zamorano Paco Antón pone, como se costumbre, el dedo en la llaga.

El Húsar encuentra particularmente reveladora la palabra "maquinado", referida al plan de fusión de las Cajas de esta anti-comunidad que padecemos.

Si consultamos el RAE "maquinar" es "Urdir, tramar algo oculta y artificiosamente" y, por extensión, "maquinación" es "Proyecto o asechanza artificiosa y oculta, dirigida regularmente a mal fin".

Y ese es el problema de la proyectada fusión, que vá dirigida a mal fín o lo que es lo mismo "A hacer Pucela, es lo suyo" porque lo de "hacer comunidad" no se lo creen ni ellos.

Sin más, os dejamos la columna de Paco Antón en la que nos hemos permitido, como siempre, algunas negrillas
.

El plan maquinado por Villanueva y bendecido por Oscar López choca contra el escepticismo de las cajas de ahorro

El proyecto de creación del Grupo Cajas de Castilla y León, instigado por la Consejería de Economía y Empleo y con el apoyo entusiasta del PSOE autonómico, no avanza ni a tiros. Qué digo: cada día parece más estancado. Se entiende que los promotores de la integración no hayan consultado previamente con el pueblo, que de estas cosas tan trascendentes no tiene ni idea. Pero es que resulta que tampoco han contado con los actores de la película: quieren hacer una boda de conveniencia con casi todos los contrayentes en contra. De momento, el plan maquinado por el consejero Villanueva y bendecido por el socialista Oscar López ("porque así lo recomienda el Banco de España"), choca con el escepticismo y las reticencias de cinco de las seis entidades llamadas a la ceremonia; y tres de ellas se niegan a someter el plan integrador a la consideración de sus respectivos consejos de administración. Hasta la Federación de Cajas, que agrupa y representa a las seis firmas financieras, se resiste a pasar por el aro de un plan ideado por los partidos políticos -los dos más grandes- y anuncia que va a elaborar un proyecto de integración alternativo promovido en su propio seno.

Fuera de esas moquetas, varias federaciones de empresarios, sindicatos, comités de empresa, partidos menores y hasta ciudadanos rasos también han puesto el grito en el cielo contra estos planes de integración. Hay franca oposición en Segovia y Avila, pero sobre todo en Burgos y en León, porque es donde parece que más pueden perder. En la capital burgalesa -patria chica del presidente Juan Vicente Herrera- salieron a la calle en manifestación más de cinco mil personas, según estimación de la Policía Nacional, para protestar contra una iniciativa que "lesiona nuestra economía, nuestro empleo, nuestra identidad y nuestro bienestar", decía la convocatoria. Opinan además que la provincia perderá inversiones, que las empresas se instalarán en Pucela, que los dineros asignados a la obra social serán cada vez menos y que desaparecerán muchos empleos. En León, la concentración de protesta fue menor, pero más ruidosa; unos cientos de personas salieron a la calle con cazuelas y cucharones para mostrar su oposición a lo que consideran una fusión encubierta, con la que la Junta quiere controlar la economía de una "comunidad que lleva treinta años viviendo un centralismo atroz de Valladolid, donde ahora se quieren llevar la sede del nuevo Grupo", según avisa el vicealcalde leonés. En la cacerolada frente al palacio de Botines, sede de Caja España, al menos se vio alguna cara zamorana del Prepal, junto a representantes de UPL y de UPS, que no están por la labor de que el viejo Reino Leonés se quede sin cajas de ahorro.

Quizá este protagonismo protestón del leonesismo (y que en Burgos la voz crítica la lleve el Partido Ciudadanos por Castilla La Vieja), ha inspirado a la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, para calificar de "provincialismo" las manifestaciones contra el proceso de integración de las cajas, un "sentimiento latente que nos impide tener una amplitud de miras clave para el futuro". Ojo, que la consejera no les llama aldeanos, pueblerinos o atrasados, que eso sería provincianismo. Su viaje va contra los localismos, regionalismos y nacionalismos? distintos a lo castellano-leonés oficial, para lo que todavía no hemos encontrado in "ismo" que no sea centralismo. Y es que no siempre "hacer Comunidad" debería traducirse con "hacer Valladolid", que es lo que se teme con la integración de las cajas. Pero como a nosotros lo más zamorano que nos queda es la Caja Rural y ésta no participa en el invento, pues no hay por qué darse por aludidos por la señora consejera. Ni provincianos, ni nacionalistas, ni nada de nada?
http://www.laopiniondezamora.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008121800_12_322047__Opinion-Provincialismo#EnlaceComentarios

