sábado, mayo 30, 2009

JORNADAS DEL CALDERO EN RIAÑO (LEÓN)

Recibimos en nuestro correo un pequeño artículo, firmado por Antonio Manuel Fernández Morala, sobre las recientemente celebradas "Jornadas del Caldero" en Riaño.

El título es suficientemente significativo: "Dignidad para la vida". Hace casi un cuarto de siglo, fue lo que, desde los poderes públicos, trataron de arrebatar a los montañeses en particular y a los leoneses en general. No lo consiguieron pero lo que sí lograron fue crear una brecha que 25 años después no se ha cerrado, entre defensores del pantano y defensores de la dignidad de un pueblo y de su derecho a no ser expulsados, en un etnocidio programado, de la tierra de sus antepasados entre grandes palabras de "solidaridad" y "bien común". El Húsar se pregunta ¿cómo se puede hablar de "bien común" cuando se condena al exilio a una parte del pueblo? ¿En qué justicia puede basarse la destrucción de una cultura milenaria, de unos parajes inigualables, del medio ambiente para, como el tiempo ha demostrado, beneficiar simplemente a las compañías eléctricas y constructoras?

Sin más reflexiones os dejamos la reseña de dichas jornadas:

DIGNIDAD PARA LA VIDA

Los días 22,23 y 24 de mayo en Riaño (León) se celebraron las "Jornadas del Caldero" bajo el lema: Razones y corazones para vaciar un pantano. Los ponentes dejaron en poco tiempo los conceptos claros, así como la necesidad de cambiar de rumbo si queremos sobrevivir en este mundo. Riaños hay a patadas por desgracia, y horrores y errores ecológicos derivados de la mano de algunos hombres también.

Entonces me ocurre hacer un montón de preguntas simples. El por qué de estos sucesos desgraciados, qué intereses hay de por medio, quiénes son los culpables y dónde están.., en fin esas cosas que para el común de los mortales nos hace reflexionar y a la vez quedarnos atónitos y casi sin comprensión. Da la triste sensación que estos males siempre estuvieron ahí y que no hay soluciones para revertir lo mal realizado a su medio natural. Las explicaciones concretas y fundamentadas, escrupulósamente informadas y con datos de las diferentes administraciones públicas de los ponentes de las jornadas, nos hacen pensar y meditar. Javier Martínez Gil desglosa una lección magistral sobre la cultura del agua y los elementos emocionales y denuncia abiertamente el vandalismo hidrológico institucional.

Francisco Purroy nos habla de las especies perdidas por los pantanos y el proceso de recuperación con una simpleza y humanidad, que hasta los niños y niñas presentes entendieron. Carlos Cuenya nos realizó un análisis desde el inicio de la aberración hasta el presente con datos sobrecogedores de lo que es Riaño y lo que podía ser. Ramiro Pinto nos informa de las grandes falsedades sobre el pantano y en lo que quedó lo de los regadíos. Epifanio Miguélez desgrana con sus estudios los costes de los regadíos, como el coste por puesto de trabajo creado en la agricultura y las razones para ir cambiando de política agraria. Carlos González Antón, directo y conciso, comenta lo difícil de la reversión a corto plazo y explica otras formas de compensaciones. Pedro Brufao nos informa sobre el desmantelamiento de presas en España y Estados Unidos y sobre los procesos jurídicos.

Otras intervenciones como la de Ángeles García, Santiago R. Magallón y el presidente de la plataforma Alfonso González, dejan claras las connotaciones negativas tanto para el medio ambiente, como para los habitantes de estas comarcas.

A destacar la inmensa humanidad y el compromiso de los organizadores y de los ponentes. La intifada poética que a través de la palabra y con más de cincuenta poemas mandados desde todas las partes, y leídos en parte por los autores y publico, agitaron las conciencias. También destacar el debate sosegado y respetuoso de los asistentes.

El balance final de las jornadas es muy positivo, muchos y muchas salieron con lágrimas en los ojos y en el corazón. Con el sentimiento solidario de que se debe comenzar la revolución de la reversión de aquellos espacios naturales maltratados por la mano del hombre. Sólo con que se acabaran las malditas guerras en el mundo, con sus costes económicos; se crearían millones de puestos de trabajo para regenerar la vida. Las próximas generaciones por venir tienen que tener un mundo más limpio, justo y solidario. Ánimo a los seis mil millones que habitamos el mundo...., y manos a la obra. El planeta nos necesita.

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