miércoles, marzo 25, 2009

El Cantar del MIO Cid no es tan "nuestro"

Mis amigos de Casa Árabe en Madrid me hacen llegar esta invitación:

"El Cantar de Mío Cid: génesis y autoría árabe": 26 de marzo. Madrid. Presentación del libro. Dolores Oliver, un amplio y documentado estudio en el que se sostiene que El Cantar de Mío Cid es una de propaganda política de Abu l-Walid al-Waqqashi. Además de la autora, participarán Jorge Lirola, presidente de la Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes, y José Antonio González Alcantud, antropólogo de la Universidad de Granada.

Lugar: Auditorio de Casa Árabe en Madrid (c/ Alcalá, 62).

Hora: 19:30 horas. Entrada gratuita.

"EL CANTAR DEL MIO CID"
por : Abu l-Walid al-Waqqashi

Quien escrivio este libro de Dios paraiso, amenPer Abbat le escrivio en el mes de mayo en era de mil e. CC XLV años.
Mas, Per Abbat fue sólo un copista.

En "El Cantar del Mío Cid: génesis y autoría árabe", su autora, Dolores Oliver Pérez, documenta que el clásico de la literatura castellana es una obra de propaganda política, compuesta en la corte valenciana de Rodrigo, en 1095, por el célebre jurista y poeta Abu l-Walid al-Waqqashi, al que cronistas cristianos y musulmanes describen como uno de los hombres más inteligentes y sabios de su época.

La experta ofrece muchos argumentos que confirman su teoría, pero cinco son los pilares fundamentales:

El primero está relacionado con el aspecto religioso descrito en el 'Cantar'. «Es imposible que se escribiera en 1207, que ha sido elegida como la fecha oficial. En esa época, ya existía un sentimiento de animadversión hacia el infiel. Sin embargo, en el 'Cantar' conviven moros y cristianos, no hay buenos ni malos. El Cid muestra respeto hacia quienes profesan otra religión, e incluso les trata de amigos», señala.

Defiende también que el poema tuvo que componerse en vida del guerrero castellano. Otra de las claves que demuestran su teoría está relacionada con el estudio de la imagen del Cid que ofrece el poeta. «El Cid no es tratado como el típico noble hispanogodo, sino como un paladín islámico. Se comporta exactamente igual que los héroes del Islam. El tratamiento de igualdad al que se dirige a sus hombres y al propio rey Alfonso VI denota un talante democrático que también los cronistas alfonsinos trataron de hacer desaparecer».

Un tercer argumento de peso se refiere al arte de la guerra descrito en el Cantar. Dolores Oliver descubre que el Cid emplea métodos de lucha exclusivos de los bereberes. El ejemplo más claro se encuentra en la conquista de Alcocer. «Según el poeta, en esa batalla el Cid y sus hombres llevan a cabo una maniobra bélica, un ejercicio ecuestre bereber conocido como 'haraka', en el 'Cantar' 'arrancada'».

Dolores Oliver explica que en el estudio de la época histórica del Cid y del ambiente cultural de las dos Españas de la época (la cristiana y Al-Andalus) reside el cuarto elemento de su argumentación. «Desde el siglo VIII, sólo en las cortes de Al-Andalus hay poetas que hacen apología de sus señores, artistas que cantan sus glorias y hazañas. Y, como es una persona inteligente, una vez entra en Valencia y se convierte en su señor, no desaprovecha esa fabulosa arma de propaganda».

¿Quién es el poeta? «Abu-l-Walid al-Waqqasi es descrito como uno de los hombres más inteligentes y con más amplios conocimientos de la época». ¿Por qué un musulmán alaba al señor cristiano? En este punto, la investigadora desarrolla una teoría según la cual el poeta sería el interlocutor con el que el Cid se entrevistó antes de tomar Valencia para convencerle de que no hubiera represalias para sus habitantes. «Le encargan que hable con el Cid las cláusulas de la rendición de Valencia. Y consigue ganarse su confianza para, una vez convertido en señor de la ciudad, crearle una corte y enseñarle a gobernar. Una vez entró en Valencia, no hizo daño alguno ni suprimió las mezquitas», concluye.

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«He tardado 15 años en creer que fue un árabe el que escribió ‘El Cantar de Mío Cid’»

Dolores Oliver Pérez, profesora recién jubilada de Lengua y Literatura Árabes y Lengua Árabe y su Influjo en el Español en la Universidad de Valladolid.
(Fuente: nortecastilla.es)

Dolores Oliver Pérez, autora del libro.