domingo, septiembre 23, 2007

Dos regiones

Este es el título de la columna de Paco Antón, el pasado 18 de Septiembre, en La Opinión de Zamora, a la que el Húsar solo quiere hacer una pequeña apostilla: la Comunidad Autónoma de Castilla y León no está formada por dos regiones distintas sino por una región completa, el País Leonés (Zamora, Salamanca y León) y los restos de otra (lo que quedó de Castilla la Vieja tras la separación de Santander y La Rioja). Por cierto, si querían una gran autonomía en el centro de España ¿por qué no juntaron a las dos Castillas formando la Comunidad Autónoma de Castilla (sin apellidos) y nos dejaron tranquilos a los leoneses? ¡Qué cruz, Señor!

De cualquier modo, felicidades al autor puesto que más verdades no pueden caber en un artículo de estas características.

Dos regiones

Al pan, pan, y al vino, vino. Llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos, indirectas, ni evasivas, dicen que es una virtud de la recia idiosincrasia castellana. Pero por Valladolid y los alrededores del Gobierno autonómico andan escandalizados porque los socialistas pretenden que en el nuevo Estatuto se reconozca que Castilla y León son dos regiones distintas. Como si unos -con su propuesta- y otros -con su alboroto- acabaran de descubrir la pólvora. ¿No se acuerdan de aquel reiterativo discurso político que justificaba toda iniciativa gubernamental en la necesidad de "elevar a nivel oficial lo que a nivel de calle es normal"? Pues eso. Hagan ustedes la prueba en Santa Clara y pregunten a los viandantes o a cualquier escolar qué regiones componen esta comunidad autónoma; o si Extremadura es una de las regiones que forman Castilla y León; o por qué esta autonomía lleva una "y" copulativa en su denominación oficial...

Hombre, el repentino giro leonesista del PSOE de Angel Villalba tiene todo que ver con el pacto firmado con la UPL para garantizar el Gobierno socialista en el Ayuntamiento de León, eso está claro. Pero de reprocharle algo, yo aprovecharía el caso para echarles la bronca por haber tardado tanto, por venderse antaño a intereses espurios y pasar por el aro que manejaban al unísono Martín Villa y Peces Barba (¡vaya barbos los dos!), en compañía de otros, y que supuso que hace un cuarto de siglo se crease con calzador esta macro autonomía que no despierta precisamente unanimidades y en la que a unos les va mucho mejor que a otros. También es verdad que, fuera de la provincia del norte, a la mayoría de los ciudadanos que hoy viven en espacios que alguna vez fueron Reino de León, el asunto se la trae más bien floja (y no digo ya en Asturias, Galicia o Extremadura, todos ellos territorios históricos de la corona leonesa). O eso -indiferencia, cuando menos- es lo que demuestran cada vez que tienen ocasión de dar su apoyo electoral a alguna de las opciones leonesistas. Así son las cosas en democracia: tantos votos tienes, tanto vales.

Que ésa sea una evidencia indudable -aunque abierta al debate- no debería impedir admitir lo obvio y no justifica montar una escandalera política porque en la "constitución" autonómica, en su preámbulo, se reconozca la bi-regionalidad de este tinglado, que Castilla y León es eso: una comunidad autónoma compuesta por León y por Castilla. ¿Acaso es mentira? Pero quita de ahí. Dice el portavoz del gobierno autonómico que con estas cosas no se juega, que es un asunto cerrado en las Cortes. Y otros nos amenazan con peligrosos nubarrones políticos: diferenciar dos territorios en la comunidad sería el primer paso para exigir una autonomía leonesa independiente de Pucela, digo de Castilla; podría implicar que la Administración autonómica tuviera que elaborar dos presupuestos diferenciados; o también verse obligada a repartir las sedes autonómicas a partes iguales entre León y Castilla. Todavía no han dicho nada sobre el riesgo de que una cosa así -hablar de dos regiones- produzca impotencia, sea malo para la salud, provoque envejecimiento de la piel y sea pernicioso para quienes nos rodean.

Oportunismo socialista y conveniencia partidista, fehacientes. Cinismo pacato (han hecho lo mismo cuando les ha interesado) y negación burda de lo obvio por parte de los populares, más que evidentes. Como si no hubiera asuntos más gruesos en ambas regiones por los que escandalizarse...