miércoles, mayo 12, 2010

¡Con nuestro queso no!

Es muy triste ver cómo, sin otros argumentos que el ordeno y mando, consigue la dichosa junta que nos somete, todo aquello que se le antoja. Sin más, con mayoría absoluta se consigue todo.

En cierta ocasión, durante un año, fui presidente de mi comunidad de propietarios. Resulta que la mayoría de los vecinos pretendían lograr un acuerdo que atentaba contra el sentido común, los estatutos de la comunidad y, además, contra la legalidad vigente.

Tras unos momentos de incertidumbre consulté y pedí consejo al "técnico administrador" que por entonces nos llevaba las cuentas y administraba los dineros. Cuál no sería mi sorpresa cuando la contestación del susodicho "técnico" fue: "Roberto, si lo decide la mayoría, hay que acatarlo".

Yo, no daba crédito. Ni aún leyendo textualmente los artículos que se contravenían de la dichosa Ley de Propiedad Horizontal ...

Llegué a la conclusión, le confesé al administrador, de que, si a la mayoría se le antojaba ejecutar al presidente, dicha ejecución se llevaría a cabo,... El administrador, ¡sin pestañear! dijo: "No lo dudes, Roberto"

Ni que decir tiene, que me negué en redondo y, sin más, les amenacé con ir directamente a los Tribunales de Justicia, texto en mano y, desde el Administrador hasta el último vecino, denunciarles por los ilegales acuerdos a los que pretendían llegar.

Afortunadamente, el primero en recapacitar fue el propio Administrador para, a continuación, el resto de los vecinos, uno por uno entrar en razón y retomar la cabeza sobre los hombros.

Yo, disimuladamente, tragué saliva.

Hoy hemos cambiado de administrador, y no por que yo lo propusiera. Fueron los propios vecinos, que en su día me querían "ejecutar", los que acordaron tan feliz acontecimiento.

Hoy estamos abordando trabajos de mantenimiento y mejoras que antes eran imposibles de llevar a cabo. Nadie nos impone por mayorías, sino por razones, las cosas que queremos hacer con nuestra propia comunidad, con nuestro edificio.

Sin duda que ya habéis leido entre líneas y entrevéis a dónde quiero llegar.

Todo esto viene al caso de la prepotencia de los políticos cuando están en el poder y, sobre todo, respaldados por una mayoría absoluta. No se avienen a razones.

Solamente se arrugan, y no siempre, cuando la Justicia les acosa y les advierte del error. Pero, claro, si esa justicia únicamente es capaz de aconsejar en vez de condenar con firmeza ....

¿Qué es el Procurador del Común? ¿De qué sirven sus resoluciones? ¿Para qué?

Pues yo no lo sé. La verdad es que cuanto más lo pienso menos lo entiendo.

¿Será posible que se empeñen en que León y lo leonés no existe? Si era poco lo de Castilla y León capital ... , ¿cuánto queda para que digamos los ciudadanos de Castilla y León se llaman ... ¿castellanos?

Y mientras tanto, en el particular hemiciclo, nadie se echa las manos a la cabeza: ¡Es una vergüenza!

Pero, mira, que les voten los castellanos de Castilla, vale; pero, que los leoneses tengamos semejantes representantes, clama al cielo.

La avalancha ya ha empezado.

¡Toma el dinero y corre! ¡Pega la etiqueta! Ya verás qué pronto dejaremos, por fin de matar leones para hacer la riquísima cecina de "León". Ya hemos dejado de ordeñar a los leones, ya no hay queso de "León".

¿Comenzaremos a ordeñar castellanos para lo del queso... castellano?... ¡Que se preparen cuando pretendan cecina castellana!

¿Dónde tienen estos políticos el sentido común? No cumplen sus propias normas. Nadie les contraviene ni les llama la atención. La justicia, que incluso debía actuar de oficio, se calla. ¿Qué nos queda? ¿A quién o quiénes podemos recurrir?

No no engañemos, sólo nos quedan las urnas.

No nos dejemos engañar. Para empezar: "¡Con nuestro queso, no!"

3 comentarios:

Cea Orbigo dijo...

Al final voy a tener que cortar y pegar lo que comento en cada artículo: Junta de Castilla y León no es igual a Castilla. Mientras nosotros echamos todas las culpas a los castellanos malos, en Valladolid se frotan las manos. A ver si nos entra en la cabeza: Para León, Valladolid es Castilla. Para Castilla, Valladolid es León. Valladolid es "castellanoleonesa", no es ni castellana, ni leonesa, es un mutante híbrido que se alimenta de su padre y de su madre mientras éstos se echan la culpa mutuamente por la situación de la casa sin darse cuenta que la culpa es del niño que les está enfrentando.
Castilla = buena
León = bueno
Castilla y León = malo
A ver si la gente lo entiende así.

Roberto G R dijo...

Gracias Cea Orbigo. Estoy casi de acuerdo. Pero no me negarás que la única beneficiada de todo este engendro es la ierra castellana. Buena prueba de ello es que es la que ha mejorado. Vete a Valladolid y diles que son leoneses y verás que tienen una reacción muy clara en contra de ello. Sin embargo diles que son castellanos y la cosa cambiará.
No podemos ceder ni un paso. Menos paños calientes y menos ambigüedades.

Anónimo dijo...

Me parece muy interesante todo lo que comentas, "Cea Órbigo" pero no entiendo muy bien tu comentario.

Valladolid NO es leonesa, puesto que la divisoria entre León y Castilla era el Pisuerga por lo que, en todo caso una parte sería leonesa y otra castellana, pero la realidad es que lleva muchos, muchísimos años, sintiéndose y confesándose castellana y, sobre todo, actuando como tal.

En cuanto a que para los castellanos Valladolid sea leonesa, se oye, sobre todo ahora, porque todo el mundo quiere escapar de Pucela como de la peste y, claro, nos la quieren adjudicar para librarse ellos.

Podríamos decir que en el crimen que constantemente se está cometiendo contra zamoranos, salmantinos y leoneses hay culpables y, sin duda, estos son la Junta y el partido político que la sustenta y colaborador necesario el partido mayoritario de la oposición que siempre está de acuerdo en todo lo que perjudique a León.

Sin embargo, no podemos olvidar el dicho, tan popular por los pueblos del sur de la provincia de León "tanto peca el que mata como el que tira de la pata" y la actitud de muchos castellanos en este asunto es la de "tirar de la pata" puesto que van muy a gusto "montados en la burra" ya que esta autonomía les ha permitido mejorar considerablemente sus condiciones de vida, mientras que las de los leoneses, salmantinos y zamoranos no han hecho más que empeorar.