Muchos dudarán de la veracidad de esta tesis, pero Dolores Oliver Pérez, profesora recién jubilada de Lengua y Literatura Árabes y Lengua Árabe y su Influjo en el Español en la Universidad de Valladolid, afirma en su libro ‘El Cantar de Mío Cid: génesis y autoría árabe’ que fue un poeta musulmán el que escribió el famoso poema. Después de más de 20 años de investigación, la vallisoletana ha sacado a la luz su tesis que, aunque aún no ha sido refutada por ningún otro investigador, resultará esencial en futuros estudios sobre ‘El Cantar de Mío Cid’.
-¿Cómo decidió estudiar la autoría del poema?
-Fue algo casual. Me invitaron en 1983 a dar una conferencia y era la semana hispanoárabe. Me dije: «Voy a hablar del Cid». En un momento dado decidí comparar al Cid histórico con el Cid del ‘Cantar’. Yo recordaba el poema de mis años de estudiante, pero en ese momento, al releerlo, no hacía más que decir: «Esto lo ha escrito un árabe». Entonces empecé a estudiar al Cid. Llevo investigando 20 años, pero por épocas. Cada vez que estudiaba un aspecto, lo primero que decía es que lo había escrito un árabe y no me lo creía. Cada vez que me invitaban a hablar del tema investigaba otro aspecto y siempre llegaba a la misma conclusión, hasta que en un momento dado dije: «Esto lo ha escrito un árabe». He tardado por lo menos 15 años en creérmelo yo.
-¿Cómo fue el proceso de investigación?
-Al principio me fijé sobre todo en la figura del Cid. Lo que me llamó la atención es que no era el típico noble hispano-godo, sino que actuaba igual que los paladines árabes. Él trata por igual a todos sus hombres, el sentido del honor era beduino y también el modo de comportarse en la guerra. En ‘El Cantar de Mío Cid’ hay muchas escenas en las que se ve la relación con el mundo árabe, por ejemplo la de los judíos. El Corán prohibe prestar con usura y al que lo hace se le puede robar con total libertad. Desde luego no ha podido crearse para castellanos. Si un poeta crea un historia para ensalzar a una persona, no va a crear escenas que la gente no entienda o que esté en contra de ellas. Por lo tanto, no pudo crearse en Castilla. El segundo punto que estudié fue el mundo de la guerra. Cuando leí la Batalla de Alcocer me di cuenta de que era una ‘jarraca’, un ejercicio ecuestre que hacían los beréberes. El poema tuvo que crearse en un sitio donde hubiera beréberes. Llegué a la conclusión de que era Valencia. A partir de aquí estudié al Cid histórico para averiguar al autor. Había una figura que no existía en la zona cristiana: el poeta que crea un poema en alabanza del señor. El Cid era muy inteligente y supo aprovechar esa arma política. Me di cuenta de que el Cantar se tuvo que escribir en Valencia y en la Corte del Cid.
-¿Y cómo supo quien lo escribió?
-Ese fue el siguiente paso. Fue Abu al Qasim quien lo escribió. Era el hombre más inteligente y con mayores conocimientos de su época. Era un jurista y era el que más sabía de la historia de los árabes. Fue el encargado de entrevistarse con el Cid para pactar las condiciones de la paz. Mi teoría es que Abu al Qasim se dio cuenta de que el Cid quería ser gran gobernador. Por lo tanto, debió de ofrecerle su ayuda para gobernar a cambio de un buen trato hacia los valencianos y respetar su religión. Años después las mezquitas de la ciudad seguían siendo mezquitas y sólo les cobraba el diezmo.
-¿Qué es lo que más le ha llamado la atención durante su investigación?
-Hay mucha gente que dirá que es nuestro primer monumento literario y resulta que lo ha creado un árabe y en árabe. Lo que más me ha llamado la atención es el hecho de admitir que lo ha tenido que hacer un poeta árabe y que el Cid era un hombre extremadamente inteligente, mucho más que los reyes y por eso mismo no tienen poemas. Aunque lo importante de un gobernador no es que seas inteligente, sino que te rodees de gente inteligente. El poema empieza contando el sufrimiento del Cid y luego ya sus batallas, para que los valencianos lo vieran como una buena persona y no lo odiaran. Al Cid lo admiran hasta los árabes. En cambio, los historiadores árabes dicen de los anteriores gobernadores de Valencia que eran unos soberbios y unos cobardes.
-¿’El Cantar de Mío Cid’ podría considerarse como una de las primeras formas de propaganda política?
-Dentro de España sí, porque allí la tenían de siempre. Es decir, en el mundo islámico hay una serie de personajes que se dedicaban a hacer propaganda del gobierno. El Cid se lo supo ganar. Hay otros personajes que no tienen su propio poema porque no eran lo suficientemente inteligentes. El Cid era muy culto e inteligente y supo tener un poeta que le hiciera la propaganda política para ganarse al pueblo y que no se levantara.
-¿El hecho de que este poema fuera escrito por un árabe tardará mucho en calar en la educación literaria española?
-Pienso que lo que tienen que hacer es leer el libro. Cuesta mucho creerlo. Si la primera vez que yo leí ‘El Cantar de Mío Cid’ alguien me hubiera dicho que lo había escrito un árabe habría pensado que estaba loco. Todavía no ha refutado nadie mi tesis. Me pensé mucho cómo exponer los argumentos. Había compañeros que se reían de mí, pero luego han leído el libro y se han convencido, pero les cuesta muchísimo reconocerlo. Es una tesis dificilísima de admitir, inadmisible si no lees todos los argumentos, que son cientos. Lo que diría es que si un profesor de instituto se lee mi libro, que saque sus conclusiones.


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2 comentarios:

Llucha llïonesa: La llucha d'un pueblu dijo...

Home, "nuestro" no ha sido nunca, puesto que es una loa castellana a un mercenario castellano.

La propaganda siempre fue "el fuerte" de los castellanos (Fernán González, El Cid, etc.) mientras que los leoneses practicábamos (y seguimos practicando) lo de "El buen paño en el arca se vende" y nos dejamos "comer la merienda".

A. Escalada dijo...

Ya lo sé, Llucha...
Lo de "nuestro" es un entrecomillado, como relativo al MIO (del Mio Cid), y ya se ve que ese posesivo lo pudo decir un tal Abu l-Walid al-Waqqashi...
Los leoneses, es verdad, deberíamos espabilarnos.
Salu2